Caprichosos

Exigencias de Luis Miguel y Morrisey molestaron en Viña

Las exigencias del mexicano Luis Miguel y el británico Morrissey para actuar en el Festival de Viña del Mar, en Chile, causaron molestias tanto en la organización como entre el público.

26.02.2012 14:44

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Los periódicos impresos y digitales, las emisiones radiofónicas y los programas de televisión que cubren el festival chileno no hacen otra cosa que hablar sobre las peticiones hechas por el británico y el mexicano.

Morrissey exigió salir al escenario antes de la 1.00 del sábado tal como estipulaba su contrato y amenazó incluso con no cantar. Esto obligó a cancelar una competencia folclórica, lo que desató la molestia de los nueve miembros del jurado, que en bloque se retiraron del auditorio de la Quinta Vergara.

El ex líder de "The Smiths" exigió también que los presentadores no interrumpieran su espectáculo, como habitualmente hacen para entregar los premios concedidos por petición popular, y cuando terminó su concierto se retiró sin aceptar galardón alguno.

Pero el británico ya había dado que hablar entre bambalinas: cuando llegó desde Santiago apenas una hora antes de su espectáculo, todo el personal que trabaja en la Quinta Vergara debía estar encerrado en sus dependencias para que la estrella no se cruzara con ellos.

"No solo se cortó la competencia, sino que además no podíamos pasar, no podíamos entrar a ninguna parte, nos dejaron encerrados en una escalera", explicó Francisca García-Huidobro, miembro del jurado y presentadora de Chilevisión, en declaraciones a ese canal.

En otro capítulo de sus excentricidades, el artista pidió cubrir de toallas blancas el baño de su camarín, tal como mostró la misma televisión, y solicitó que no se sirviera nada de carne en los cócteles, pues él es vegetariano.

La actitud de Morrissey sorprendió especialmente porque el artista había llegado a Santiago a comienzos de esta semana y había mostrado un comportamiento bastante normal: en sus salidas del hotel caminó por la calle sin mayor protección y se hizo fotos con sus seguidores.

Pero en Viña del Mar, donde tampoco ofreció la rueda de prensa que los artistas suelen conceder antes de su concierto, Morrissey hizo recordar el lado menos amable de Luis Miguel.

El mexicano había pedido tener a su disposición 120 toallas blancas, de las cuales solo utilizó tres, pidió también no toparse con nadie entre bambalinas y exigió reforzar la seguridad en el anfiteatro de la Quinta Vergara.

Tampoco ofreció rueda de prensa y también pidió que no se le interrumpiera durante su espectáculo, aunque al final del concierto sí aceptó recoger todos los premios, incluso una inédita gaviota de platino, creada especialmente para él por sus 30 años de carrera.

Fuente. EFE