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Por The New York Times

Donde las mujeres en el ejército de Corea mueren después de sufrir agresiones sexuales

En Corea del Sur hay un patrón: en los últimos años, varias mujeres soldado se han quitado la vida después de denunciar haber sido agredidas sexualmente.

17.10.2021 15:27

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2021-10-17T15:27:00
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Por The New York Times | Choe Sang-Hun

SEÚL, Corea del Sur — El 2 de marzo, los soldados regresaban en automóvil a la base de las fuerzas aéreas surcoreanas después de cenar y tomar unas copas. En el asiento trasero, se escuchó a la sargento mayor Lee Ye-ram rogarle en varias ocasiones a su colega masculino, el sargento mayor Chang Dong-hoon, que dejara de agredirla.

“¿Puedes parar, por favor?”, dijo ella, según la conversación grabada por la cámara del tablero del vehículo. Lo que sucedió después fue el más reciente ejemplo de la continua lucha de Corea del Sur por librar a su ejército de los delitos sexuales, incluso cuando el país intenta reclutar más mujeres en medio de la escasez de reclutas masculinos.

Cuando Lee denunció que Chang la besó y manoseó en el coche aquella noche, sus superiores intentaron enterrar la denuncia, según los investigadores del Ministerio de Defensa. El ejército no presentó cargos formales contra Chang hasta que Lee, de 23 años, se quitó la vida el 21 de mayo. Desde entonces, Chang admitió la agresión y está siendo juzgado.

Muchos dicen que en Corea del Sur ahora hay un patrón: en los últimos años, varias mujeres soldado se han quitado la vida después de denunciar haber sido agredidas sexualmente en el ejército. Cada año se denuncian cientos de agresiones sexuales. Al menos cuatro mujeres se han quitado la vida en los últimos ocho años, incluida una suboficial de la marina que fue encontrada muerta en su apartamento en agosto.

Las muertes han obligado al ejército surcoreano a aceptar algunas reformas bastante rezagadas. En agosto, la indignación pública que incitó el suicidio de Lee motivó a la Asamblea Nacional a revisar las leyes que estipulan que todos los delitos sexuales sean investigados por la policía nacional y juzgados en tribunales civiles en lugar de cortes marciales. La medida pretendía aumentar la transparencia y proteger a las víctimas, pero las víctimas y sus familias dicen que es el propio ejército el que debe cambiar.

“En cuanto una víctima denuncia la agresión, toda su unidad se pone a trabajar para disuadirla y presionarla para que oculte el problema”, dijo Kim Jong-dae, un exlegislador que formó parte de un panel civil-militar creado para recomendar soluciones a las agresiones. “Para la víctima, el suicidio es la única salida a esta situación”. Esta semana, el panel recomendó que las fuerzas armadas desarrollen lineamientos detallados sobre cómo proteger a las víctimas de la violencia sexual.

Hasta ahora, hay 15 acusados en relación con el caso de Lee, ninguno de ellos oficiales de alto rango de la policía de las fuerzas aéreas o fiscales acusados de retrasar la investigación inicial. Su familia se ha negado a enterrarla hasta que los oficiales sean castigados, pero los investigadores del Ministerio de Defensa han dicho que no hay suficientes pruebas. La semana pasada, dieron por concluido su trabajo.

Desde hace tiempo, la sociedad surcoreana entendió la necesidad de abordar los desequilibrios generalizados de género, y se considera que las mujeres de las fuerzas armadas son en particular vulnerables. El ejército del país, con 550.000 miembros, es considerado una de las instituciones más jerárquicas, paternalistas y dominadas por los hombres y quienes han servido en el ejército dicen que las mujeres son tratadas como juguetes en lugar de colegas.

El tema atrajo la atención nacional en 2013, cuando una capitana del ejército se suicidó después de sufrir una agresión sexual por parte de su superior. “No quiero morir” fueron algunas de sus últimas palabras, declaró Kang Suk-min, antiguo abogado de la familia. Tras la muerte de la capitana, su padre dijo que esperaba que Corea del Sur “nunca más tuviera que ver a otra mujer soldado morir como mi hija”.

Ocho años después, el padre de Lee hace el mismo llamado enfurecido.

“Es la cultura militar dominada por los hombres, que no trata a las mujeres soldado como colegas, la que mató a mi hija”, dijo en una entrevista. “Es la cultura militar que condena al ostracismo a la víctima de un delito sexual, y no al depredador, la que mató a mi hija”.

Al día siguiente de su agresión, dos de los superiores inmediatos de Lee (un sargento mayor y un suboficial de las fuerzas aéreas) la disuadieron de presentar su denuncia ante la policía militar, y uno de ellos le sugirió que actuara “como si no hubiera pasado nada”, según la investigación. Al final, Lee pidió que la trasladaran a otra unidad, donde, según ella, la trataron como una persona problemática.

“No estoy segura de poder aguantar”, dijo a su padre en un desesperado mensaje de voz el 7 de mayo.

Desde entonces, el ejército ha detenido a los dos superiores acusados de intentar presionar a Lee para que guardara silencio. El sargento mayor de las fuerzas aéreas se suicidó en julio mientras estaba bajo custodia militar. El suboficial ha negado todos los cargos en su contra. El general Lee Seong-yong, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas, presentó su renuncia.

De 2017 a 2020 se han denunciado más de 400 casos de agresiones sexuales al año en el Ejército de Corea del Sur, según los datos presentados a Kwon In-sook, una legisladora. Menos del 40 por ciento de los acusados han enfrentado los cargos, y casi el 43 por ciento de los acusados salieron libres tras recibir penas de prisión suspendidas.

Las víctimas de agresiones sexuales y las minorías sexuales suelen ser las que temen el castigo. Los soldados homosexuales han sido acusados de sodomía, un delito contemplado en el código penal militar. Una mujer transexual que fue expulsada tras una operación de reasignación de género se suicidó en marzo (la semana pasada, un tribunal local dictaminó que su expulsión fue ilegal). Sin embargo, según los críticos, mientras el ejército toma medidas enérgicas contra las minorías sexuales, las agresiones sexuales continúan.

“La mayoría de los casos de violencia sexual en el ejército no se denuncian”, comentó Lim Tae-hoon, director del Centro de Derechos Humanos de los Militares, una organización civil de Seúl que ha ayudado a las víctimas de violencia sexual. “Si protestas, acabas con las posibilidades de ascenso o abandonas el ejército”.

En una encuesta realizada por el Ministerio de Defensa en 2019, menos de una tercera parte de quienes dijeron haber sufrido agresiones sexuales presentaron una denuncia ante las autoridades, en su mayoría porque pensaban que “no pasaría nada”. El Ministerio de Defensa dijo estar trabajando para cambiar la cultura militar y adoptar nuevas políticas para ayudar a combatir las agresiones sexuales, pero los soldados retirados dicen que los superiores están más preocupados por el control de daños que por la rendición de cuentas. El informe interno inicial sobre el suicidio de Lee la identificaba como víctima de una agresión sexual y mencionaba que sus padres habían dicho que estaba siendo presionada por sus superiores, quienes le exigían que no presentara cargos contra Chang. Sin embargo, esas conclusiones se eliminaron del informe antes de que se entregara al Ministerio de Defensa dos días después de su muerte. Dos coroneles de las fuerzas aéreas fueron acusados de falsear el informe para ocultar el suicidio de Lee.

No fue sino hasta el 31 de mayo —el día en que una emisora local dio la noticia de la muerte de Lee— cuando los fiscales militares interrogaron a Chang por primera vez. En su investigación, el Ministerio de Defensa descubrió que Lee también había sufrido abusos sexuales por parte de otros dos superiores durante su estancia en las fuerzas aéreas.

Chang pidió perdón a la familia de Lee durante el juicio que comenzó en agosto. Los fiscales pidieron al tribunal una sentencia de 15 años de prisión. En una audiencia reciente, el padre de Lee se abalanzó con furia sobre Chang. Lanzó maldiciones y una botella de agua antes de que el soldado fuera retirado por la policía militar.

Si tienes pensamientos suicidas, llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-8255 (TALK). Puedes encontrar una lista de recursos adicionales en SpeakingOfSuicide.com/resources. El padre de la sargento mayor Lee Ye-ram, quien se suicidó en mayo después de sufrir una agresión sexual, mira la foto de su hija en un altar de duelo en un hospital militar cerca de Seúl, Corea del Sur, el 16 de agosto de 2021. (Jean Chung/The New York Times) Listones con los nombres de los políticos que enviaron flores al funeral de la sargento mayor Lee Ye-ram, quien se suicidó en mayo tras ser víctima de una agresión sexual, en un hospital militar cercano a Seúl, Corea del Sur, el 16 de agosto de 2021. (Jean Chung/The New York Times)