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Pantallazo
Un monstruo

Guillermo Francella sobre El Clan: ''Me gustó verme en otro rol''

Guillermo Francella viajó a Uruguay para presentar El Clan, película que protagoniza y que representará a Argentina en los premios Óscar y Goya. El actor dialogó con Montevideo Portal sobre la sórdida historia en la que se basa el filme, su éxito en la taquilla y el desafío de componer al personaje, que armó ''como un Frankenstein''.

02.10.2015

Lectura: 6'

2015-10-02T11:34:00-03:00
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Montevideo Portal / Inés Nogueiras
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La película El Clan relata la escalofriante historia de la familia Puccio, encabezada por Arquímedes, un empresario vinculado a la SIDE y a la Alianza Anticomunista Argentina que, entre 1982 y 1985, realizó secuestros extorsivos que culminaron en homicidios.

En mayor o menor medida, como participantes activos o testigos pasivos, todos los miembros de la familia estuvieron involucrados en las actividades comandadas por el patriarca. Puertas afuera, los Puccio eran la típica familia de barrio, conocida por todos en la zona.

Los pormenores del caso fueron relatados por el periodista Rodolfo Palacios en el libro El Clan Puccio, que inspiró una miniserie televisiva (Historia de un clan) dirigida por Sebastián Ortega. En paralelo, el director Pablo Trapero realizó una intensa investigación para reconstruir la historia y llevarla a la gran pantalla, con un elenco encabezado por un irreconocible Guillermo Francella, en el papel de Arquímedes, y Peter Lanzani en el de Alejandro, uno de los hijos mayores y el más involucrado en los cruentos secuestros.

"Me había informado mucho de la historia de esta familia, porque fue un caso policial de los más emblemáticos que hubo en la República Argentina. El plus que yo tenía es que vivía en la zona, conocía la casa. Si habré caminado por enfrente de esa casa...", dijo Francella en diálogo con Montevideo Portal.

"Todos creían que eran inocentes, que era imposible. Cuántas veces caen perejiles y los verdaderos culpables no están. Todos creíamos que a esta pobre familia le había pasado esto. Y cuando se descubre que era verdadero y real, fue tremendo", recordó.

Si bien algunos miembros de la familia ya murieron, los que continúan con vida "están todos en la calle", comentó el actor. "La madre, una de las hijas, la otra murió. Maguila [el hijo mayor, que participó de uno de los secuestros] está libre, Guillermo [el menor de los varones] nunca más apareció".

''Como un Frankenstein''


Francella no tardó ni un segundo en aceptar la propuesta de Pablo Trapero de encarnar a este personaje, con estas características tan siniestras. "Me lancé de lleno. Confié en Pablo, confié en mí, confié en la historia", contó.

"Me gustó el desafío; despojarme de cualquier recurso que yo traigo para verme reflejado en alguien totalmente antagónico... no a mí, sino a cualquier rol que yo pueda haber interpretado. Y no reconocerme, no solo desde lo estético, desde todo. Valió la pena", reflexionó.

El actor destacó el trabajo previo de investigación que realizó el director y la intensa labor de los ensayos, que le permitió componer un personaje tan alejado de su experiencia actoral.

"En los ensayos hablamos mucho de su manera de decir, de mirar. Intentamos una cosa cansina, retorcida en su vocabulario... trabajamos su modo de caminar, cómo intimidaba con su mirada gélida. Buscamos muchos elementos, de a poquito, fuimos armándolo como un Frankenstein", explicó.

El espectador asiste a la película para ver un protagónico de Guillermo Francella, pero poco hay del popular actor en el personaje que se despliega en la pantalla. "A la gente le provoca verme totalmente irreconocible, no solo desde lo estético sino desde lo interpretativo", dijo, consciente de que ser famoso como actor cómico le dio un plus a ese efecto contraste.

"Sé lo que generó y lo que provocó. Me provocó hasta a mí, verme en algo y no reconocerme. Me gustó verme en otro rol. Me gusta cuando tengo oportunidades diferentes. Tocar otra cuerda, que me pase algo nuevo. Me parece que tiene un fundamento, que mi profesión de actor recupera un sentido", destacó.

"Disfruto mucho cada género que me tocó. Amo la comedia con locura y la volveré a hacer. Pero estos personajes tienen una entidad diferente, un trabajo diferente, aunque la intensidad es la misma. Capaz que esto me dio más agobio emocional que una comedia, por la poca comunión que tenía con esta clase de seres pero, como actor, la concentración, la dedicación, la tenacidad de resolver cosas siempre es lo mismo, en cualquier cosa que transites", agregó.

Comunión con el delito

La película trabaja mucho sobre el vínculo entre Arquímedes y su hijo Alejandro, que en aquella época era un exitoso jugador de rugby, integrante de Los Pumas, cuyas conexiones con familias pudientes servían a los propósitos del clan para seleccionar víctimas potenciales. Arquímedes lo manipula, desde los silencios, el dinero y frases demoledoras, pero el hijo también tiene su cuota de responsabilidad y decisión.

"Es una línea muy delgada. Sabíamos que Arquímedes era severo, manipulador. Esos mandatos paternos... esos patriarcas que pueden lograr que toda la familia acate algo aunque no comulguen con la decisión. Pero de ahí a delinquir y seguirlo al padre... Es esa línea tan delgada entre víctima y victimario", opinó el actor.

"Nadie que vivía en esa casa podía ignorar lo que ahí ocurría, todos lo sabían. Al secuestrado lo tenían encadenado en la bañadera del baño de la casa, con habitaciones contiguas. Era la actividad del padre, la actividad de 'hotelería', como se decía cuando al secuestrado lo guardaba alguien. Creo que había una ambición en esa familia, más allá de que vivían con cotidianeidad todo, había algo raro atrás. Porque vos podés tener un papá loco, pero si mi papá mata yo no mato, si mi papá delinque yo no tengo por qué", expresó.

Es difícil explicar por qué una película se vuelve exitosa, por qué llena salas. Francella cree que, en el caso del Clan, se debe a una combinación de la singularidad de la historia, el contexto en el que ocurrió y el hecho de que sea un caso real. "Esta comunión que hay con el delito, en una familia aparentemente normal. Esto genera atracción, estupor, la gente queda perpleja, agobiada. No te movés de la butaca. Porque aparte no es una violencia con trazo grueso, que te tenés que tapar la cara. Hay una cosa muy emocional, muy bien narrada, una historia muy fuerte, con un final muy fuerte, que te va llevando. Y el boca a boca provoca esto, y está provocándolo en el mundo. Nos pasó en Venecia, en Toronto, en San Sebastián, ahora se está estrenando en América Latina y empieza a viajar; llega a España en noviembre... no era solamente el universo local".

La película espera ahora lograr la candidatura al Óscar a mejor película de habla no inglesa, que le daría a Francella una nueva oportunidad de aparecer entre los nominados del prestigioso premio. Tras el galardón a El secreto de sus ojos, en 2010, el actor está esperanzado pero reconoce que "falta mucho" para cantar victoria.

Montevideo Portal / Inés Nogueiras
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