Los restos de Óscar González Oro no serán velados. Así lo confirmaron este viernes allegados a la familia del comunicador argentino, quien murió ese mismo día en su casa del balneario El Chorro, en Maldonado, y había expresado como último deseo que no se realizara una ceremonia de despedida. 

La cremación está prevista para este lunes en San Carlos. “El Negrito decía que no quería que fuera velado y dejar una imagen de tristeza en todos. Los que lo adoramos sabemos que se fue en paz, que él decidió refugiarse en Punta del Este y transitar el último tramo de su vida como él quiso. No quería que lo internaran, prefirió estar en su casa”, expresó Beto Casella en declaraciones a medios argentinos.

Baby Etchecopar, por su parte, se refirió al deterioro de salud del conductor en los últimos tiempos: “Los últimos tiempos el Negro estaba mal, pesaba 40 kilos y no quería que nadie lo viera así. La última vez que hablé ya se lo notaba mal”.

“Con él se va un estilo de comunicación en radio y televisión único, era sobresaliente. Quiero recordarlo con alegría; sé que él hubiera querido eso, que lo recordemos con alegría, pero mi tristeza es enorme. Se fue un hermano de la vida”, dijo en A24.

Según pudo saberse, González Oro se despertó a media mañana, como lo hacía habitualmente, pidió que le llevaran un café y se sentó en un living contiguo a su dormitorio, en la planta alta de la vivienda. Allí murió, pocos minutos antes de las 10:00 horas. Una persona que trabaja desde hace tiempo en la casa lo encontró sin vida.

Los médicos constataron el fallecimiento y redactaron el acta de defunción. Luego, la Policía y el equipo técnico forense realizaron las actuaciones de protocolo, y cerca de las 16:00 horas el cuerpo fue retirado de la casa por personal de una empresa fúnebre.

Su hijo Agustín, que vive en Londres, y su sobrino Pablo, radicado en Madrid, tienen previsto llegar a Uruguay al mediodía de este sábado para encargarse de los trámites.