Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Menos es más

¿Reforzar lo que peor se da o potenciar el talento?

El consultor Jordi Segués propone cambiar el enfoque: menos presión y más estímulo a lo que cada niño hace bien

19.07.2025 09:00

Lectura: 3'

2025-07-19T09:00:00-03:00
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¿Qué hacer si tu hijo obtiene un tres en Historia y un diez en Matemáticas? Para Jordi Segués, consultor y formador en redes sociales, la respuesta no es la que la mayoría de los padres elige. Su planteo —que se viralizó en TikTok— propone invertir la lógica tradicional del refuerzo escolar: en vez de presionar para que mejore en la asignatura que suspendió, sugiere fortalecer la que más le entusiasma.

“La mayoría de padres están equivocados. Si tu hijo saca un 10 en Matemáticas, ponle un profesor particular de Matemáticas, no de Historia”, afirma sin rodeos. Su argumento se basa en una premisa clara: potenciar los talentos naturales es más eficaz y motivador que intentar corregir las debilidades a toda costa.

Este enfoque, que bebe de teorías sobre educación personalizada y desarrollo de fortalezas, generó un intenso debate entre familias, docentes y psicopedagogos. Segués considera que insistir en que los niños sean buenos en todo genera frustración y puede apagar sus pasiones: “¿Qué más da Historia si no le gusta? Si algo no te interesa, no lo recordás, no lo hacés bien. Forzarlo no sirve para nada”.

La reflexión, sin embargo, no implica abandonar el aprendizaje integral, sino repensar las prioridades. Según el consultor, poner el foco en lo que un niño hace bien no solo incrementa su confianza, sino que puede abrirle un camino más claro hacia su vocación futura. “Cuando sea mayor, si le interesa la Segunda Guerra Mundial, ya buscará información. No pasa nada”, sostiene.

La propuesta se alinea con corrientes contemporáneas que ponen en cuestión el modelo educativo tradicional, centrado en el rendimiento parejo en todas las áreas. En su lugar, gana fuerza la idea de una escuela más flexible, que valore la singularidad y motive a través del entusiasmo, no de la corrección constante.

Los críticos, por su parte, advierten que una formación excesivamente sesgada puede dejar lagunas culturales importantes, y que cierta disciplina en las materias menos atractivas también es formativa. Sin embargo, incluso entre los defensores de un aprendizaje equilibrado, se reconoce que el sistema actual muchas veces castiga la diferencia y refuerza la mediocridad.

“Comportarse así es la receta perfecta para tener una generación buena en nada y mediocre en todo”, sentencia Segués.