Previo a comentar las noticias del fútbol, Julio Ríos hizo un descargo en su programa de Radio Fénix (Las voces del fútbol) por el mal estado del auto de sus hijos, Micaela y Nacho Ríos.

“Hoy fui a una fonoaudióloga en Carrasco para tratarme el tema de la garganta y me pegué tremendo golpe con la puerta, que me impactó. Quedé medio mareado. Esto me lo tengo merecido. Como rayé mi auto, agarré el de mis hijos, que se los compré yo. La calentura que me agarro cuando agarro ese auto. Las cosas se valoran cuando se luchan y vos las terminás comprando. El auto se quedó sin batería. Lo iba abrir y el baúl estaba roto, tuve que entrar por atrás”, comenzó.

“Me quema que en la vida no se valoran determinadas cosas. Yo me acuerdo cuando me dieron el auto a los 27 años, me parecía imposible. El auto parece Baghdad, el desierto después de una tormenta, no le queda nada, ningún costado estaba sin rayar. ¡No me jodas! Son buenos hijos, pero es la nueva generación. La madre es cómplice”, agregó.

“La culpa es mía porque yo dejé las balizas prendidas, no es que la llave esté rota al costado. Lo fuimos a empujar y no arrancaba. Arrancó con los chicotes. La batería muerta y enterrada. Cada vez que agarro ese el auto es para calentarme, te lo juro que lo vendería para que interpreten después que se tienen que romper el traste para comprarse un auto. Ahí lo van a cuidar, cuando tengan que pagar la patente y el seguro”, sostuvo.

Para cerrar, el conductor reveló en qué condiciones estaba el choche de sus hijos: “Voy a levantar el capó y había una piola porque estaba roto. Sin palabras. Ahora lo voy a llevar a lavar para que internamente se parezca a un vehículo, y externamente se vea blanco en determinados lugares y negro con los rayones que hay”.