Contenido creado por Gerardo Carrasco
Salud

Ni las básicas

“Muchos jóvenes empiezan a trabajar sin siquiera saber comportarse”, advierte autora

“Muchos jóvenes empiezan a trabajar sin siquiera saber comportarse”, advierte Teresa Baró, autora del libro “Manual de la comunicación personal de éxito”.

06.08.2015 08:50

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2015-08-06T08:50:00-03:00
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Montevideo Portal

"No se puede ir en chancletas a trabajar, porque es un calzado inadecuado por muchos motivos. También desaconsejaría el uso de botas rancheras o calzado deportivo", advierte la docente española Teresa Baró, especialista en comunicación personal en el ámbito profesional.

"Muchos jóvenes de 22 años salen de la universidad y empiezan a trabajar sin apenas saber comportarse con los patrones de la sociedad adulta. No saben que es posible comunicarse conscientemente a través del aspecto, decidir cómo quieres que te vean", enfatiza en declaraciones recogidas por el periódico matritense ABC.

"Para empezar, la pulcritud debería ser un rasgo fundamental de una buena imagen. Pero porque cuando una persona se quiere a sí misma, se cuida. Y se preocupa por resultar agradable", asegura Teresa Baró (Barcelona, 1962). Profesora y filóloga, con una larga trayectoria como docente en secundaria, Baró escribió el "Manual de la comunicación personal de éxit" pensando en el libro que a ella le hubiera gustado leer a los veinte años, cuando empezó a moverse profesionalmente. Justo en el momento en el que percibió que "la vida social se hacía más exigente, e iba siendo consciente de las carencias que tenía mi educación", relata. "Creo que como yo, hay muchas personas hoy en día que necesitan un manual de recursos básicos que les permita moverse en las relaciones familiares, en sociedad, en el trabajo o en la calle", apunta.

La culpa de no saber cómo comportarse tampoco es de los chicos, aclara Baró. "Las personas se comunican en función de cómo eres, y de unas pautas sociales que has heredado o aprendido. Los padres deberían darles un buen modelo de comunicación. Deberían también exponerlos a situaciones sociales y explicarles cómo tienen que actuar en cada momento. Es muy importante que les demos la mano para que entren en el mundo de los mayores. No saben distinguir entre lo formal y lo informal, no saben saludar, no saben cómo vestirse, cómo contestar, cómo pedir las cosas, cómo tratar a los demás, porque no han hecho el proceso de pasar al mundo adulto".

Saber dar las gracias

Para Baró, la sociedad cambió mucho en poco tiempo. "Se han desprestigiado las buenas maneras, o la buena educación. Se ha defendido más la libertad de acción individual que el respeto hacia los demás, o el seguir unas pautas habituales de convivencia propias de una sociedad". La teoría de Baró supone que "se ha primado la libertad y el éxito individual, y la competitividad, frente al éxito colectivo, y los modelos de conducta tampoco se transmiten como antaño".

"Cosas tan sencillas como saber dar las gracias, pedir las cosas por favor, hablar a alguien mirándole a los ojos, saludar sonriendo, aceptar una felicitación o un halago, pero también una crítica, a no invadir el espacio de los demás... Conocer todo esto, ser más responsable con la comunicación individual haría mucho más fácil la convivencia y la vida sería mucho más agradable. Y esto lo pueden enseñar los padres y los maestros", recuerda.

La situación actual de ‘incomunicación', además, se ve agravada por la inundación de las nuevas tecnologías, entiende la autora.

"Claro que hay que enseñar a los niños todo lo bueno que tienen las nuevas tecnologías como herramienta, pero también sus límites. Si estás hablando con alguien, no deberías estar con otros cincuenta chats abiertos en WhatsApp. Nos estamos ‘comunicando' pero nos estamos telecomunicando a la vez. La vivencia de la comunicación presencial cada vez será más escasa y de peor calidad", lamenta.

En este sentido Baró hace referencia a una serie de pautas para el uso de dispositivos electrónicos: "Para empezar, la persona que está con nosotros debería ser la prioridad, y un uso compulsivo del WhatsApp o las redes sociales, en el que se ignora a los que te rodean, no da muy buena imagen de uno mismo. Tampoco deberíamos obligar a los demás a escuchar las señales acústicas de nuestro móvil o nuestras conversaciones privadas que, en principio, no le interesan a nadie", expresa.
"La tecnología tiene que estar al servicio de las personas y sus relaciones, pero cuando es el principal obstáculo para comunicarnos con los que tenemos más cerca, entonces la estamos utilizando mal", concluye.

El talento de la convivencia es algo que, para la autora de "Manual de la comunicación personal de éxito" debemos valorar. "Aprendemos a relacionarnos con el mundo, y será un tesoro que no nos abandonará jamás. Es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos", afirma.

¿Qué podemos hacer, tanto si somos padres, como maestros? Estas son las propuestas de Baró:

1. Potenciar actividades con otras familias, en casa, en casas ajenas o en espacios públicos.

2. Facilitar la participación en fiestas y celebraciones familiares.

3. Estimular que se comuniquen por iniciativa propia con profesionales de servicios, miembros de la familia, compañeros, etc.

4. Permitirles asistir a eventos sociales de todo tipo (siempre que los niños sean bienvenidos); una boda muy formal, una graduación de un hermano mayor, un evento deportivo o una manifestación.

5. En la medida de lo posible, fomentar la relación con personas de distintas realidades sociales y otros entornos culturales y religiosos. El conocimiento de los hábitos de los demás les hará más tolerantes, más adaptables.

6. Hacerles participar en las tareas del hogar.

7. Cuando tengan la edad, fomentar actividades de voluntariado.

8. No eximirles de situaciones difíciles. Podemos acompañarles y apoyarles para que sepan cómo actuar en la visita a un familiar en el hospital, en un funeral, al dar el pésame...

9. Dejar que resuelvan ellos conflictos cotidianos: reclamaciones por situaciones que no consideran justas, reclamar en un establecimiento...

10. Facilitar situaciones donde tengan que asumir visibilidad; salir a un escenario para tocar un instrumento, bailar, actuar o hablar en público.

11. Trabajar en equipo en casa. Planificar una excursión con los hermanos o los abuelos.

12. Desarrollar sus habilidades como anfitriones: organizar una fiesta para sus amigos (cómo prepararlo todo, cuál es el proceso a seguir...)

13. Viajar con la familia, la escuela u otros colectivos.

14. Formar parte del clubs, asociaciones, etc.

15. Practicar deporte, especialmente colectivo.

16. Ayudarles a vencer la timidez. Si es grave, consultaremos a un profesional. Aunque la timidez no es ninguna enfermedad, lo cierto es que puede ser un gran obstáculo para conseguir determinadas metas en la vida porque, a cierta edad, puede percibirse como mala educación.

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