El tratamiento contra el cáncer de recto, uno de los más comunes, ha alcanzado un punto de inflexión: en algunos pacientes es posible evitar la radioterapia, mejorando su calidad de vida sin ver comprometido el resultado.

El estudio en fase III PROSPECT, impulsado por el Instituto Nacional estadounidense del Cáncer, fue presentado este domingo en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), que desde el viernes y hasta el martes congrega a unas 40.000 personas en Chicago.

Entre junio de 2012 y diciembre de 2018, participaron en ese ensayo 1.128 pacientes con cáncer rectal que se había extendido a tejido cercano o a los ganglios linfáticos, pero no a órganos más alejados.

El grupo de control, integrado por 543 personas, recibió el tratamiento estándar en ese momento, la quimioradioterapia antes de la cirugía.

Al grupo experimental, de 585 pacientes, se le aplicó la quimioterapia combinada mFOLFOX6. Si el tumor respondía bien y se reducía un 20 % o más, se procedía a la operación, y si había disminuido menos o esa persona no podía continuar con mFOLFOX6, se pasaba a suministrarle la misma quimioradioterapia que a los anteriores.

Después de cinco años, según el estudio facilitado por ASCO, no hubo diferencias estadísticas significativas entre unos y otros, lo que refleja que la radioterapia puede omitirse antes de la cirugía si el tumor responde bien a la quimioterapia combinada mFOLFOX6.

La supervivencia libre de enfermedad fue del 78,6 % en el grupo que recibió quimioradioterapia desde el principio, y del 80,8 % en el segundo. La supervivencia global, por otra parte, registró porcentajes respectivos del 90,2 % en el primer grupo y del 89,5 % en aquellos donde la quimioradioterapia fue selectiva.

El ensayo precisa que solo el 9 % de pacientes que recibieron mFOLFOX6 necesitaron quimioradioterapia antes de la intervención quirúrgica.

La oncóloga Deb Schrag, autora principal del estudio y presidenta del Departamento de Medicina del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, subraya la importancia de su hallazgo.

“En muchas partes del mundo, la radioterapia no es fácilmente accesible. Un tratamiento solo con quimioterapia puede hacer que pueda tratarse a pacientes en estos entornos con recursos limitados. Además, dadas las crecientes tasas de cáncer colorrectal en pacientes jóvenes, brinda una opción a quienes desean preservar la fertilidad o evitar la menopausia precoz”, sostiene.

Se calcula que, en 2023, solo en Estados Unidos, 46.050 personas serán diagnosticadas con cáncer de recto. La detección temprana y los avances en la terapia han conseguido una disminución constante de las tasas de mortalidad y actualmente hay una tasa de supervivencia del 74 % al cabo de 5 años.

Sin embargo, dado que su incidencia ha crecido entre personas más jóvenes, la posibilidad de evitar la radioterapia se celebra como un avance prometedor.

La toxicidad de la radiación, según ASCO, puede tener efectos que afecten de forma negativa a la calidad de vida a corto y largo plazo, como la infertilidad, fallos ováricos, incontinencia fecal o problemas de vejiga.

EFE