Tras haberse transformado en dos íconos de la moda a los largo de los últimos años, las gemelas Olsen decidieron crear una firma propia para patentar su estilo.
Para el lanzamiento de la marca contrataron a 185 becarios, que acabaron por demandarlas bajo la figura de "explotación laboral". De acuerdo a los documentos presentados en la Corte Federal de Manhattan, los trabajadores no recibieron ningún tipo de pago por la tarea que llevaron adelante.
Según afirma La Nación, algunos de los empleados aseguran que trabajaron más de 50 horas semanales entre mayo y septiembre de 2012, sin recibir ningún tipo de remuneración por las horas extras.
Dualstar Entertainment -la empresa fundada por la familia de las Olsen- se comprometió a pagar 530 dólares a cada uno de los becarios, y se hará cargo de los gastos en abogados realizados por sus ex empleados. Se calcula que las hermanas poseen una fortuna cercana a los 300 millones de dólares.