Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Nadie supo bien por qué

Las tortugas, clave para estudiar longevidad y resistencia al cáncer

Un estudio revela que solo el 1 % de las tortugas desarrolla cáncer, pese a su gran tamaño y longevidad.

09.07.2025 07:59

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2025-07-09T07:59:00-03:00
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Pueden vivir más de un siglo, alcanzar tamaños colosales y, sin embargo, apenas desarrollan cáncer. Las tortugas —desde las gigantes de Galápagos hasta especies más pequeñas— ofrecen pistas valiosas sobre el envejecimiento saludable y la resistencia al cáncer, según un estudio publicado este miércoles en la revista BioScience.

Coordinado por la Universidad de Nottingham, en colaboración con zoológicos de Europa y América del Norte, el estudio analizó necropsias y registros médicos de cientos de tortugas en cautiverio. Los resultados son contundentes: solo el 1 % de los ejemplares mostró signos de cáncer, una incidencia muy inferior a la observada en mamíferos y aves.

“Lo sorprendente no es solo que los tumores son raros, sino que además casi nunca se propagan”, explicó Ylenia Chiari, investigadora principal del estudio.

Un metabolismo lento, células resilientes y longevidad excepcional

Desde un punto de vista biológico, las tortugas deberían ser más propensas al cáncer: su gran tamaño implica más células, y su longevidad aumenta el tiempo en que podrían acumularse mutaciones. Pero estas especies parecen romper esa lógica.

Los científicos sugieren varias explicaciones: metabolismo extremadamente lento, que reduce el estrés oxidativo; eficaces mecanismos de reparación celular; y genes únicos que neutralizan o previenen el desarrollo tumoral.

Esta resiliencia también se observa en individuos específicos. Burt, una tortuga radiada del Zoológico de Chester, nació en 1945 y está camino a superar los 100 años. En el caso de las tortugas gigantes de Galápagos y Aldabra, no es raro encontrar ejemplares de más de 150 años.

Implicaciones para la medicina humana

Los hallazgos abren una ventana esperanzadora para la investigación biomédica en humanos, en especial en el estudio del cáncer y los procesos que permiten un envejecimiento saludable sin enfermedades degenerativas. Según el coautor Scott Glaberman, de la Universidad de Birmingham, este modelo animal ha sido "infrautilizado" en la ciencia, pese a sus claras ventajas.

La identificación de mecanismos genéticos o metabólicos protectores en tortugas podría allanar el camino para terapias preventivas o tratamientos innovadores para el cáncer humano.

Conservación, ciencia y crisis ambiental

El estudio también subraya el rol fundamental que juegan los zoológicos y centros de conservación. Muchos de los datos recopilados provienen de especies en cautiverio que forman parte de programas de cría para salvar especies en peligro, como varias tortugas incluidas en la Lista Roja de la UICN.

Sin embargo, estas especies siguen siendo amenazadas por la pérdida de hábitat, el cambio climático y el tráfico ilegal. Preservarlas no solo es clave para la biodiversidad global, sino también para avanzar en el conocimiento científico que puede beneficiar a la humanidad entera.

Con información de EFE