Y así, como quien no quiere la cosa, Disney podría embolsarse 50 millones de dólares tras la repentina muerte de Carrie Fisher. ¿Por qué? Según The Insurance Insider, la compañía cinematográfica firmó un seguro en caso de que la actriz no grabara la última trilogía de Star Wars.
Fisher, a saber: la Princesa Leia, firmó para participar en la nueva trilogía de la saga. Participó en el episodio VII y grabó todas sus escenas para el octavo episodio, que se estrenará en diciembre de este año.
Sin embargo, la actriz no llegó a trabajar en la tercera película. Según el medio especializado anteriormente citado, en el episodio IX Leia tendría un papel importante. ¿Cómo resolverá la compañía su ausencia?