Hace exactamente cincuenta años , Queen lanzaba Bohemian Rhapsody , una canción que desafiaba todas las normas de la industria musical y que con el tiempo se convertiría en un himno atemporal. Compuesta por Freddie Mercury y estrenada como primer sencillo del álbum A Night at the Opera (1975), la obra mezcla rock, balada y ópera en una fusión sin precedentes que marcó un antes y un después en la historia de la música.

Con casi seis minutos de duración y una estructura sin estribillo, la canción fue considerada una apuesta temeraria. Pero la apuesta resultó ganadora: Bohemian Rhapsody se mantuvo nueve semanas en el número uno del ranking británico tras su lanzamiento y consolidó a Queen como una de las bandas más innovadoras del siglo XX.

La “cosa de Fred”: una idea que vivía en la mente de Mercury

Apodada en sus primeras etapas como Fred's thing , la canción fue escrita en solitario por Mercury, quien tenía todo concebido antes de llegar al estudio , según recordó el guitarrista Brian May en el documental La historia de Bohemian Rhapsody (BBC, 2004). El resultado fue una composición que unía tres canciones en una , según confesó el propio Mercury en el libro Freddie Mercury: su vida contada por él mismo (2006).

“Solo quería meter algo de ópera en un contexto de rock and roll. ¿Por qué no?”, decía Mercury. “Se trataba de ir tan lejos como me permitieran los límites de mi capacidad”.

Coral de 200 voces y cinta casi destruida

La producción estuvo a cargo de Roy Thomas Baker , quien logró un efecto coral casi sin precedentes en la historia del rock: 200 voces grabadas por Mercury, May y Taylor , capa sobre capa, hasta el punto de desgastar severamente la cinta de grabación. Fue un proceso tecnológicamente extremo para la época , pero que sentó las bases de una estética sonora única.

Un significado enigmático que Mercurio se llevó consigo

Parte del encanto de Bohemian Rhapsody es su misterio narrativo . ¿Es una confesión? ¿Un juego teatral? ¿Un delirio lírico? Mercury nunca quiso aclararlo , y prefirió que cada oyente encontrara su propio sentido en versos como “Mamá, acabo de matar a un hombre” o las alusiones a Scaramouche, Galileo y Belcebú.

Medio siglo después, más viva que nunca.

Cinco décadas después, la canción sigue siendo celebrada, versionada y cantada en estadios y karaokes de todo el mundo . Fue pieza central del legendario Live Aid en 1985 y revivió con fuerza tras el estreno de la película biográfica Bohemian Rhapsody (2018), protagonizada por Rami Malek.

La BBC la eligió en 2002 como la mejor canción de los últimos 50 años , y en 2021 la revista Rolling Stone la ubicó en el puesto 17 de su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.

"Después de cincuenta años, nunca me aburro de tocarla. Es siempre un reto. Funciona con públicos de todas las edades. Y todo el mérito es de Freddie. Es su obra maestra", dijo esta semana Brian May en una entrevista con la BBC.

Un legado imposible de igualar

Bohemian Rhapsody no solo desafió las reglas, las reescribió. Su legado no es solo musical, sino emocional y cultural . Es una canción que, como su creador, se niega a morir , que atraviesa generaciones y que sigue preguntando:
“¿Es esto la vida real o solo una fantasía?”.

Con información de EFE