Gran Hermano Uruguay será distinto: Gianarelli revela las claves del experimento social
Política, fútbol y diferencias ideológicas podrían marcar la convivencia de los 21 participantes que estarán aislados dentro de la casa.
Por Agustín Bassini
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Eduardo Gianarelli es el conductor de la primera edición uruguaya del reality Gran Hermano, que será este domingo 20 de setiembre a las 21:15 por Canal 10. En diálogo con Montevideo Portal habló sobre la particularidad que tendrá el formato, el extenso proceso de casting, el aislamiento de los participantes y la enorme estructura que el canal montó detrás del programa. No habrá repechaje ni nuevos ingresos y la intención es recuperar la convivencia como centro de la experiencia: “La gracia de Gran Hermano es que no lo podés controlar”, aseguró el conductor.
Antes de convertirse en uno de los formatos televisivos más populares del mundo, Gran Hermano tuvo otra lógica. Su punto de partida fue el de un experimento social: observar qué sucede cuando un grupo de personas es aislado del exterior y obligado a convivir bajo la mirada permanente de cámaras y micrófonos.
Con el paso de los años, el formato fue transformándose. Las distintas ediciones incorporaron nuevas reglas, dinámicas y formas de intervención. Para Eduardo Colo Gianarelli, incluso The Truman Show terminó dándole otra dimensión a la idea de una persona observada permanentemente.
Ahora, cuando Uruguay tiene por primera vez su propio Gran Hermano, la producción tomó una decisión: volver a esa esencia original.
“Al ser el primero de Uruguay, nosotros pensamos que lo mejor es arrancar desde los orígenes y de la esencia del formato”, explicó Gianarelli.
Una casa que puede convertirse en un espejo de Uruguay
Sobre la pregunta de qué ocurrirá cuando esos 21 uruguayos comiencen a convivir. Gianarelli cree que Gran Hermano puede funcionar como un reflejo de la sociedad que representa.
“A nivel mundial uno puede leer la sociedad en base a lo que pasa en Gran Hermano”, sostuvo. Por eso está especialmente interesado en descubrir qué mostrará la edición uruguaya.
Y tiene una hipótesis sobre algo que podría marcar la convivencia: “Uruguay es muy político”. No se refiere solamente a la política partidaria, sino a una tendencia que considera propia de los uruguayos: tomar posición, identificarse con causas y “embanderarse”.
Durante el formulario de inscripción se preguntó a los postulantes, entre otras cosas, si eran de Peñarol o Nacional y también se incluyeron cuestiones vinculadas a su ideología política.
Pero Gianarelli aclara que no se trató de una selección explícita para generar enfrentamientos. Además, dentro de la casa está prohibido hablar de política partidaria.
Sin embargo, entiende que esas diferencias pueden aparecer de otras maneras. “Esa elección de izquierda-derecha después se va a ver reflejada en otras cosas, en otros conflictos que no van a ser de política partidaria”, explicó.
Por eso imagina una casa “muy confrontativa” y “muy potente”. Algunos participantes llegan por la experiencia. Otros ven el programa como una catapulta para un emprendimiento o para ingresar al mundo de los medios.
“Eso hace una diferencia en la forma de jugar”, señaló.
Menos intervención para observar más
La decisión de volver al experimento social tendrá consecuencias concretas en la dinámica del programa: No habrá repechaje ni está previsto que ingresen nuevos participantes una vez iniciado el juego. Los 21 participantes seleccionados permanecerán aislados del exterior y la producción intentará reducir al mínimo el contacto con ellos. “Se va a intentar tener el menor contacto con la casa”, explicó.
Las galas fijas serán los domingos y miércoles: eliminación y nominación. Los lunes, martes y jueves, las entradas a la casa serán puntuales y responderán a alguna situación específica.
La decisión tiene una explicación: para Gianarelli, si los participantes tienen que prepararse todas las noches para una gala, se altera aquello que la producción pretende observar.
La idea según comentó es que los participantes aprovechen el resto del tiempo para convivir. Cocinar, limpiar, conversar, aburrirse y discutir. Establecer acuerdos. En definitiva, descubrir qué sucede cuando un grupo de personas tiene que compartir su vida cotidiana con desconocidos. “Volver a esa esencia de la convivencia”, resumió.
el casting y evaluaciones
Llegar a esos 21 participantes llevó meses de trabajo. El casting comenzó en febrero y tuvo diferentes etapas. Primero estuvieron los videos, las fotografías y los formularios de inscripción.
Pero había un problema: los postulantes llegaban preparados. “Uno busca su mejor versión para vender”, explicó Gianarelli.
En los castings presenciales, el equipo intentaba sacar a los candidatos de esa zona de confort. Muchos llegaban con una historia personal preparada, especialmente relatos de superación o reinvención.
Pero una historia potente frente a una cámara no necesariamente dice cómo se comportará alguien durante meses de convivencia. Por eso comenzaron a aparecer otras preguntas: ¿vas a cocinar?, ¿vas a limpiar?, ¿vas a ser confrontativo?, ¿vas a jugar por atrás?
El objetivo era descubrir cómo podía funcionar cada persona dentro de la casa. El proceso se profundizaba con cada instancia. Gianarelli contó que algunos postulantes llegaban a un segundo o tercer casting y volvían a contar exactamente la misma historia.
Los participantes viajarán a Argentina y permanecerán en un hotel, donde comenzará un proceso de aislamiento progresivo. Se les retirará el celular y no podrán mirar televisión. Después ingresarán a la casa, donde estarán completamente aislados.
Por eso, la evaluación psicológica fue una parte importante del proceso de selección.“Nosotros queremos participantes sanos”, afirmó Gianarelli. “La salud de ellos nos preocupa y nos ocupa mucho”, explicó.
La producción terminó trabajando con 21 participantes y un backup, para evitar que una eventual baja obligara a romper la lógica del aislamiento incorporando a alguien nuevo. “La idea es que no entre nadie y que se mantenga 100% aislado”, afirmó.
Para quienes lleguen hasta el final, el aislamiento puede extenderse durante aproximadamente tres meses.
Lo que el conductor sabe y no puede contar
Hay una particularidad en el caso de Gianarelli: conoce a muchos de los participantes antes de que entren. Estuvo involucrado en el casting, vio videos y conoció historias personales. “Yo los conozco muchos a ellos”, explicó. “Pero la información viene de adentro hacia afuera”, subrayó.
Si alguien contó una historia durante el casting, tendrá que ser el propio participante quien decida contarla dentro de la casa.
Tampoco quiere utilizar información sobre conflictos que hayan ocurrido unas horas antes para provocar una reacción. “Hoy a las tres de la tarde te peleaste con Pepito”, ejemplificó. Para él, eso rompería justamente aquello que hace interesante al experimento.
La casa tendrá 67 cámaras y 100 micrófonos, sin puntos ciegos. Pero el conductor cree que, después de algunas horas, los participantes dejan de dimensionar que están siendo observados.
“Ya te olvidás de que hay 67 cámaras, 100 micrófonos, que no hay punto ciego, que todo lo que hacés se va a ver o escuchar”, afirmó.
Y ahí comienza, en buena medida, el experimento que la producción quiere observar.
“Ellos están con el corazón abierto”
Frente a esa situación, Gianarelli tiene claro cómo quiere pararse como conductor.
Toma como referencia distintas etapas de la versión argentina. Mencionó a Santiago del Moro y a Jorge Rial, aunque no pretende replicar exactamente el estilo de ninguno.
En su forma pretende ser cercano, neutral y funcionar como una forma de contención para los participantes, que tendrán en él uno de sus pocos contactos con el exterior.
Hay una razón: considera que existe una relación desigual entre quien conduce y quien está encerrado. El conductor conoce lo que ocurre afuera. Los participantes, no. “Cuando vos entrás a hablar con ellos, ellos están desnudos, en el sentido de que vos sabés todo lo que hacen”, explicó.
Por eso no pretende enfrentarse con ellos utilizando información que desconocen.
“Ellos están con el corazón abierto”, afirmó. Su intención será acompañarlos y fomentar que puedan sacar lo mejor de sí mismos.
Porque la verdadera dificultad del programa puede aparecer en situaciones mucho más cotidianas: compartir una cocina con 20 personas que no elegiste, ponerse de acuerdo para cocinar, utilizar un baño con desconocidos o dormir junto a personas que acabás de conocer.
Un “pulpo” detrás de la casa
Mientras los participantes se preparan para encerrarse, detrás de ellos hay una producción que involucra a prácticamente a todo Canal 10.
Gianarelli contó que trabajan tanto las áreas técnicas como las humanas y que la magnitud del proyecto hace que los equipos estén trabajando simultáneamente en múltiples contenidos.
Mientras se prepara la gala del domingo, ya hay que pensar en la dinámica del lunes, en la emisión de la tarde, en la prueba de líder, en la prueba de presupuesto y en todo lo que ocurre alrededor de la casa. “Es un pulpo Gran Hermano”, definió.
Gianarelli reconoce que se trata de uno de los desafíos más importantes de su carrera. Ya estuvo al frente de MasterChef y conoce el formato desde distintos lugares, incluso como participante. Pero Gran Hermano tiene una diferencia sustancial: el vivo acompaña al programa durante toda la competencia.
MasterChef, La Voz o Got Talent tienen instancias en vivo, pero en Gran Hermano el vivo será parte de la experiencia desde el 20 de setiembre hasta mediados de diciembre. “Eso te da una adrenalina que no tiene comparación con ninguna otra cosa que he hecho”, aseguró.
24 horas de Gran Hermano
El formato tendrá transmisión durante las 24 horas. Además, habrá una emisión vespertina para seguir la casa entre las 17:00 y las 18:00 y un stream que comenzará antes de las galas y continuará después. Las galas serán de domingo a jueves.
El estreno será este domingo 20 de setiembre. Antes de la gala habrá un especial que repasará historias vinculadas a los distintos años del formato y luego llegará el momento de conocer a los participantes. Para Gianarelli, ese será el verdadero comienzo.
Cuando se le pregunta qué puede anticipar sobre la convivencia, responde con una advertencia: “Si les adelanto, les miento”. La producción puede diseñar las reglas, seleccionar a los participantes y construir la casa. Puede colocar 67 cámaras y 100 micrófonos. Pero una vez que las puertas se cierren, el experimento será de ellos. “La gracia de Gran Hermano es que no lo podés controlar”, comentó.
Después de años de mirar el reality desde afuera, Uruguay tendrá finalmente su propia experiencia.
Por Agustín Bassini
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