Contenido creado por María Noel Dominguez
Pantallazo
En el centro

Pampita, en el centro del escándalo por el romance entre Zaira Nara y Robert Strom

El vínculo despertó elogios y críticas por la supuesta intervención de Pampita como celestina del verano.

02.01.2026 15:40

Lectura: 2'

2026-01-02T15:40:00-03:00
Compartir en

Por Gustavo Descalzi
gustavodescalziok

El romance entre Zaira Nara y el multimillonario francés Robert Strom se convirtió en una de las noticias del verano, no solo por la flamante pareja, sino por el inesperado rol de Pampita Ardohain, a quien muchos señalan como la “celestina” de la relación.

Zaira oficializó la relación en la fiesta de fin de año celebrada en su casa en Punta del Este, donde presentó al empresario europeo ante su círculo íntimo. Strom, de 37 años, es hijo de una familia que posee más de 60 desarrollos inmobiliarios y centros comerciales en Europa, y ya se ha convertido en una figura habitual del entorno mediático esteño.

Pero más allá del nuevo amor, lo que genera debate es el pasado compartido entre Robert Strom y Facundo Pieres, el polista y ex pareja de Zaira. Ambos se conocen del circuito del polo, y hay quienes aseguran que el empresario fue presentado a Zaira durante una gira en España, cuando aún estaba en pareja con Pieres.

En ese contexto, Pampita —amiga de Zaira y cercana también a Pieres— habría sido quien propició el encuentro. Mientras algunos celebran su intervención, otros hablan de una “traición” al polista, que ha optado por el silencio tras su separación.

Consultada durante una fiesta de una reconocida revista, Pampita evitó confirmar su papel en la historia: “Tienen que hablar con Zaira, no me quiero meter en temas que no son míos”, dijo a la prensa.

“A Zaira la veo muy bien, es muy trabajadora, muy buena mamá y disfrutando el verano”, añadió, sin confirmar ni desmentir su rol en la historia.

Por lo pronto, el romance entre Zaira y Robert ya es oficial, aunque aún divide opiniones entre el público y el entorno mediático, donde las pasiones, al igual que en el polo, siempre están al galope.

Por Gustavo Descalzi
gustavodescalziok



%%JS_BOTTOM+{ }JS_BOTTO M%%