Una tendencia viral conocida como sleepmaxxing se convirtió en un fenómeno global con epicentro en las redes sociales, promoviendo rutinas y productos para alcanzar un sueño “óptimo”. Sin embargo, muchas de estas prácticas carecen de respaldo científico e incluso podrían poner en riesgo la vida de quienes las siguen. El fenómeno refleja el creciente poder de las plataformas digitales para moldear conductas en materia de salud —y lo hace con escasa o nula moderación de contenidos potencialmente peligrosos.
Desde videos virales que recomiendan colgarse del cuello para inducir el sueño, hasta la moda de dormir con la boca sellada con cinta adhesiva, la comunidad sleepmaxxing acumula millones de vistas en TikTok, X (exTwitter) y otras plataformas, impulsada por la promesa de un bienestar inalcanzable y, muchas veces, ficticio.
Un fenómeno que normaliza lo absurdo
Expertos como Timothy Caulfield, académico de la Universidad de Alberta, advierten que estamos ante un ejemplo extremo de desinformación viral: prácticas “ridículas y potencialmente dañinas” se presentan como soluciones mágicas. El trasfondo es preocupante: la búsqueda de un sueño perfecto se convierte en obsesión, y en ese camino se desdibuja la frontera entre bienestar y autoagresión.
En China, reportes oficiales ya han vinculado al menos una muerte con estas prácticas. A esto se suma la preocupación por la práctica de “sellado bucal”, teóricamente destinada a fomentar la respiración nasal pero contraindicada para quienes padecen apnea del sueño.
La ansiedad del bienestar
El fenómeno también expone una paradoja contemporánea: el exceso de atención al autocuidado puede derivar en su opuesto. La ortosomnia —la obsesión por dormir “correctamente”— está en aumento. Como explica Eric Zhou, de la Universidad de Harvard, “la presión por alcanzar un sueño perfecto puede generar más ansiedad, dificultando el descanso real”.
Para la especialista británica Kathryn Pinkham, muchas recomendaciones compartidas por influencers son no solo inútiles sino peligrosas para personas con trastornos genuinos del sueño. La clave, afirma, es entender que el sueño no puede forzarse: “Cuanto más lo intentamos controlar con trucos y rutinas rígidas, más difícil se vuelve”.
Una industria disfrazada de consejo
El sleepmaxxing no escapa a la lógica del mercado. Al igual que el looksmaxxing —tendencia hermana centrada en mejorar la apariencia física a toda costa—, promueve una industria de productos como gomitas de melatonina, bebidas en polvo y dispositivos supuestamente diseñados para inducir el sueño.
Pero el consenso médico, como el expresado por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM), es claro: la melatonina no es recomendada para tratar el insomnio en adultos debido a su eficacia inconsistente. Aun así, el marketing digital gana terreno frente a las advertencias científicas.
Con información de Afp
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