La trágica y sorpresiva muerte de Romina Yan generó la respuesta casi unánime de los medios de comunicación argentinos, que acompañaron el sentimiento de la familia Yankelevich y guardaron el mayor de los silencios sobre las causas del fallecimiento de la joven actriz.

Revista Noticias publicó la nota de tapa titulada "Detrás de la muerte súbita", donde revela que el martes 28, Romina llegó al "shock room" del Hospital Central de San Isidrio, donde intentaron reanimarla por 50 minutos hasta declararla clínicamente muerta.

Ante la ausencia de un comunicado oficial, por pedido de la familia, los medios hicieron circular el diagnóstico extraoficial, donde se habló de muerte súbita, aneurisma y paro cardíaco fulminante. Incluso se citó como causa probable del ataque el déficit de potasio, cuenta la revista.

En Perfil, mientras tanto, publicaron que según datos de la segunda parte de la autopsia, su corazón no padecía ninguna patología. Esto apuntaría a una relación directa con la anorexia que padecía con vaivenes desde hace dos décadas, algo que pocos medios mencionaron en detalle. Sumado al ejercicio físico extenuante y la ingestión de algún diurético podría ser la causa de su muerte.

Se habló de que la muerte habría sido por una arritmia, una falla en los latidos del corazón. Los médicos consultados por Perfil identificaron la anorexia como posible causa del desenlace, aclarando que se referían al caso en tanto hipótesis.

La anorexia era un problema que ella misma reconocía en las entrevistas, y uno de los rasgos típicos es mantener una actividad intensa. El día de su muerte, salía de una clase de gimnasia con su personal trainer. "El ejercicio extenuante, que hace perder por sudoración agua, sodio y potasio, quita reservas. Si, por otro lado, se tomó diuréticos, es más grave la pérdida de potasio. Queda el corazón hiperexcitado y todo listo para que se descontrole", explicó el cardiólogo Daniel Flichtenteri.

"El corazón es un músculo muy simple", contó la ex presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina, Liliana Grinfeld. "Trabaja con electrolitos (potasio, calcio y sodio) y la combinación de actividad física con diuréticos, algo que hacen mucho las anoréxicas, lleva a un daño cardíaco que puede ser irreversible".

Otros especialistas emitieron juicios similares, aunque Fernando Scasuzzo, del ICBA, descartó "completamente la anorexia como causa de su muerte; nadie con ese problema podría correr 6 kilómetros todos los días y después hacer 45 minutos de gimnasia".


En la misma línea, pero desde la Universidad de Michigan se publicó esta semana un informe sobre lo que se conoce como "cardiomiopatía hipertrófica" (CMH), a la que se califica de "asesino silencioso para los atletas".

Aproximadamente una de cada 500 personas sufre la CMH. "El engrosamiento del músculo cardiaco puede causar varios problemas diferentes como que el músculo se torne rígido y sea más difícil que el corazón se llene de sangre con cada latido. También puede hacer que el paciente sienta que le falta el aliento, en particular cuando está haciendo un esfuerzo, y a veces causa en el pecho un dolor que se siente como una angina. La CMH puede causar ritmos eléctricos cardiacos anormales que resultan en desmayos o en casos trágicos la muerte cardiaca repentina", señala el estudio.