El ex presidente Julio María Sanguinetti publicó una columna en el diario argentino La Nación, en la que aclara que el actual mandatario José Mujica "no luchó contra la dictadura" como señalaron recientemente el argentino Eduardo Duhalde y el peruano Alan García.

La nota recuerda que, hace pocos meses, el expresidente argentino Eduardo Duhalde, "nuestro amigo", halagó, en un discurso de campaña y en contraposición con Cristina Fernández, la moderación de Michelle Bachelet y José Mujica, que pasó muchos años preso "por luchar por la democracia". En el mismo sentido se pronunció días atrás el mandatario peruano Alan García, al que llama "otro viejo amigo", que presentó a Mujica como alguien que pasó "14 años de prisión por su ilusión en pro de la justicia, por su lucha en pro de la democracia y de la libertad".

Sanguinetti manifiesta su "pesar" al aclarar que el presidente José Mujica "análisis político o ideológico, se trata de un claro error. El hoy presidente Mujica se sumó a la guerrilla tupamara en los años 60, fue capturado y herido en un episodio violento, participó -entre otras acciones terroristas- del asalto a la ciudad de Pando y se fugó de la cárcel dos veces, la última en septiembre de 1971", y que, gracias a ese escape, "el gobierno no tuvo otro camino que movilizar a las Fuerzas Armadas". El líder colorado recuerda que José Mujica "nunca se alzó en armas contra la dictadura y que su lucha fue, como la de todos los movimientos guerrilleros de la época, un intento por llevar adelante una revolución a la cubana en toda América latina".

Estas aclaraciones, explica Sanguinetti, valen también porque hay demasiada gente empeñada en tergiversar la historia y hasta, como va dicho, han llevado la confusión nada menos que hasta a presidentes. Lo peor es que esta falsificación no queda librada al debate histórico, sino que es el fundamento de actitudes revanchistas que continúan no sólo en Uruguay sino en otros países (no en Brasil, donde Lula ha tenido la sabiduría de desalentar todo intento revisionista). Es más, el propio presidente Mujica ha sido enfático en condenar el sentimiento de revancha pero, desgraciadamente, el mismo sigue inspirando a muchos miembros de su gobierno y a algunos magistrados influidos por ese microclima enfermizo que confunde justicia con venganza".