Duro relato

Barby Franco rompió el silencio sobre la violencia de su padre: "Era normal que me pegue"

En una íntima charla con Pampita, la modelo recordó los años de violencia intrafamiliar y el calvario de su padre alcohólico.

04.06.2026 17:47

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En una entrevista profundamente conmovedora y a corazón abierto con Pampita, Barby Franco rememoró los difíciles años de su infancia y adolescencia. La modelo repasó su historia marcada por la extrema pobreza, la violencia intrafamiliar y la severa adicción de su padre, dejando en evidencia las secuelas de una realidad que tardó años en procesar.

"Vivimos en la Villa 21-24 hasta mis seis años, calle de tierra y pared de chapa. Yo era feliz, la pasaba bomba, pero no había ni baño de agua caliente, era agua helada con 2 grados", relató sobre sus primeros años. A pesar de las carencias materiales, Barby destacó el rol fundamental de su madre para protegerla del entorno hostil: "Mi mamá es mi todo, mi sostén. Siempre tapó todo con amor, y cuando digo todo es todo". Sin embargo, ese escudo materno no lograba frenar el horror que se vivía puertas adentro por culpa de su progenitor.

"Las dos le teníamos pánico a mi papá, mucho. Hoje, de grande y con muchos años de terapia, entendí que lo que tenía mi papá es una enfermedad: la adicción al alcohol", explicó la panelista. Con total crudeza, detalló cómo la violencia física estaba naturalizada en su día a día debido al estado constante de ebriedad de su padre: "Para mí era re normal que mi papá desayune, almuerce y meriende vino o cerveza. Hubo situaciones que yo veía como normales, que en vez de darme un abrazo me pegue".

La situación se tornó insostenible a medida que crecía. A los 9 años, la escasez económica la obligó a salir a trabajar para poder subsistir, ya que su padre no aportaba ingresos al hogar y los recursos de su madre no daban abasto. Más adelante, las marcas de los golpes se volvieron visibles para su entorno. "Cuando empecé a cumplir 14 años, el colegio me empezó a cuidar mucho porque yo iba sin dormir y con moretones. Me dijeron que como institución me querían cuidar", recordó Barby, quien debió ponerse al hombro la situación ante la extrema sumisión y timidez de su mamá.

Uno de los puntos más indignantes de su relato fue la absoluta desidia judicial y policial que sufrieron durante años. "Hicimos siete denuncias y nadie nos escuchaba. Nos decían que era un problema de familia que se iba a resolver. Hicimos quince denuncias y no podíamos más", denunció con dolor. El quiebre definitivo llegó gracias a la intervención de Fernando Burlando, quien a pesar de no conocerlas formalmente en ese entonces, intervino de manera externa para enviar un fuerte operativo de seguridad al domicilio.

"Se lo llevaron preso y nunca sentí tanta paz y felicidad como el momento en el que se lo estaban llevando. Estaba muy feliz por eso. Él estaba borracho", rememoró sobre el día en que terminó la pesadilla. A partir de allí, comenzó un largo proceso de sanación familiar que incluyó un tratamiento de diez años para la depresión silenciosa de su madre. Actualmente, el quiebre con su progenitor es definitivo: "Hace 10 años que no tengo contacto con mi papá. Yo intenté, pero del otro lado no había interés. Decidí cortar ahí, me dolió mucho, pero me merecía una vida en paz", concluyó de forma tajante.