Salud

No es asunto menor

Vivir con micropene: “Salir con alguien es una tortura, tarde o temprano me verá desnudo”

Recomiendan como primer punto buscar un diagnóstico preciso y evitar las comparaciones. Y no “dar por el pito más de lo que pito vale”.

21.04.2021 10:39

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2021-04-21T10:39:00
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En una sociedad falocéntrica y donde la sexualidad suele centrarse casi exclusivamente en lo genital, el pene -su tamaño, aspecto y desempeño- ocupa un lugar central, alcanzando a veces una exclusividad obsesiva.

Pese a que hoy en día se ha avanzado en la superación de muchos tabúes, el tamaño del órgano sexual sigue siendo un tema de preocupación para muchos hombres. Así como una persona anoréxica se ve a sí misma siempre excedida de peso, hay hombres que creen que su miembro viril es siempre demasiado pequeño y que -lo que es peor- eso les impedirá disfrutar de una plena vida sexual.

Sin embargo, pese a la subjetividad de cada cual acerca de su propia entrepierna, la condición conocida como microfalosomía, denominada coloquialmente como micropene, existe. En tales casos, el miembro erecto no supera los 7,9 centímetros, medido siempre en individuos que hayan alcanzado la madurez sexual.

La exploración médica es fundamental para diferenciar un caso de micropene de uno que tiene un tamaño normal, pero que es percibido como pequeño por su portador. En el caso de estar ante un micropene ‘verdadero', lo primero que debe hacerse es un estudio endocrino para conocer los niveles de hormona en sangre. Esto permitirá confirmar o descartar que la situación se deba a alguna enfermedad hormonal, como el panhipopituitarismo.

En ocasiones, el micropene puede tratarse inyectando testosterona. E hecho, el 90% de los casos mejoran, sobre todo si se detecta la microfalosomía en los primeros meses de vida y el tratamiento comienza tempranamente.

¿Eso significa que si un adulto se inyecta testosterona le crecerá el pene? No. Los resultados terapéuticos con tratamiento hormonal solo funcionan cuando la persona no produce testosterona o la produce, pero en muy baja cantidad.

En el caso de Diego, un joven español de 23 años con microfalosomía, la terapia hormonal no era una opción. "Tengo micropene, pero no lo sabe casi nadie de mi entorno", confiesa en declaraciones a la revista digital Yasss, perteneciente al grupo Mediaset.

"Con 12 años fui al médico por primera vez por el tamaño de mi pene, pero me dijo que esperase a completar la pubertad, que muchas veces el tamaño aumentaba. No fue mi caso. Como no tenía déficit hormonal, la terapia con testosterona no me iba a ayudar. Me sugirieron la cirugía, pero me daba miedo", relata.

Para Diego, salir con una chica "es una tortura, porque sé que tarde o temprano me verá desnudo y se llevará una decepción. Por muy abierta que sea o incluso aunque le haya avisado, su cara cambiará. Me ha pasado toda la vida".

"Lo más normal es que la chica no me vuelva a llamar. Al principio preguntaba si era por mi pene, pero suelen decirme que no, que no es tan pequeño y que no me raye. Sé que lo hacen con buena intención, pero tampoco pueden negar lo que los médicos me han dicho", explica.

En la actualidad, digo sopesa los pros y contras de pasar por el quirófano.

"Sé que no puedo seguir así y que la operación es la solución fácil, pero al final es una intervención médica con sus riesgos a corto y largo plazo", dice. Además, asegura que su problema no es sólo anatómico.

"También tengo un problema de actitud. A lo mejor si cambiase mi visión del sexo me sentiría más cómodo", considera.

Tener un pene pequeño es más común de lo que se cree, y no significa estar condenado a una vida sexual insatisfactoria.

Desde la mencionada publicación, ofrecen una serie de consejos para gestionar una situación como esa.