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Los adolescentes suelen estar despiertos hasta tarde y no les gusta levantarse temprano. Si tu hijo adolescente no es la excepción, encuentra la causa de este comportamiento y cómo puedes ayudarle a tener mejores horas de sueño - empezando esta noche.
Todos tenemos un reloj interno que influye en la temperatura corporal, los ciclos del sueño, el apetito y los cambios hormonales. Los procesos biológicos y psicológicos que siguen el ciclo de este reloj interno de 24 horas se llaman ritmos circadianos. La pubertad cambia el reloj interno de un adolescente, retrasando el tiempo en el que empieza a sentir sueño y en el que se despierta.
La mayoría de los adolescentes necesitan casi nueve horas de sueño cada noche - y a veces más - para mantener un estado de alerta óptimo durante el día. Pero en realidad pocos adolescentes duermen esa cantidad de tiempo con regularidad, gracias a factores como trabajos de medio tiempo, clases muy temprano en la mañana, tarea, actividades extracurriculares, exigencias sociales y uso de computadoras y otros dispositivos electrónicos.
La privación del sueño puede no parecer un gran problema, pero puede tener consecuencias graves. Los adolescentes cansados pueden tener dificultades para concentrarse y aprender o incluso para mantenerse despiertos en clase. Dormir muy poco también puede contribuir a cambios de humor y problemas de conducta. Conducir con sueño puede ocasionar graves - incluso mortales - accidentes.
Si tu hijo adolescente no está durmiendo lo suficiente, hay algunas cosas que puedes intentar hacer para ayudarlo. La estadounidense Clínica Mayo elaboró la siguiente lista de recomendaciones.
Cumplir con un horario. Por difícil que sea, fomenta que tu hijo adolescente mantenga horarios, entre semana y los fines de semana, para ir a la cama y despertarse con no más de dos horas de diferencia entre ellos. Dale prioridad a las actividades extracurriculares y limita el tiempo social por la noche según sea necesario. Si tu hijo adolescente tiene un trabajo, limita las horas de trabajo a no más de 16 a 20 horas a la semana.
Prohíbe las siestas largas. Si tu hijo adolescente está somnoliento durante el día, una siesta de 30 minutos después de la escuela podría ser reparadora. Aunque debes tener cuidado. Demasiado tiempo de siesta al día podría sólo hacer que le cueste más trabajo dormirse en la noche.
Prohíbe la cafeína. Un golpe de cafeína puede ayudar a tu hijo adolescente a mantenerse despierto durante clases, pero los efectos son breves - y demasiada cafeína puede interferir con una buena noche de sueño.
Mantén la calma. Alienta a tu hijo adolescente a relajarse en la noche con un baño tibio, un libro u otras actividades relajantes.
Aprende cuándo hay que desconectar. Saca la TV del cuarto de tu hijo adolescente. Minimiza el uso de aparatos electrónicos en la hora antes de ir a dormir.
Ajusta la iluminación. Si tu hijo adolescente usa un teléfono o tableta cuando casi es hora de ir a dormir, dile que le baje el brillo y que lo sostenga por lo menos a 14 pulgadas (36 centímetros) de distancia para reducir el riesgo de alterar el sueño. En la mañana, expón a tu hijo adolescente a la luz brillante. Estos simples consejos pueden ayudar a señalar cuando es tiempo de ir a dormir y cuando es hora de levantarse.
En general, no se recomiendan las pastillas para dormir y otros medicamentos. Para muchos adolescentes, los cambios en el estilo de vida pueden mejorar de forma efectiva el sueño.
En algunos casos, la somnolencia excesiva durante el día puede ser señal de un problema, incluyendo:
Efectos secundarios de medicamentos. Muchos medicamentos - incluyendo los de venta libre para el resfriado y alergias, así como los de venta con receta para tratar la depresión y el déficit de atención/trastorno de hiperactividad - pueden afectar el sueño.
Insomnio o alteración del reloj biológico. Si tu adolescente tiene dificultad para quedarse o permanecer dormido, es probable que luche contra la somnolencia durante el día.
Depresión. Dormir demasiado o muy poco es una señal común de depresión.
Apnea obstructiva del sueño. Cuando los músculos de la garganta se aflojan durante el sueño, no dejan que el aire circule libremente a través de la nariz y la tráquea. Esto puede interferir con la respiración y afectar el sueño. Puedes notar ronquidos fuertes o pausas al respirar, a menudo seguidas de resoplidos y más ronquidos.
Síndrome de las piernas inquietas. Este problema ocasiona una sensación "extraña" en las piernas y una urgencia irresistible de moverlas, a menudo un poco después de irse a dormir. Esta incomodidad y movimiento puede interrumpir el sueño.
Narcolepsia. El sueño repentino durante el día, con frecuencia sólo durante periodos cortos, puede ser una señal de narcolepsia. Los episodios narcolépticos pueden ocurrir en cualquier momento - incluso a mitad de una conversación. Los ataques repentinos de debilidad en los músculos en respuesta a las emociones como la risa, enojo o sorpresa también son posibles.
Si te preocupa la somnolencia durante el día o los hábitos para dormir de tu adolescente, ponte en contacto con su médico. Si tu adolescente está deprimido o tiene un trastorno del sueño, un tratamiento adecuado puede ser la clave para una buena noche de sueño.
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