El trigésimo sexto duelo entre franceses y italianos, uno de los clásicos del Viejo Continente, llega en un momento delicado para ambos equipos y para la credibilidad de Raymond Domenech y Roberto Donadoni, en un partido que no dependen de sí mismos, porque una victoria de Rumania ante Holanda clasificaría al equipo de Víctor Piturca.

La grandeza del fútbol estriba en cuestiones como ésta. Dos campeones del mundo luchando por una plaza en cuartos, después de no haber ganado ninguno de los dos partidos jugados en la primera fase, resueltos de idéntica manera: un triste empate con Rumania y una dolorosa derrota frente a Holanda.

Dos entrenadores en entredicho. A Raymond Domenech, con contrato hasta 2010, se le adelantó la fecha de caducidad y ya le buscan sustituto; Donadoni acaba de renovar su contrato, aunque existe una cláusula por la cual ambas partes pueden denunciarlo hasta diez días después de la conclusión de la Eurocopa.

Y es que ni Domenech ni Donadoni saben cómo darle más vueltas a su alineación en busca de la solución definitiva. Los franceses, a pesar del 4-1 cedido frente a Holanda, mostraron una evidente mejoría en su juego.

Con Franck Ribéry con total libertad como falso delantero por detrás de Thierry Henry, Francia vivió frente a los holandeses sus mejores minutos de fútbol, pero de poco les valió.

Ahora parece llegar el momento de los jóvenes y planteará cambios en todas las líneas. En defensa, Lilian Thuram parece que empezará en el banquillo. El central del Barcelona ha sufrido mucho en los dos partidos precedentes, en concreto ante la movilidad de la delantera de Marco van Basten, y Domenech parece dispuesto a darle una oportunidad a Eric Abidal para jugar con William Gallas en el eje.

En el lateral derecho, Diarra podría sustituir a Sagnol, mientras que en el centro del campo, Domenech seguirá sin poder contar con Patrick Vieira, que se ha descartado para el partido, al no recuperarse de su lesión muscular. Jérémy Toulalan será quien acompañe a Claude Makelele en la media.

Delante, Sidney Govou tiene todos los números de acompañar a Ribéry y la sorpresa podría ser la entrada de Karim Benzema por Florent Malouda. Delante continuará Henry.

Si Domenech tiene la soga al cuello; Donadoni vive una situación parecida. El juego de su equipo no convence, algo hasta cierto punto en el país por excelencia del resultadismo, pero es que Italia tampoco gana.

Francia e Italia, entre amistosos y partidos oficiales, han jugado 35 partidos desde 1910. Los 'azzurri' han ganado 17 y los franceses 8 con 10 empates. Italia no gana un partido a Francia desde el Mundial de 1978 (2-1 en Mar del Plata), aunque claro, en la final del Mundial de 2006, los italianos vencieron en los penales (5-3) después de que el partido finalizara con empate a uno.

Fuente: EFE