Cuando Edinson Cavani metió el 1 a 0 para Uruguay de penal, a los nueve minutos del primer tiempo, el relator Rodrigo Romano se quebró al aire. Casi lloró de emoción, sostuvo el grito un rato muy largo y se reventó -literalmente- la garganta, ya que en los siguientes minutos su voz se escuchó muy disminuida.

Fueron muchos los que consideraron que era una emoción exagerada, sobre todo teniendo en cuenta que faltaban 81 minutos para que ese gol valiera realmente de algo. Si el resultado final hubiera sido bueno, no muchos criticarían la emoción sin límites del relator de Tenfield o quizá la aplaudirían por ser una demostración de su pasión. El hecho de que la actuación uruguaya fuera tan pobre y de que Brasil diera vuelta el partido y goleara casi sin esfuerzo, hizo que el contraste de lo sucedido con aquel relato se volviera muy grande.

Con la tristeza y el enojo de ver cómo se desarrollaba el partido, los internautas se dividieron entre el humor y la ira para recordar el paroxismo del emocionado relator.