Ocurrió en la ciudad de Bicester, cerca de Oxford. El comediante de 60 años se sentó en una silla y sufrió un ataque cardíaco repentino. Según informa El Español en base a BBC, un asistente contó: "solo 10 minutos antes de que se sentara, había bromeado sobre tener un derrame. Dijo: 'Imagínate que tienes un derrame y te despiertas hablando en galés'".
A pesar del ataque, el público siguió riendo al creer que era parte del acto. "Todos, incluido yo, pensábamos que estaba bromeando", contó otro testigo. "Incluso cuando le toqué el brazo, esperaba que dijera 'boo'".
"Los que estábamos allí, y me incluyo, pensábamos que todo era una broma. Nos quedamos cinco minutos mirándolo y riéndonos mientras él seguía sentado sin moverse". Entre el público había un policía y dos enfermeras que trataron de reanimarlo mientras llegaba la emergencia. Pero fue en vano.