“Falleció de tristeza”: el duro relato sobre los últimos días de González Oro
Algunos allegados que el periodista tenía en Uruguay hablaron de un tiempo prolongado de depresión, angustia y soledad que vivió en el país.
Por Gustavo Descalzi
gustavodescalziok
El pasado 16 de octubre el periodista Oscar “Negro” González Oro hubiera cumplido 75 años, pero la inesperada muerte del comunicador mendocino sorprendió por cómo ocurrió, por su último tiempo de vivir en un ambiente de soledad, depresión y ausencia de su familia directa.
A medida que pasan los días tras el fallecimiento, se van conociendo algunos detalles y rumores sobre qué pudo haber desencadenado la súbita muerte del periodista.
Algunos allegados que el comunicador tenía en Uruguay hablaron de un tiempo prolongado de depresión, angustia y soledad que vivió en nuestro país, encerrado en su casa de Manantiales y en su otra propiedad ubicada en la zona de Punta Piedras en el departamento de Maldonado.
“Los últimos 20 días no comió casi nada, él tenía un servicio que le traía la comida todos los días a su casa y la última semana no probó un bocado, estaba muy débil y no quería comer, solo tomaba café y líquidos”, confirmó una fuente que trabajaba con González Oro.
“Falleció de tristeza, se fue apagando de a poco. En el último mes no quería recibir a nadie, solo hablaba por teléfono, hablaba todos los días con Daniel Haddad, con Eduardo Feinmann y de vez en cuando con quienes estábamos acá, yo lo invitaba a comer bastante seguido, muy divertido, lo buscaba y lo llevaba de nuevo a la casa, no quería manejar más, tenía dificultades para caminar y la última vez que salimos a comer, me dijo algo muy duro: ‘No quiero que me veas en este estado’. Me golpeó mucho su muerte, respeté su decisión de vivir ese triste final como quiso”, dijo con lágrimas en los ojos un reconocido empresario de Maldonado.
Tampoco quiso Montevideo Portal lo visitara. El último mensaje, 10 días antes de su partida, decía: “Querido, no quiero que me visites, que me veas así. Estoy bien, no quiero que se preocupen por mí”. Ya había tomado la decisión de quedarse en el primer piso de su casa, estar en el pequeño living contiguo al dormitorio y transitar esos días en soledad, solo se le iluminaba el rostro cuando recibía alguna llamada.
Seguía conectado a la actualidad argentina, era crítico y había dicho que se sentía decepcionado de los gobernantes.
En el aspecto afectivo, había tenido varias desilusiones; se sintió varias veces traicionado y estafado, sentimental y económicamente. Un caso muy resonado en nuestro país fue una relación con el dueño de un medio de Rocha. “Me quedó debiendo mucho dinero, me pidió porque tenía que resolver unos temas puntuales y que en un mes me lo devolvía. Estuve meses y años reclamándole, hasta llegué a hacer posteos. Salíamos mucho y yo pagaba todo, hasta lo llevé a Europa de viaje. El que es deshonesto lo es en todo, en los afectos y con el dinero. Una decepción que me hizo mucho daño”, confesó hace un tiempo en una charla distendida.
En lo familiar, hubo muchas idas y vueltas con Agustín y Pablo. Agustín González Pérez del Corral, su único hijo biológico que nació de la relación con su esposa Estela Pérez del Corral, convivió poco tiempo en ese ambiente familiar porque se separaron cuando tenía solo dos años.
Actualmente vive en Londres y prefirió mantener un perfil bajo lejos de la exposición pública. En el último tiempo la relación padre-hijo estaba cortada, habían discutido mucho y ya no mantenían diálogo, muchas veces se mandaban mensajes por personas allegadas. Un hecho llamativo es que no vino a Punta del Este a realizar los trámites de defunción, ni estuvo presente en la íntima ceremonia de despedida antes del crematorio.
Pablo González es hijo de su hermano mayor Armando; se fue a vivir con “El Negro” cuando tenía 14 años, pero desde ese momento lo trató como hijo, incluso decía públicamente que tenía dos hijos.
Pablo vive en Madrid y tiene una sidrería en el barrio de Majadahonda, lo visitaba todos los años, incluso llegó a planificar irse a vivir a España para estar cerca de ellos. “Estoy planificando irme unos meses a vivir a Europa, hasta me ofreció Pablo un departamentito muy cerca de donde vive él. Me gusta la idea porque además tengo ganas de armar algo para Daniel (Haddad, director de Infobae) desde allá, con los 80 años de finalización de la segunda guerra mundial. Eso me tiene entusiasmado y podré estar un tiempo cerca de mis hijos”, comentó en 2024, y que había planificado acompañar en parte de ese trabajo desde el viejo continente. Una vez más no hubo química y en el último viaje en 2025 se volvió antes de lo previsto, golpeado emocionalmente al encontrar un ambiente “frio y distante”, como publicó en sus redes.
Con su hermano mayor Armando, había cortado todo diálogo luego de enterarse de que fue víctima de una estafa, era el administrador de sus bienes y cuentas bancarias, había realizado inversiones de alto riesgo a sus espaldas, millones de dólares habían desaparecido, tuvo que declararse en quiebra y perdió su departamento en Recoleta. Él se enteró de la gravedad de la estafa el día que estando al aire en Radio 10, le secuestraron el auto por un pedido de embargo. Daniel Haddad y algunos amigos tuvieron que salir en su auxilio para colaborar en esta situación económica. Nunca logró reponerse de ese dolor, por la estafa de su propio hermano.
El incidente con Susana
González Oro solía conversar, salir a comer o visitar a Susana Giménez, con quien mantuvo una relación de amistad profunda durante años, pero en los últimos tiempos tenían algún entredicho producto del carácter de cada uno.
Cosas leves, nada importante, al otro día volvían a conversar como si nada hubiera ocurrido. Pero en la última visita a la casa de Susana, “El Negro”, ya no estaba como siempre, se encontraba más combativo, olvidadizo, irritable, era claro que no era el mismo encuentro de tantos años a tomar el té con la diva. “No me estaba peleando con Susana, la adoro, una hermana de la vida, no encontré palabras para despedirme, es tanto lo que hemos vivido, nos hemos reído, nos hemos confesado tantas cosas, que tengo bronca, bronca por tener que despedirme, la mandé a la mierda”, contó en su círculo íntimo.
Oscar González Oro falleció la mañana del pasado 25 de setiembre en su casa de Manantiales; el acto de crematorio se realizó el lunes 28 de setiembre luego de una pequeña ceremonia a la que asistieron unas 20 personas. Pablo su hijo-sobrino fue el único familiar que asistió; parte de sus cenizas fueron esparcidas en Manantiales.
Montevideo Portal no realizó cobertura de esos momentos finales, al querido “Negrito” no le hubiera gustado.
Por Gustavo Descalzi
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