Contenido creado por Martín Otheguy
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Se vino la noche

MONTEVIDEO PORTAL DESDE AUSTRALIA

La AUF envió una nota de protesta a la Federación Australiana de Fútbol por el conflicto de las entradas, que no pareció darse por enterada. Desde Sydney, nuestro cronista Javier Zeballos.

21.10.2005

Lectura: 8'

2005-10-21T00:00:00-03:00
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Se vino la noche, pero no se asusten, no estoy presagiando nada malo, es que cuando en Uruguay amanece, aquí se pone el sol. La diferencia horaria con Sydney son 12 horas justitas, por lo menos hasta el 30 de octubre, en que también aquí se adelantará una hora y otra vez vuelvan a existir 13 de diferencia. Es que vamos adelante en esto del uso horario, aunque sea una convención, porque todos seguimos viviendo en simultaneo.

Sobre lo que no hay mucha convención, es en llegar a un acuerdo con la Federación Australiana de Futbol. No sólo rechazaron el adelanto en un día del partido a disputarse en Montevideo, tampoco se han hecho cargo de la protesta de la AUF ante la situación de la venta de entradas y la mayoría de la comunidad uruguaya parece despedirse de la posibilidad de ver el partido en el estadio. Por lo menos los que se quedaron sin entradas.

Quisiera explicar algunos aspectos de toda la metodología puesta en práctica para la venta de entradas, ya que la confusión y los malos entendidos han sido varios. Hoy existe un clima de franco enojo con la política implementada. La gran mayoría de uruguayos que pretendieron acceder a comprar localidades se quedó con las manos vacías. Esto son los hechos concretos y es inobjetable. Lo que también es inobjetable, es que no sabemos cuántos uruguayos lograron comprar sus entradas. Algunos lo han hecho, tanto por teléfono, por internet como frente a las agencias autorizadas, pero no podemos cuantificar. Sin embargo, quienes están llamando para quejarse al Consulado, al Club Uruguayo, a las radios y los distintos medios de habla hispana, son un montón. Al Diario Español, del cual soy co-editor y en el que escribo semanalmente una página sobre distintos temas, llaman constantemente, ya que fuimos partícipes de difundir un plano del estadio indicando el sector del donde se pretendía que los uruguayos compraran las entradas para armar una hinchada que se hiciera ver y oír.

También es inobjetable que la Federación no comete ninguna ilegalidad, simplemente aplica la política bastante común aquí, ya sea para adquirir localidades en un estadio o en el Opera House. La costumbre es hacerlo con bastante antelación. Lo que también es inobjetable es que, en este caso, se aprovecharon las condiciones para minimizar la presencia de una hinchada visitante. Las entradas se pusieron a la venta, como siempre, a través de la empresa Ticketek. Esto implica un sistema on line donde uno puede comprar por teléfono, por internet o presentándose ante alguna oficina de las que tiene en distintos puntos de la ciudad. Las localidades puestas a la venta general el miércoles 19 de octubre, a las 9 de la mañana, se agotaron a los pocos minutos. Los más perjudicados fueron los uruguayos que masivamente fueron a comprar su entrada en la zona oeste de la ciudad, donde residen. El sistema maneja el stock de entradas on line por lo que va descontando cada vez que se completa una compra, sin importar de dónde sea. Se podía adquirir una entrada desde Alaska. Los perjudicados fueron quienes se presentaron en persona e hicieron largas colas aunque gente que estaba en los primeros lugares en otras áreas de la ciudad también se quedó sin entradas. Sobre ese mediodía se confirmó que sólo se habían puesto a la venta 20 mil localidades.

Hoy sabemos que el resto, de 60 mil, ya se puso a la venta desde el 26 de setiembre. La enorme mayoría de la comunidad no estaba enterada de ello. Pero además, esas entradas solo son para la familia del fútbol australiano. Esto es, para aquellos que sean socios o tengan vinculación con los clubes federados o pertenezcan a empresas y organizaciones que son miembros del Telstra Stadium y reciben entradas para los distintos eventos. Si alguien que no sea miembro de esa familia pretendía conseguir una entrada, no podía y tampoco se permitía hacerse socio en el momento. A lo sumo, se podía acceder a través de algún socio, en general australianos, y siempre dentro de los cupos de cada club y/o organización.

Pero hay aún una vuelta de tuerca más que hace más perverso el mecanismo. Aparte de la poca información que círculó al respecto, un uruguayo simple, aunque sea asociado a esa familia debería haber comprado una entrada sin saber si Uruguay jugaría con Australia, ya que aún no estaba clasificado y se podíá encontrar con tener que ver un partido con Colombia, Chile o el que fuera. En realidad, por esta política, se reducían las posibilidades de cualquiera de las comunidades latinas que le tocara en suerte. Hay que decir que la mayoría de uruguayos empezamos a pensar en las entradas, luego de que Uruguay le ganara a la Argentina. Ahora nos enteramos que desde setiembre, las tres cuartas partes del estadio estuvieron a la venta por ese sistema codificado. Lamentablemente algunos, que lo sabían, compraron su entrada por esta vía y se quedaron muy cómodos sin molestarse en comunicarlo a los medios para que se enteraran todos sus compatriotas aquí. Ahora parece que sólo nos queda esperar que los uruguayos que consiguieron entradas sean unos cuantos y que el sector que estaba reservado se pueda juntar un buen número de hinchas. La idea de aspirar a que se conformara una barra de unos 6 mil personas vestidas de celeste en esa zona se ha vuelto difícil.

Las últimas novedades son que la AUF, al recibir el informe elaborado por el Consulado Uruguayo, envió una nota de protesta a la Federación Australiana de Futbol (FFA por su sigla en inglés) solicitando agotar las posibilidades de que la colectividad uruguaya pueda acceder a algún remanente de localidades. También existió un contacto en Montevideo pero a nivel de gobierno. James Bloomfield, Primer Secretario de la Embajada Australiana en Buenos Aires, Argentina, porque en nuestro país hace años que no tienen representación, acompañado de Gary Moretti, Gerente Deportivo de la FFA. Han mantenido reuniones con la Cancillería, con el Ministro del Interior y visitas de cortesía con el intendente de Montevideo. También planeaban reunirse con el Ministerio de Turismo y el responsable de la Seguridad del Aeropuerto de Carrasco. En estas reuniones se charló amistosamente sobre diversos aspectos de la llegada y estadía de la delegación australiana. Se coordinó el uso de la sala VIP para la delegación, a sugerencia del Ministro del Interior para agilizar los trámites de migración y de aduana que permitan una rápida salida de los integrantes de la delegación australiana en un ómnibus, sin tener que usar la salida común de pasajeros. Esto permitirá evitar cualquier tipo de incidentes como sucedió, en escala muy menor, en el 2001.

En la reunión, se solicitó gestos de reciprocidad para con la delegación uruguaya a su arribo a Sydney, a efectos de agilizar. La vez anterior se demoró mucho por la exhautiva verificación por parte de las autoridades de Sanidad, de los zapatos de futbol de los jugadores. También se solicitaron pases especiales para el Aeropuerto de Sydney para el Embajador y nuestro Cónsul, a efectos que reciban a la delegación.

Esto demuestra el nivel de comunicación y coordinación a distintos niveles. Muy diferente es el discurso del Presidente de la FFA y la campaña que reproducen los grandes medios de comunicación en Australia. Se repiten machaconamente las imágenes del recibimiento del 2001 pero se esconde mencionar que, aparte de ese gesto impropio de algunos pocos inadaptados de siempre, como se les suele llamar, la delegación no tuvo ningún inconveniente antes ni después del partido que perdieran 3 a 0, quedando definitivamente eliminados.

Esta campaña de prensa tiene como objetivo mostrar al gran público australiano, que no tiene mucho o casi ningún contacto con el futbol, que los nuevos dirigentes están velando por su selección. Por otra parte, trata de predisponer al público para que aliente y defienda a los "socceroos". Lamentablemente lo hace con un discurso que apela a los golpes bajos. Un análisis crítico del discurso, permitiría descubrir muchos elementos interesantes que expresan el típico comportamiento y concepciones dominantes en ciertas elites, preferentemente de matriz anglosajona. En próximas notas me gustaría adentrarme en esos aspectos que encierran no pocas paradojas en una sociedad multicultural. Lo importante es que nuestro pueblo tenga claro que este tipo de campañas no representan al pueblo australiano.

Desde Sydney, Javier Zeballos