Fátima Flórez vivió un momento de profunda emoción durante su paso por La mañana con Moria. En una charla íntima con Moria Casán, la artista no pudo contener las lágrimas al repasar el cierre de su temporada y el enorme desgaste físico y emocional que atraviesa.
La humorista explicó que viene de semanas muy intensas, marcadas por el trabajo constante, la presión y el poco descanso. Aunque remarcó que se considera una mujer fuerte y aguerrida, reconoció que su sensibilidad está siempre a flor de piel. “Me exijo muchísimo y eso también pasa factura”, confesó mientras intentaba recomponerse.
Flórez contó que las temporadas de verano implican un esfuerzo extremo: dormir poco, comer mal y sostener un nivel artístico alto cada noche. “Arriba del escenario hay una entrega enorme. Hay funciones en las que bajás varios kilos y estás horas sin comer para poder rendir”, detalló, dejando en claro que detrás del brillo hay sacrificio.
También habló de la presión mediática y de sentirse constantemente observada, como si estuvieran esperando un error. “Quiero llegar perfecta, con la voz intacta, y romperla como siempre”, dijo, admitiendo que esa autoexigencia muchas veces la agota.
En otro tramo de la charla, se refirió a su reciente presentación en Mar del Plata junto a Javier Milei, donde aseguró que se vivió una energía muy especial. Según describió, fue un momento intenso, catártico y cargado de sensaciones que quedaron grabadas tanto en ella como en el público.
Para cerrar, Fátima reflexionó sobre el contraste entre el cariño de la gente y la soledad que aparece después del show. “Hay mucho ruido, mucho aplauso, y de repente llegás al hotel y estás sola. Ahí es cuando una se emociona”, concluyó, visiblemente conmovida.