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Caprichos al por mayor

De sábanas de algodón y curitas hasta whisky: los insólitos pedidos a Gran Hermano

El confesionario de Gran Hermano Uruguay se convirtió en la ventanilla de los pedidos más variopintos.

29.09.2026 10:03

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Apagar las luces, conseguir sábanas de algodón, plantar semillas en el jardín o que Gran Hermano funcione de despertador. El confesionario de Gran Hermano Uruguay se convirtió en la ventanilla de los pedidos más variopintos, y la producción los recopiló todos en un clip que se emitió en la gala del martes 29 de setiembre. 

Matías Calimares entró al confesionario aclarando que iba “en representación del cuarto de los varones” y el pedido del colectivo masculino fue… apagar las luces.

Bruno Acevedo fue en diferentes días con distintos pedidos, desde tapones de oídos y una curita hasta sábanas de algodón puro. Su argumento: “Estoy transpirando mucho de noche y me di cuenta de que las sábanas son 50% algodón y 50% poliéster”.

Gustavo Fernández consultó a Gran Hermano si podía plantar las semillas del morrón en el jardín y pedir unos guantes para entrenar, porque, según él, por más que sea albañil, se cuida las manos.

El capítulo aparte lo protagonizó Jazmín Esquivel, que llegó al confesionario con energía propia y, a veces, acompañada.

Primero pidió que Gran Hermano la despertara a las 7:00, porque iba a arrancar el gimnasio. Después quiso saber por qué las cámaras se corrían cuando ella hablaba. Más tarde negoció: “Yo te doy algo a cambio, por lo menos ponenos música para la previa de las galas”. GH respondió que no. “Podemos hacer negocios…”, insistió Jaz. “Te dije que no”, cerró GH.

En el medio, cuando la participante le dijo “escuchame” y la voz del programa le respondió: “Yo te escucho, pero vos no me grites”, ella se deshizo en disculpas.

Stephanie Tai Dudock apareció con una percha rota en la mano preguntando si se la podían arreglar.

Por último, Laura Dotto pidió con toda la sutileza del mundo “un chorrito de mi bebida preferida, que es un whisky”, en un vasito etiquetado con su nombre y con una condición: “Nadie se tiene que enterar”.