En una fiesta que la polémica cantante realizó en su casa de Los Ángeles, ella y sus amigos se hicieron tatuajes con la imagen de Floyd, el perro de Miley que murió en abril pasado.

El tattoo tiene una caricatura del perro y la leyenda: "con una pequeña ayuda de mis amigos".

Como era de esperar, la joven publicó en su cuenta de Instagram infinidad de fotografías del momento en que se tatuó y del resultado.

Miley calificó como "el segundo peor día de su vida" aquel de abril en que su perro Floyd murió. No obstante, hace una semana adoptó otro cachorro al que bautizó Emu. Ahora, con el tatuaje, lleva el recuerdo eterno de su preciada mascota.