"Lo único que podemos cambiar es nuestra cabeza, hagámoslo. El otro está fuera de nuestra competencia pero no tenemos que olvidar que participamos de un sistema y si tú cambias, el sistema cambiará", dice la médica psiquiatra Graciela Moreschi, quien visitó Punta del Este para hablar de su libro que ya va por su segunda edición.

Con más de 40 años de carrera, Moreschi trabaja desde hace años el tema de los vínculos y por ello ha estado muy presente en los medios periodísticos de Argentina, donde vive y tiene su consultorio. Este nuevo material presentado por Editorial Urano está pensando para permanecer en la mesa de luz y consultar cuando parezca necesario. En el marco de su visita a nuestro país, Moreschi conversó con Montevideo Portal sobre ¡todo!

Tu nuevo libro tiene un enfoque particular sobre cómo abordar los problemas, es como decir "hágalo usted mismo"

Creo que el tema es que no te hagas responsable de todo lo que te pasa. No podés solucionar la cabeza del otro.

Está escrito de una manera entendible, es decir, no ahonda en términos técnicos

Hace muchos años que estoy en medios y de pronto estoy acostumbrada a bajar a lo práctico, a lo concreto, a lo que el otro pueda entender. Creo que una psicología práctica.

He trabajado fundamentalmente con el "cómo" y el "para qué". Hay algún "por qué", pero creo que el "por qué" es pasado. Cuando uno entiende cómo construye a través de cosas que se dicen, de formas de ver las cosas, a través de creencias que se tienen, es la única manera que se puede desarrollar una conducta que no le sirve y tal vez transformar una emoción.

No tiene que ver con transformarla en otra cosa, en hacerla linda. Porque si tengo bronca, tengo que seguir teniendo bronca, tengo que entender cómo me construí esa bronca y qué salida puedo tener para transformar eso en otra cosa, pero a través de un camino interno. No a través de decir "om, qué lindo lo que me está pasando". No, si me está pasando algo feo, es algo feo y después veo qué es lo que hago frente a esto.

Hay, a lo largo del libro, muchas herramientas, y un espacio necesario como para autodiagnosticar

Este es un libro para leer tres capítulos y dejarlo en la mesa de luz y retomarlo cuando estás en una interacción de esas que se repiten, como "me enganché de nuevo, siempre me pasa lo mismo". A veces no se puede contestar en el acto y es bueno tomarse un tiempo, sentarse con uno mismo y ver qué me estoy diciendo. De qué se trata esta emoción y poder distinguir: tengo bronca pero porque estoy frustrado, estoy con impotencia, decepcionado. Entonces, cuando puedo darme cuenta qué nombre le pongo a eso y qué pensamientos me ocasionan, puedo trabajar conmigo estos pensamientos y ver de qué creencias vienen, y trabajar una interacción por vez.

¿Cuánto llevó hacer el libro?

Tengo 40 años de profesión y pasé por muchísimas líneas; este es el estilo de síntesis que hoy estoy haciendo. Si me decís cuánto me llevó escribirlo, te diría que estos 40 años de profesión. Es una síntesis que uno comienza a hacer desde el "bueno, no nos quedemos tanto en la explicación", porque lo único que hace es que todo el mundo sepa por qué le pasan las cosas, con lo cual a veces se queda con más bronca con el otro, o con sus padres.

Tiene mucho de terapia cognitiva y además tiene una concepción que tengo, más Jungiana. De decir: "bueno por algo el otro está con vos". No es una casualidad, está actuando en lo que sería tu sombra y este es un trabajo que estoy haciendo en el próximo libro que se va a llamar "Pareja, azar o destino".

La idea es trabajar mucho desde el lugar del otro lo que tiene que ver con vos, no es alguien que se quedó descolgado. Y si te irrita es porque tiene que ver, y porque está actuando con sombras tuyas.

¿Te dedicás a las parejas?

Me dedico a vínculos en general. Hay un trabajo anterior que se llama "Adolescentes eternos" y no es para parejas. Sirve para el papá que amenaza a su hijo porque no estudia, porque no quiere que se mude, etc. Es un libro de vínculos y en general los vínculos se nos repiten. Hay gente que es chinchuda, hay gente que es quejosa, entonces cree que los demás lo ponen en esa situación y en realidad son ellos que responden o con quejas o con reproches o con invalidación.

Esto es muy masculino. Los hombres son más invalidantes que las mujeres, las mujeres somos más quejosas. Trabajar esas respuestas, que son lo que uno reconoce, es un trabajo interior que me parece muy importante.

¿Son vínculos de hoy, a partir de cómo estamos viviendo como sociedad?

Creo que las situaciones se vieron siempre, pero el tema es que ahora es muchísimo más agudo. Estamos en un momento líquido, como diría Zygmunt Bauman, donde no hay parámetros. Antes había una estructura donde por lo menos lo social te unía, porque todo iba para el mismo lugar. Hoy no es así y esto confunde. Es muchísimo más grave.

Hay un inconformismo, que está estimulado desde lo social, donde se nos necesita inconformes para que consumamos y hay gente que está inconforme en el sentido de esa insatisfacción que no lleva a nada y que muchas veces está confundida con exigencia: "Soy tan exigente que no soy inconforme y nunca termino de ser feliz".

Hay también una tendencia a aceptar determinados modelos que a veces son nefastos. Con la moda, con los hijos, etc. Está buenísimo ahondar en eso y ver hasta qué punto nos está confundiendo la sociedad.

Parecería que estamos menos preparados para el "no". Hay a diario situaciones de violencia hacia la ex pareja, en su mayoría de mujeres. ¿Eso se acrecentó?

Subió muchísimo. No fue siempre igual porque no estaban los mismos riesgos. Antes un hombre que era medianamente celoso tenía a la mujer en su casa. Hoy la señora está conectada, y ese señor que de por sí era celoso siente que el otro es incontrolable y cada vez más incontrolable. El tema es cómo se hace para amar y para poder entender y transformar esos celos.

Ahora hay una tendencia al discurso del alcance de la felicidad, en los trabajos, en la educación de los niños...

Esta venta social que se hizo de la felicidad es como imposible. Ya desde chiquito: "quiero que estudie y que sea feliz". Que pueda afrontar la vida bien y que pueda salir de los obstáculos, que tenga herramientas, porque la verdad es que esto de ser una exigencia imposible de lograr esto de ser feliz, es una pelotudez importante.

Lo mejor que nos puede pasar es aceptar, no conformarse pero aceptar la vida que nos toca vivir, aceptarla y adelante. Lo puedo afrontar. En todas partes hay cosas que te gustan y otras que no. Hay que bancar el todo.

Se está poniendo de moda esto de todos felices y si no "buscá otra cosa" y vivimos descartando y cambiando cosas. Entonces no hay raíces. En "Adolescentes eternos" trabajo mucho el ya, el no proyecto. Después lo más terrible es que estos chicos que quedan fuera son en general de clase media alta y después de los 30 no saben dónde ubicarse, porque el mundo no espera a que madures.

Más información: http://gracielamoreschi.com.ar/

Ficha:
Si el otro cambiara. ¿Por qué construimos vínculos que nos atrapan?
Ediciones Urano