Gabriel (Diego Peretti) está separado hace cuatro años. Desde entonces Sofía (Guadalupe Manent), su hija de ocho años, es el centro de su vida. Negado de plano a intentar una nueva relación amorosa, Gabriel vuelca toda su energía en su hija y en su trabajo.

El idilio padre-hija se ve conmocionado por la aparición de Vicky (Maribel Verdú), amor platónico de la adolescencia, transformada ahora en una mujer hermosa, independiente y desenfadada.

Ante la inminencia del romance, ella pone una condición: no se involucraría por nada del mundo con un hombre con hijos. No quiere niños en su vida.

-¿Tenés hijos? -pregunta Vicky.
-No, no tengo hijos.

A partir de ese momento, su vida se transforma en un tormento de maniobras y ocultamientos: ante cada cita con Vicky, Gabriel "limpia" la casa de juguetes, ropa, fotos y cualquier otro rastro infantil, escondiendo todo bajo llave. Cuando Vicky se va, todo vuelve a su lugar y la casa queda lista para recibir a Sofía.