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No es posible -por suerte- modificar el pH del organismo mediante la ingesta de alimentos.

Durante la pandemia por COVID-19 que atraviesa la humanidad toda, se han difundido mensajes en los que se afirma que la denominada 'dieta alcalina' previene frente la enfermedad. El servicio Verifica RTVE, creado por los medios públicos españoles, analizaron algunos de esos contenidos virales, comprobando lo que ya se sabía: no existe ninguna evidencia científica que avale esta falsa dieta.

Uno de los mensajes engañosos es un audio de un supuesto médico ecuatoriano, llamado Vicente Zambrano Freire, lleno de imprecisiones y graves errores médicos. Este supuesto doctor afirma que "todas las personas tienen ya el coronavirus...Toda persona que haya salido cinco segundos a la calle y haya respirado solo dos veces ya tiene el germen en su organismo". Los verificadores de RTVE comprobaron que el presunto médico "tiene vínculos con pseudociencias, como la terapia magnética".

El coronavirus, tal y como recoge la OMS, es una enfermedad producida por un virus y se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. También en el audio este supuesto médico afirma que para que el virus no "se active" debemos "alcalinizarnos" modificando nuestro pH a través de los alimentos que comemos, para generar así anticuerpos.

La denominada dieta alcalina se basa en la teoría de que las enfermedades se desarrollan en un medio ácido (con un pH bajo) y que, por tanto, para prevenirlas se debe "alcalinizar" nuestro organismo, lo que implica aumentar su pH a través de la alimentación.

Cuando hablamos de ácido y alcalino nos referimos al hidrógeno. Así, ácido es una sustancia que suelta hidrógeno en una solución química, mientras que alcalino es una sustancia que elimina el hidrógeno de una sustancia química. Sin embargo, esa dieta alcalina está "absolutamente desacreditada en el ámbito científico", según palabras de Julio Basulto, nutricionista, profesor asociado en la Universidad de VIC y colaborador de Radio Nacional de España.

No se puede cambiar el pH de la sangre con la alimentación

Asimismo, Beatriz Robles, dietista y nutricionista y docente de la Universidad online Isabel I de Castilla, destacó que "no hay ninguna entidad de referencia que avale esta dieta y no hay evidencia científica al respecto". De hecho, el pH de nuestro cuerpo se mantiene estable (entre 7,35 y 7,45) gracias a nuestros tampones fisiológicos de pH, así como a la función de los riñones y pulmones, y no se puede modificar a través de la dieta, afirma Aitor Sánchez, dietista-nutricionista en el Centro Aleris.

Si disminuye, se produce una condición clínica denominada "acidosis metabólica", que puede ser síntoma de una enfermedad, según sostiene Beatriz Robles. Lo que sí se puede es alcalinizar o acidificar ciertos fluidos, como la orina, a través de la dieta o con medicamentos, algo habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario.

Un embuste que también circula como un mensaje desde Moscú

También ha alcanzado cierta viralidad un mensaje con un texto atribuido al Centro de Virología de Moscú que dice así: "Buenas noticias para todos, el COVID-19 es inmune a los organismos con un pH mayor de 5,5. Necesitamos consumir alimentos más alcalinos que nos ayuden a subir el nivel de pH para contrarrestar el virus". Además, se incluye una tabla con los supuestos pH de distintos alimentos.
Sin embargo en la página del Instituto de Virología dependiente del Ministerio de Salud de Rusia no se hace ninguna referencia a esta cuestión. Además, tal y como explica Beatriz Robles, el texto contiene "errores de conceptos clínicos muy básicos" ya que el pH se mide entre el 1 y el 14, y en la tabla aparecen alimentos por encima de esos valores, por lo que son falsos.

Basándonos en la clasificación de la web Food Info, promovida por la Universidad de Wageningen en los País Bajos, el limón no tiene un pH de 9,9, sino de entre 2,2 y 2,4. Lo mismo ocurre con la mandarina, a la que en ese mensaje le atribuyen un 8,0 de pH en vez de un 4,0, o la piña, un 12,7 en vez de un 3,3-5,2. Además, como se aclara líneas ariba, el consumo de alimentos no modifica el pH de la sangre.
¿Cuál es el origen de esta teoría entre la dieta alcalina y el coronavirus?

La dieta alcalina se ha vinculado como remedio de otras enfermedades, como la depresión o el cáncer. Richard O. Young, autor de "El milagro del pH" ha desarrollado un próspero negocio y creado un centro dedicado a esta dieta en California. Sin embargo, en 2017 fue condenado a cinco meses de cárcel por tratar ilegalmente a pacientes sin ningún tipo de capacitación médica o científica.

Algunas de las personas que siguen esta denominada "dieta alcalina" aseguran que notan mejorías. Sin embargo, eso se debe a que es una dieta saludable compuesta por verduras, frutas y hortalizas, explica Aitor Sánchez.

En el caso de su vinculación con el coronavirus, existen bases científicas mal interpretadas. Así, la OMS ha indicado que un pH elevado puede destruir el virus en superficies, pero "no se puede extrapolar a la sangre", indica Beatriz Robles.

El SARS-CoV-2 se muestra estable al pH ácido y alcalino en laboratorio, según explica María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbióloga e investigadora del Hospital de A Coruña.

Existen evidencias científicas de que el Covid-19, al igual que otros virus (como el SARS) entra en el receptor a través del ACE2 para introducir luego los denominados endosomas o vesículas que son acídicas, es decir, que necesitan trabajar en un medio ácido. Este proceso ha sido ya descrito por artículos científicos.

¿Puede algún tipo de dieta ayudar a prevenir o paliar el COVID-19?

La OMS no se ha pronunciado respecto a si una determinada dieta puede contribuir a prevenir o evitar complicaciones en pacientes con coronavirus, aunque sí ha recomendado seguir una dieta adecuada durante la etapa de confinamiento. María del Mar Tomás afirma que llevar una vida equilibrada y una alimentación saludable ayuda a nuestro sistema inmunitario a responder adecuadamente frente a infecciones virales.

También Aitor Sánchez, nutricionista, indica que, en relación al coronavirus, es importante al seguimiento de una dieta que incluya verduras, frutas y hortalizas y evitar tener un déficit nutricional de micronutrientes (Zinc, Magnesio y Vitamina D). Además, se debe mantener un peso saludable, algo que puede evitar complicaciones del COVID-19 al tratarse de una enfermedad respiratoria. En esa misma línea, un estudio publicado en la revista "The Lancet" relaciona la obesidad con los casos graves de COVID-19 detectados en jóvenes.

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