El actor Boy Olmi y su pareja, Carola Reyna, rompieron el silencio ante la polémica de los restos óseos que aparecieron en la casa lindera a la de Marina Olmi, en la que también vivió Gustavo Cerati.
En un principio, la prensa argentina informó que los restos de Diego Fernández Lima, un adolescente de 16 años asesinado en 1984, habían aparecido en la casa de la artista, pero luego se supo que estaban en la de la familia Graf, a la que pertenece el principal sospechoso.
“No es la casa ni de Gustavo ni de mi hermana; son vecinos, es la casa de al lado”, aclaró el actor en diálogo con Intrusos. “Es la casa lindera”, agregó Reyna.
“A veces pasa que, frente al nombre de alguien conocido como el amoroso de Gustavo o mi hermana, que es una gran artista plástica, se montan noticias. Creo que no hay mucha relación entre todo esto; es una pena que aparezca”, lamentó el artista.
Reyna, también actriz, dio más datos sobre cómo afectó la noticia a Marina: “Fue un bajón, fue muy fuerte”. “Ella ya había vendido la casa, pero incluso ahora vieron que los restos eran de antes de que ellos compraran la casa”, contó.
“Fue muy loco, es raro”, expresó la artista sobre el asesinato del joven desaparecido hace 41 años.
Según informó La Nación, el asesinato del adolescente tendría un sospechoso: un excompañero de colegio de la víctima, cuya familia aún vive en la casa donde fueron enterrados los huesos —que con el tiempo se trasladaron al terreno en el que vivió el icónico músico—, de apellido Graf.
El nombre del nuevo sospechoso surgió después de que un excompañero de la víctima lo relacionara con el crimen. El hombre, que vive en Europa, se comunicó con el fiscal Martín López Perrando, a cargo de la investigación, después de leer la noticia sobre su amigo.
El funcionario judicial tomó el pasado jueves el testimonio al hombre y al sospechoso del crimen. “Está claro que Fernández Lima fue asesinado. No sabemos si solo hubo un asesino. La intención, a partir de que ahora sabemos que en la casa donde fue enterrado el cuerpo vivió y aún viven integrantes de la familia Graf, es reconstruir lo que pasó hace 41 años”, dijeron las fuentes judiciales a La Nación.
Tras conocerse la identificación del cuerpo, habló el hermano del asesinado, Javier Fernández, quien en diálogo con el canal América brindó un duro testimonio sobre la búsqueda que había emprendido su familia.
“Necesito justicia por mi hermano, por mi papá, que se murió buscándolo, por mi mamá, por mi hermana y por mí”, dijo a América noticias. “Tenía 15 años. ¿Qué hizo? No me entra en la cabeza. Era bueno, jugaba en Excursionistas. Iba al colegio, tenía un amigo. Era un pibe de 15 años”, sumó. Según su relato, le dijo a su madre que iría a la casa “de alguien” y después al colegio, pero nunca más volvió.
“En su momento, mi mamá y mi papá hablaron con la Policía… Interrogaron a todos los chicos del colegio. Mi mamá tiene 87 años y, a veces, pobre, no recuerda bien”, dijo después.