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Lejos de la jugada

Marion Cotillard, sobre los actores creados con IA: “Interpretan como si fueran patatas”

La actriz dijo que tendrá “mucho miedo” cuando un intérprete artificial consiga emocionarla y defendió el valor de la experiencia humana.

24.09.2026 11:15

Lectura: 4'

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Marion Cotillard tiene claro, al menos por ahora, que los actores creados con inteligencia artificial están lejos de provocar las mismas emociones que un intérprete humano. La actriz francesa aseguró este jueves que tendrá “mucho miedo” el día que uno de ellos consiga emocionarla, aunque actualmente considera que “interpretan como si fueran patatas”.

La ganadora del Óscar regresó al Festival Internacional de Cine de San Sebastián para presentar 7h40 ce matin-là / Milo, la película de Nicole Garcia que compite por la Concha de Oro.

Durante la rueda de prensa, Cotillard fue consultada sobre el avance de la inteligencia artificial en el cine y la posibilidad de utilizar actores generados artificialmente.

“Creo que nunca se reemplazará un corazón que late y un alma que ha atravesado una vida o varias y cuya experiencia es la que da la calidad de las emociones y la forma en que va a impactar a las personas”, afirmó.

Para la actriz, esa dimensión humana es relevante no solamente en una película, sino también en otras formas de creación como un libro o una canción.

“El día que me emocione, tendré mucho miedo”

Cotillard, de 50 años y ganadora del Premio Donostia en 2021, reconoció que no comprende el objetivo de realizar películas con actores artificiales, a los que considera todavía fácilmente identificables.

Sin embargo, se preguntó qué ocurrirá si la tecnología continúa evolucionando hasta alcanzar un punto en el que resulte difícil distinguirlos de intérpretes reales y sean capaces de generar emociones en los espectadores.

Por ahora, esa posibilidad parece lejana para ella.

“Por el momento me parece que interpretan como si fueran patatas y esto me da mucha seguridad”, ironizó.

La actriz planteó así una de las discusiones que atraviesan actualmente a la industria audiovisual: hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial generativa y qué aspectos de la interpretación dependen de experiencias, emociones y características propiamente humanas.

Su regreso a San Sebastián

Cotillard llegó este jueves a San Sebastián, donde fue recibida por admiradores con quienes se tomó fotografías y firmó autógrafos.

La actriz, ganadora del Óscar en 2008 por su interpretación de Édith Piaf en La vida en rosa, presenta en esta edición del festival 7h40 ce matin-là / Milo, dirigida por Nicole Garcia.

En la película interpreta a Alice, una mujer que llega a una tranquila ciudad de provincias buscando a Milo, un joven mecánico que trabaja en un garaje cercano.

Mientras para él Alice es una desconocida que acaba de llegar, para ella el joven está relacionado con un pasado que nunca consiguió dejar completamente atrás.

“La violencia llama a la violencia”

Otro de los asuntos que atraviesa la película es la violencia ejercida décadas atrás por grupos armados vinculados a la izquierda anticapitalista en Francia.

Al referirse a ese aspecto de la historia, Cotillard sostuvo que “por desgracia la violencia llama a la violencia”.

La actriz consideró que existe “una triste lógica” en determinadas expresiones de violencia revolucionaria, que describió como una reacción frente a otra violencia que, según su opinión, puede recibir menos atención.

Cotillard relacionó esa reflexión con movimientos actuales que buscan generar cambios sociales, entre ellos determinados grupos ecologistas.

“Cuando uno llega a cierto nivel de cólera y frustración, a veces es difícil tener creatividad y no sacar ese odio de manera violenta”, sostuvo.

La intérprete aclaró, sin embargo, que comprender el origen de esas reacciones no significa justificarlas: “Puedo comprenderlo, aunque esto no signifique que lo valide”.

Con 7h40 ce matin-là / Milo, Cotillard vuelve a competir en uno de los principales festivales cinematográficos europeos, mientras, fuera de la pantalla, pone sobre la mesa una pregunta cada vez más presente en la industria: si una interpretación generada por inteligencia artificial podrá algún día provocar las mismas emociones que un actor de carne y hueso.