Protagonizar la trilogía fue una gran oportunidad cinematográfica para Johnson. Claro que su interpretación le valió centenares de críticas negativas, y la filmación propiamente dicha fue una tortura.

En una entrevista a Elle que recoge ABC, la actriz contó su experiencia. "Estábamos en un hotel abandonado en la cima de una montaña. Tenía 30 postes de teléfono en el techo, por lo que la electricidad palpitaba a través del edificio y todos nos traumábamos". Y agregó: "no miento, me traumatizó tanto que tuve que ir a terapia".

El rodaje de las escenas de sexo la obligaba a fingir relaciones durante siete horas diarias, desnuda, frente a los técnicos. "Hacía mucho frío y todo era tan seco. Lo único que me ayudó fue rociarme con aceite de coco todas las noches. Ahora no puedo obtener suficiente".