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Para combatir el insomnio la mayoría de las personas acude a la farmacología. Sin embargo, la capacidad para disfrutar de un buen descanso nocturno se puede aprender, según una investigación sobre la eficacia del entrenamiento cerebral.

Desde hace años, el psicólogo Manuel Schabus de la Universidad de Salzburgo en Austria, ha estudiado una diversa gama de estados de consciencia. En un proyecto financiado por el Fondo Austriaco de Ciencia (FWF), Schabus y sus colaboradores estudiaron ahora cómo puede mejorarse el estado mental de las personas con trastornos de sueño sin administrarles medicamentos, según consigna Noticias de la Ciencia.

La gente que sufre de insomnio suele encontrarse en un estado de "hiperalerta". Recurrir a pastillas parece entonces la solución obvia. Sin embargo, tal como explica Schabus, los tratamientos farmacológicos solo se pueden emplear durante un corto tiempo y se limitan a luchar contra este estado de alerta, lo que resulta en efectos secundarios indeseables, como la dependencia hacia el fármaco, estar solo más activos por la mañana, padecer somnolencia en ciertas partes del día, o sufrir problemas de memoria. Los medicamentos reducen a menudo solo la actividad nocturna del cerebro, y por tanto también funciones útiles como la "consolidación de la memoria", que consiste en la estabilización nocturna de la información para que la podamos recordar más fácilmente al día siguiente.

El adiestramiento desplegado dentro del marco del proyecto del FWF guía a las personas afectadas para que logren dormir sin tener que usar fármacos. Para el proceso se recurre a patrones identificados en mediciones de electroencefalografía (EEG) que están caracterizados por un aumento y un descenso rápidos de las oscilaciones cerebrales, y que tienen lugar especialmente durante el sueño liviano.

Los ensayos preliminares llevados a cabo por el equipo del proyecto mostraron los efectos positivos de entrenar a las personas sanas para dormir. Este método ha sido por tanto probado ahora en un estudio piloto con pacientes de edades comprendidas entre los 19 y los 50 años y aquejadas de trastornos del sueño. Las personas se entrenan durante la vigilia en el control de sus oscilaciones cerebrales, con el objetivo de que logren alcanzar un rango de frecuencias que va de 12 a 15 hercios. Este rango de frecuencias es también común durante el sueño liviano, y se manifiesta como las citadas señales características en el electroencefalograma, en particular cuando una persona se está durmiendo. Los pacientes pudieron observar su propio ritmo sensoriomotor (medido usando electrodos EEG) sobre una pantalla de computadora, y aprender a controlarlo.Los investigadores les pidieron que movieran la aguja de una brújula en la pantalla en dirección a un punto verde usando solo el poder de la relajación mental.

Utilizando el adiestramiento, los investigadores consiguieron fortalecer el ritmo sensoriomotor en un estado de vigilia y las señales de sueño características en el EEG en 16 de 24 pacientes con insomnio leve. Los que respondieron bien al entrenamiento informaron de una mejora en la calidad de su sueño.

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