Desde el pasado 1º de marzo y hasta el momento de redactarse la presente nota, las autoridades sanitarias uruguayas diagnosticaron tres casos de dengue autóctono en el país.

La situación no sorprende, dada la alta circulación del virus en la región, con una verdadera situación de epidemia en algunas ciudades brasileñas.

Asimismo, el calentamiento global ha hecho que en los últimos años los mosquitos transmisores lleguen a puntos geográficos a los que antes no alcanzaban. Esta situación contribuyó a la expansión de algunas enfermedades históricamente consideradas como tropicales, que comenzaron a presentarse en sitios donde eran desconocidas.

El doctor Julio Medina, director de la Unidad Académica de Enfermedades Infecciones de la Universidad de la República, compartió vía Twitter un breve pero sólido informe acerca del dengue, sus características y efectos, con datos que permiten hacerse una idea de a qué nos enfrentamos y cuál es el panorama a futuro.

“Esta enfermedad infecciosa es un problema de salud pública mundial cada vez mayor. Este problema no se debe a su alta mortalidad, sino que los brotes extensos son capaces de abrumar los sistemas de salud y reducir la confianza del público en las respuestas de los gobiernos. Cuando los sistemas de salud se estresan o saturan por atender los casos con signos de alarma y graves. Adicionalmente la respuesta a otras patologías se debilita”, escribió el profesional.

“La Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace ya más de un año, dio una alerta epidemiológica por aumento de casos de dengue. El 2023 fue el año de mayor registro de casos de dengue en la región de las Américas, con un total de 4.565.911 casos, incluyendo 7.653 (0,17%) casos graves y 2,340 fallecidos (tasa de letalidad de 0,051%). Esta situación de alta transmisión se ha extendido al 2024 con un número de casos exponenciales en varios países que incluye entre otros a Brasil, Argentina y Paraguay”, añadió.

Posteriormente, Medina puso en cifras la expansión de la dolencia en la región.

“El último informe de la OPS (28 de Feb 2024) reporta un total de 1,424,154 casos sospechosos de dengue en la Región de las Américas. Esta cifra representa un incremento de 226% en comparación al mismo periodo del 2023 y 316% con respecto al promedio de los últimos 5 años”, explicó.

El problema de la variedad

“Que tengamos dengue autóctono y circulación viral por dos serotipos es lo esperable. De hecho era lo esperable hace ya un tiempo. El cambio climático, el crecimiento de la población a nivel global incluyendo la región de las Américas, la movilidad humana y la urbanización exacerban la carga del dengue. La expansión de los mosquitos vectores Aedes y el aumento de la incidencia del dengue en áreas no endémicas es una preocupación creciente”, manifestó el profesional.

En su informe, Medina recuerda que el dengue es causado por cuatro serotipos diferentes: virus del dengue de serotipo 1 (DENV-1), serotipo 2 (DENV-2), serotipo 3 (DENV-3) y serotipo 4 (DENV-4).

De los tres casos autóctonos reportados por el MSP, uno es del tipo 1 y otro es del tipo 2, mientras que no se ha divulgado ese dato en el tercer paciente.

Esta variedad en los serotipos puede incrementar el riesgo de que se produzcan casos graves. En ese sentido, el peor escenario sería el de un paciente infectado con una variedad y reinfectado luego con otra.

“Una primera infección por el virus del dengue puede eventualmente evolucionar a la gravedad, pero este riesgo aumenta en infecciones posteriores por el virus del dengue. La exposición previa al virus dengue (o a un flavivirus relacionado) facilitan la producción de una mayor población de virus y exacerba aún más la gravedad de la enfermedad en un proceso amplificación de la infección dependiente de anticuerpos”, explicó Medina, quien consideró “importante” que estén cocirculando distintos serotipos.

“Una persona se puede infectar por primera vez con un serotipo de dengue (para la cual obtiene inmunidad de por vida, algo que está en revisión actualmente) y luego volverse a infectar por otro serotipo, y es aquí cuando aumenta el riesgo de gravedad”, enfatizó.

¿Vacuna? No a corto plazo

Medina recordó que actualmente existen tres vacunas para la enfermedad: Dengvaxia (CYD-TDV) de Sanofi Pasteur, Qdenga (TAK-003) de Takeda y TV003168 de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, Instituto Butantan y Merck & Co. Esta última se está aplicando a pequeña escala en Brasil.

“Uruguay no cumple (por el momento) con los criterios epidemiológicos para implementar una estrategia de vacunación. Esto nos dará tiempo para ver los resultados de su implementación en otros países y tener datos más robustos de eficacia y seguridad”, consideró el científico.

Pronóstico

“75% de las personas infectadas no tendrán síntomas. Del 25% restante y que tendrán algún síntoma, la gran mayoría (95%) tendrán síntomas leves. El resto puede tener elementos de alarma (que anuncia la severidad) y casos graves”, escribió Medina

“Los profesionales de la salud tendremos que estar atentos y clasificar correctamente el riesgo de progresión a la severidad según varios parámetros. Hay que tener en cuenta que el período crítico, en el que se define si el paciente evolucionara o no a la gravedad, son las 48 horas siguientes a dejar de hacer fiebre. Hay que seguir un protocolo de evaluación clínico-paraclínico y reposición de líquidos”, concluyó.

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