En el mes de la mujer, se realizó un encuentro con más de 50 mujeres en el que se entregaron distintas distinciones por su aporte a la sociedad.
En ese marco, la comunicadora, coreógrafa y profesora de tai chi Laura Martínez fue distinguida por su permanente trabajo en el medio.
El encuentro, producido por DF El Legado en el restaurante Umami, contó con la presencia de referentes de la política, la moda, el espectáculo, la cultura, la ciencia y el deporte, que destacaron a Laura por su trayectoria artística y su apoyo a varias fundaciones que trabajan con temas sociales.
En conversación con Montevideo Portal, Laura comentó: “Cuarenta y cinco años tengo [ríe], ahí te equivocaste mal. Yo iba a corregir.” Pero yo dije que era menor, y era verdad: cuando empecé. Yo también dije: ¿cuántos años? Pero, bueno, 45 años me quedan bien, en serio que empecé cuando era menor antes de los 18. Empecé en Telecataplúm de la mano de Jorge Scheck y Jorge Denevi, que me eligieron para hacer ‘cha ran chan, chara rararan chan’ [onomatopeya que caracterizaba el sketch de El Mago, de Cacho de la Cruz]”.
Mientras busca en su mente esas imágenes de sus comienzos, se emociona al recordar a Cacho, con quien tuvo a su único hijo, Santiago, que ahora desarrolla su carrera como concertista en Barcelona, España.
“Estuve hace poco con él y me voy ahora el 12 de agosto en su cumpleaños. Lo extraño muchísimo, pero está haciendo, como bien dijiste, un carrerón. Estudia 10 horas por día, está dando conciertos allá de música clásica y sabemos que Europa es la cuna de la música clásica. Que sea músico es gracias a su padre: nació en un hogar de artistas. El primer piano se lo dio Rodrigo [De la Cruz, hijo mayor de Cacho], que es gran músico, pianista y baterista. Él ensayaba y, como no le cabía en su casa, le dijo a Cacho: ‘papá, ¿lo puedo dejar acá?’. Y ahí Santi empezó tímidamente, con 14 y 15 años, a tocar, y le encantó. El padre, Cacho adorado, quería que hiciera jazz. Yo creo que él ahora va a hacer jazz, porque le gusta la música clásica”, contó.
Hace pocos días, Maxi de la Cruz cumplió 50 años e hizo una gran fiesta de celebración. Algunos advirtieron que Laura no estaba presente, por lo que comenzaron las especulaciones de si había sido invitada, a lo que Laura contestó: “Fue el cumpleaños, 50 años. Lo felicité y Santi también, pero yo estaba en Punta del Este, así que no sé, no sé si me invitó. Yo no sé qué decir, no me acuerdo. Capaz que no. Pero nos llevamos muy bien. Para mí lo de los cumpleaños y eso es significativo, capaz que herís susceptibilidades o algo. Siempre nos une un gran cariño y respeto con todos los hijos. Sé que fue el cumpleaños porque lo saludamos con Santi, pero ¿dónde fue?, ¿acá? Sé que son 50 años porque mi hermano [Rufo Martínez] cumple la misma edad que él, en julio. ¿Fue en Montevideo o en Argentina? No me invitó, qué pena. Cosas de la vida”.
Al evento fue acompañada por su mamá, la profesora María Julia Listur, que fue aplaudida de pie, por ser una de las sobrevivientes de la última dictadura. Los padres de Laura fueron secuestrados hace 50 años y liberados luego de padecer un calvario. En ese triste recuerdo aún quedan algunos vestigios de la persecución que tuvo sus peores momentos, justamente, en marzo de 1976: “Hay cosas que uno borra, el inconsciente o el dolor te hace borrar cosas. Pero ya hemos sanado bastante y más que nada mamá también al hacer sus documentales con lo que pasó, en la época de la dictadura, con gente inocente, más que nada en el interior. Es un orgullo compartir con mamá, que integra derechos humanos en nuestro país y ha ganado premios por los documentales en Lyon [Francia], en Argentina... Es un orgullo mi madre. Es una divina total y es profe de yoga. Yo le compito con el tai chi. ¿Sabés cómo es el saludo de tai chi? [Hace la pose con la palma de la mano izquierda agarrando el puño de la mano derecha.] El puño derecho significa lo negativo y la mano izquierda tapa todo lo negativo”.