Con su tercera película, La luz incidente, el director argentino Ariel Rotter presenta una historia austera, compuesta de silencios y pequeños gestos. En la década del 60, Luisa (una magnética Erica Rivas) debe rearmar su familia luego de la muerte de su marido y se se enfrenta a la imposibilidad de transitar su duelo. La aparición de un nuevo candidato (Marcelo Subiotto), entusiasta, aunque avasallante por momentos, parece comenzar a abrir una salida. Sin embargo, el avance de la relación comienza a tomar un tono forzado para la protagonista.
El filme parte de la historia personal del director. "El origen está en mi infancia. En todo un mundo de conjeturas y suposiciones sobre cómo fue que se conformó esa familia a la cual yo pertenecía y donde siempre había unas figuras que fui llamando mis fantasmas familiares. No se hablaba de ellos, no se podía preguntar", explica el realizador.
¿Qué inconvenientes te generó el hecho de volcar esta experiencia en una película?
La gran dificultad que me implicó este proyecto fue poder darme cuenta si lo que estaba contando era algo que me interesaba solo a mí o podría tener un interés para otro. En ese sentido, estaba convencido de que la película no le interesaría a nadie. Abandoné el proyecto un montón de veces, lo retomé otra cantidad de veces y lo terminé haciendo porque si no me iba a quedar la sensación de algo pendiente. Todo el proceso de hacerla estuvo marcado por esa falta de distancia para con los materiales. En definitiva, pasó algo muy lindo. Empecé a notar que, así como yo entré en un proceso de reconstrucción de la memoria familiar, la gente que la veía hacía un proceso parecido al que hice yo, pero con sus propias familias. En todas las proyecciones que hubo siempre se me acercó alguien a contarme algo de su historia familiar porque, si bien no saben necesariamente que ahí hay elementos de mi familia, sí perciben que asistieron a algo íntimo. Hay algo de esa soledad, de esa angustia, que lo sienten real.
¿Qué elementos de la historia de tu familia decidiste quitar y cuáles otros creaste para la pelìcula?
Mucho. La historia es más compleja, varias cosas las fui dejando en el proceso de guion. Algunas las filmé, pero desde el primer día del montaje vi que no funcionaban. En el tipo de cine que yo puedo hacer, las cosas necesitan un tiempo de pantalla. Por ejemplo, durante muchas versiones del guion existía el fantasma del marido muerto que estaba por ahí dando vueltas. Para mi es una película de fantasmas. Aunque no se los vea nunca, son el tema que estructura el relato. Yo tenía muchas escenas donde él aparecía y fueron saliendo hasta que quedó solo una, que dije "esta la voy a hacer". La filmé, y cuando estábamos en el momento mismo de filmarla nos reíamos porque era como otro registro. Eso es una película en sí misma, sino es como un capricho. También hubo muchas cosas que inventé porque sentí que era lo que necesitaban los personajes. Por ejemplo, en mi familia había más hombres. La protagonista tenía otro hermano, un padre, pero yo sentí que era una película de mujeres y en ese sentido la aparición de un hombre era algo a no desaprovechar.
¿Por qué elegiste a Erica Rivas? Es más conocida por hacer otro tipo de papeles
Ella se pregunta lo mismo. Desde que escribí ya pensaba en ella. La había visto actuar, aunque no la conocía personalmente. Hay algo que siempre me conmovió de ella y es que tiene como un estado mixto de ansiedad y calma, como una mina que es una tora, pero que quiere estar re feng shui. La veía hacer ese esfuerzo de tratar de estar re zen aunque adentro era un remolino y sentí que eso iba bien con el personaje. Y fue complicado, porque ella está acostumbrada a papeles más explosivos. Un par de veces me dijo "querés que no haga nada". Al revés. Igual, me parece que ella es súper talentosa y entonces sucede.
Además, hay poco diálogo y mucho se expresa a través de su gestualidad
A veces sucede con las cosas más dolorosas, confusas o complejas. Vamos a hablar de todo, pero si de golpe entramos en un tema que me cuesta, ya no me salen las palabras. Y ella está en un momento tomada por el dolor y la confusión. Creo que las cosas más complejas son las más difíciles de verbalizar.
Vi que hay especial énfasis en los espacios y las distancias entre los personajes, ¿cómo fue ese trabajo?
Tiene que ver con un intento de austeridad, de tratar de contar con la menor cantidad de planos posibles. Ya desde el guion las escenas eran como islas. No es una película de continuidades, cada escena tenía un sentido o una sensación a transitar. Yo quería conectarme con esa sensación que me llevó a escribirlo. En ese sentido, la distancia para con el personaje se iba dictando sola. También me pasó que, al ser una película más de época, estuve coqueteando con el formato 1:33 (cuadrado), pero sentía que no lo había profundizado como para encuadrar bien. Cuando llegué a la locación me encontré con que los marcos de las puertas hacían como un 1:33 en cámara y me copé con eso. También empecé a sentir que los marcos y todas las aberturas empezaban a aprisionarla a ella y que eso iba muy bien con su sentir.
Los objetos están muy cargados de significado también
Sí, a mí me tocó, por circunstancias de la vida, lidiar con la muerte de varios familiares y los objetos, lo que queda, siempre me impresionó y me conmovió. Eso que llaman las pertenencias más personales, lo que va con el cuerpo: el documento, la lapicera, el reloj, cosas donde falta la persona y quedan como carentes de sentido. Y te sentís vinculado con esos objetos porque hay algo de la personalidad de ese que se fue que está presente en esas cosas. Hay gente que es tipo "no me quiero quedar con nada, vendamos todo, regalemos todo" y yo era como "no, la taza de la abuela, la cucharita...". Es algo que tiene que ver con la sensibilidad de cada uno, a mí me pega así y hay otro que, con el mismo cariño, el mismo dolor y la misma imposibilidad de lidiar con la ausencia elige el desapego, lo mío es más el apego.
¿Te sorprendió la repercusión que tuvo la película?
Me sorprendió un montón, porque en realidad esta falta de distancia que tenía con respecto de los materiales hizo que yo nunca supiera qué estaba haciendo. Era una cosa media intuitiva, como que tuve hacer la película para entender quiénes eran esos personajes. Mi guía durante el rodaje fue si lo que estaba viendo durante aquella escena en el monitor me conectaba con mi infancia, con la motivación que me llevó a hacer la película.
Por Julia Peraza
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