La actriz Kate Winslet, de 38 años de edad, es portada de la última edición británica de la revista Vogue.

La publicación incluye un extenso reportaje a la protagonista de "Titanic", pero lo más llamativo no es el texto, sino las fotografías que la ilustran.

En un caso más de "abuso de Photoshop", Kate luce un rostro terso y casi adolescente, sin una sola arruga, por lo que resulta casi irreconocible.

El excesivo retoque no parece necesario en una mujer que no necesita auxilio tecnológico para verse hermosa, y que ya ha manifestado su rechazo por semejantes manipulaciones.
En el año 2003, la revista GQ publicó fotos suyas donde lucía unas piernas extremadamente delgadas.

"El retoque es excesivo. Yo no me parezco a eso y, lo que es más importante, no quiero parecerme", dijo la artista en la ocasión.