Rodrigo Díaz se contactó con Ricardo Fort por Facebook, viajó hasta su casa, y durante dos años fue su pareja. Con apenas 19 años (hoy tiene 21), el en ese entonces futbolista se acostumbró a la constante exposición, que también le sirvió para -bajo el ala del empresario- comenzar a construir una carrera en la música.

Ahora, sin él, Díaz pasó por Montevideo para vincularse a la obra "Más vale bien acompañado que solo", de Fernando Cristino, a realizarse en Punta del Este a partir del primer viernes de enero. Díaz cantará "un par de temas míos en los que estuve trabajando. Pero en actuación nada, no estoy preparado", según contó a Montevideo Portal durante su breve estadía.

"La gente me recibió muy bien", manifiesta quien está en nuestro país por primera vez, y que además se siente "feliz de haber tenido una propuesta laboral después de tanta desgracia. Estoy muy contento por la propuesta que me hizo Fernando, y a laburar se ha dicho".

A Rodrigo se lo ha criticado por haber seguido con su vida a casi un mes de la muerte de su pareja. "Se hace difícil", reconoce, pero "estoy tratando de apostar a esto". De hecho, cuando le llegó la noticia del fallecimiento de Fort, se encontraba en Miami, grabando una canción -‘Reggaetombe', una mezcla de reggaeton con candombe, compuesta por un uruguayo- con un video musical que se estrenará en un par de semanas en Argentina.

"Me tuve que quedar a terminar el trabajo que él me mandó a cumplir porque tenía 20 personas trabajando atrás mío, y dejar todo así y volverme con las manos vacías era injusto", recuerda. "Él quería que yo terminara de conseguir ese objetivo que los dos fuimos a buscar. En ese momento Ricardo me hubiera dicho ‘quedate ahí, hacé lo que tengas que hacer y no me vengas a ver acá que ya no estoy más'".

Rodrigo estuvo dos años junto a uno de los personajes más controvertidos de la última década en la región, y lo conoció bien, a él y a su entorno. "Cuando estaba al lado de él, todos están al lado del campeón. La mayoría de la gente se acerca y te dice que sos el mejor. Pero cuando uno necesita algo, todos se guardan la mano en el bolsillo".

Vivir la vida

Durante esos dos años, Díaz no tuvo casi contacto con la familia Fort. Conoció a Marta, la madre de Ricardo, y a Gustavo, Marisa y los nenes. "Después, del entorno, se acercó mucha gente para que les dé laburo, pero esa desaparece sola. Acá los que quedamos de pie fuimos Virginia Gallardo, Gustavo Martínez y yo. Los que demostramos que lo quisimos de verdad".

"Los demás son chapulines que en su momento le quisieron chupar la sangre", dice Rodrigo, a quien en algún momento le tocó ser considerado un chapulín más. En enero de este año, Fort lo acusó de querer estafarlo, y eso derivó en una mediática separación y, poco después, una amorosa reconciliación. "A simple vista se vio que nunca obtuve nada de Ricardo. Él me daba hasta una tarjeta de crédito que no tenía límite, y me exigía que gaste", recuerda, y asegura que el conflicto se dio por "un tema de pareja. Le llenó la cabeza el entorno de él, me llenó la cabeza mi entorno; estábamos los dos confundidos pero después se llegó a un arreglo".

Díaz recuerda a Fort como alguien "generoso e impulsivo", que lo quiso transformar en cantante cuando él sólo pretendía jugar al fútbol. "No es que él vio que yo era Pavarotti cantando, pero sí que me manejaba bien con la gente y que arriba del escenario tenía buena comunicación", dice quien ahora está becado en la escuela de canto de Valeria Lynch.

"Yo tengo muchas cosas en común con él, el carácter fundamentalmente. Me pelee nueve veces con él, y las nueve me fui yo. Le demostré que había un tipo que era de carácter fuerte. Él nunca tuvo un tipo así al lado, y un tipo que lo haga reír como yo, nunca", asegura Rodrigo, que no niega la similitud que también adoptó a nivel físico. "Marqué siempre el estilo Fort, y lo llevo contento, feliz, porque me siento acompañado, siento que está conmigo".

Lo que fue y lo que será

"En el último verano que él estuvo en Mar del Plata, cuando le agarró lo de la peritonitis y se le perforó el duodeno, tuvimos un susto importante porque nos dieron la noticia de que tenía un 30 por ciento de mortalidad. Desde ese momento lo vi muy mal, cambió al 100 por ciento. No tenía miedo de que se muriera, pero sí de que le pasara algo", recuerda Rodrigo cuando es preguntado por la muerte de su novio. "Pero esperar no me la esperé, fue muy sorpresiva".

Él estaba en Miami, durmiendo, cuando Guillermo, el productor de Fort y su compañero de viaje, lo despertó para darle la noticia. "Entré a correr por el departamento, no entendía nada, lloré mucho. Después me empezaron a llegar mensajes y no sabía qué hacer. Te digo la verdad, no sabía qué hacer. Era el momento en que yo me quería ir, y la productora me puso presión para terminar el trabajo, o perdía el contrato".

Ahora que no está, Rodrigo se mantiene "optimista. Preparado psicológicamente estuve siempre para estar arriba y abajo. A mí no me modifica en nada; yo no nací con plata, sé lo que es pelearla, y siempre estuve preparado. Hoy me encuentro bien. Me falta todo porque me falta la persona que yo realmente quería, pero por otro lado estoy contento porque hay mucho laburo y mucho por aprender, que es lo importante. La pelota se patea para adelante".

En ese ir hacia adelante, asegura que no le molesta cargar con el peso de ser "el novio de Ricardo Fort". "Me hice famoso por eso", recuerda, aunque también destaca que el empresario vio en él algo más que a una pareja. "Vio en mí eso de pibe de barrio, cara rota, que delante de una cámara se sabía manejar bien. Hoy no está Ricardo pero en representación estoy yo. Pero la mochila no me pesa eh, la verdad que no me pesa porque yo puse lo mío también y él lo reconoció. Así que voy a demostrar que puedo ser un artista, siguiendo con el nombre atrás. Y me alegra, porque de alguna manera lo siguen recordando a él".

Llevando el cartel de Fort en alto y sabiendo que la crítica siempre lo va a rodear ("nadie es moneda de oro para caer bien en todos lados"), Rodrigo proyecta tener una banda, seguir adelante con su carrera de cantante y, por qué no, participar de "Bailando por un sueño". "El año pasado me llamaron, quería que estuviera en el ‘Bailando' en pareja con Virginia Gallardo. Después no se dio porque Marcelo se tomó el año, pero me quedó marcado que el día que jugué al fútbol me dijo ‘Díaz, preparate que el año que viene podés estar en el ‘Bailando''. Esas palabras las llevo en la mente. Yo creo mucho en la ley de atracción: hoy me veo en el ‘Bailando' y ojalá que ese sueño se cumpla".

Por lo pronto, el lunes se reunirá con dos personas vinculadas a Ideas del Sur (una de ellas es Manuel Navarrete), que le ofrecieron vender sus shows. "Ricardo me dejó el camino arado y yo tengo que empezar a sembrar", asegura.

Montevideo Portal | Belén Fourment