Griselda Siciliani abordó por primera vez y sin vueltas las repercusiones de su quiebre sentimental con Luciano Castro. Durante una entrevista en el programa Ser Noticia de la emisora Futurock, la actriz no ocultó el malestar que le provoca el tratamiento de su vida privada en los medios tras filtrarse las filtraciones de chats de su expareja.

Al ser consultada sobre cómo convive con la repercusión mediática, la artista fue contundente respecto al impacto emocional que le genera esta sobreexposición: “Mal, sí. Sí, me llevo mal con eso, lo sufro. Sufro la exposición, estar en boca de cualquier persona, con mi vida íntima”.

En relación al origen del revuelo periodístico y los chats virales en los que el actor saludaba a otra joven con el latiguillo “hola, guapa”, la actriz analizó los motivos que encienden el espectáculo mediático: “El chisme se genera porque alguien hace una ridiculez enorme y una torpeza totalmente rica para la burla”. En ese sentido, diferenció tajantemente su perfil público de lo ocurrido y remarcó su línea de conducta: “Yo no hablo de mi vida íntima ni de la vida íntima de cualquier otro, de nadie”.

A su vez, reconoció el agotamiento que le exige la situación y admitió que “el pudor de la intimidad expuesta es algo que da mucha fiaca porque tenés que ocuparte de eso”. Pese a la fortaleza que suele proyectar en el ámbito laboral, la protagonista fue sincera sobre su dimensión afectiva: “Puedo estar en ese borde de que por momentos lo tomo en serio porque siento que soy alguien que me muestro muy entera y muy fuerte, pero tengo una gran fragilidad y una gran sensibilidad”.

Finalmente, sobre el modo en que intenta capitalizar este dolor, reflexionó que “le pongo atención a que esas heridas son para atender, para decir ‘no, no, porque la vida sigue’”. Sin embargo, no ocultó la desconfianza que le dejó el desengaño amoroso y cerró con un interrogante abierto a futuro: “¿Y a qué hombre voy a mirar? ¿Y a quién le voy a creer? ¿Y cómo voy a ser yo?”.