En pleno entrenamiento de la selección boliviana previo al partido del pasado martes contra Uruguay, los periodistas entraron con cámara en mano a grabar imágenes sin permiso. Para pasar desapercibidos, uno realizaba imágenes simulando enfocar al otro pero en realidad estaba tomando las tácticas de los bolivianos.
El tema se complicó cuando la seguridad local se dio cuenta de la trampa y fueron a su búsqueda. Los uruguayos primero se sentaron y bajaron la cámara, luego ante la embestida boliviana no tuvieron más remedio que partir silbando bajito. "En Uruguay esto no nos pasa", comentó un colega ofendido.