Las 40
Qué falta que me hacés

Xenia Itté, viuda de Raúl Sendic, cantó Las 40 en Montevideo Portal

“Siempre que voy al cementerio encuentro flores. Parece que hubiera como una peregrinación, a veces le dejan alguna esquela pidiéndole cosas”, recuerda Xenia Itté, viuda de Raúl Sendic. La ex guerrillera respondió Las 40 de Gerardo Tagliaferro.
20.05.2014
2014-05-20T07:47:00

Por GERARDO TAGLIAFERRO

En la oscuridad atravesada por los reflectores, el humo de los disparos le da a la escenografía un relieve casi pop. Hay olor a pólvora en el ambiente, pero se ha producido un alto el fuego. Una muchacha joven, de unos 30 años, avanza por el pasillo con los brazos en alto bajo el sediento acecho de los fusiles. Está descalza y tiembla, tiene miedo. Cuando llega a la vereda, un aluvión de golpes, insultos y empujones le corta el paso y el aliento, y la obliga a pararse con las manos arriba contra la pared. Entonces ella lo escucha gritar, desde el fondo del pasillo, lo que minutos antes le había anunciado sin inmutarse: "Soy Raúl Sendic y no me voy a entregar".

El estruendo sacude otra vez la noche y poco después -nunca podrá saber qué tan largo fue ese instante- él es arrastrado afuera, sangrando a borbotones. Cayó Raúl Sendic, el más buscado, el que tenía que caer para sellar la debacle de esa guerrilla que tan solo unos meses antes parecía invencible.

Esto fue hace más de 40 años. La muchacha descalza en el pasillo se llama Xenia Itté y es esta señora que hoy está sentada frente a mí, en el living de su casa en las afueras de San Jacinto, donde vive con su actual compañero.

Hace pocas semanas, cuando se cumplieron 25 años de la muerte de Sendic, Xenia fue centro de las actividades que se organizaron para homenajear al fundador del MLN-Tupamaros. Volvió a recordar entonces aquella noche del 1° de setiembre de 1972 y las muchas noches y días que pasó con quien fue su pareja hasta que murió en abril de 1989, en la cama de un hospital de París.

No le gusta revelar su edad, pero probablemente tenga más de la que aparenta. Habla de sus arrugas pero si existen, están bien disimuladas. "Alguna vez fui joven" dice, y se ríe al recordar a la chica que un día vio llegar en motoneta a la radio de Bella Unión, donde trabajaba, a aquel procurador que quería contratar un espacio en el que difundir el mensaje de los cañeros. Orden de la dirección: ella debía censurar sus audiciones, pero presintió desde el comienzo que aquel encuentro iba a cambiar su existencia. Terminó siendo su compañera, en la lucha y en la vida.

Un cuarto de siglo después de ver morir a ese hombre que amó y acompañó hasta el final, dice que su presencia "nos hace falta" cuando habla del gobierno que hoy encabeza uno de los lugartenientes de Sendic y que compartió con él sueños y tiros, cárcel y fugas, templanza y desmesuras. Y recuerda poemas de amor que le escribía aquel enemigo público desde la penumbra de la clandestinidad, o sentencias como una que también ha evocado, por estos días, el hijo del guerrillero: "Si nos ponemos a discutir sobre nuestras diferencias, podemos pasarnos la vida discutiendo. Si nos ponemos a trabajar sobre nuestras coincidencias, nos pasaremos la vida trabajando".

1) Sos una de las dos mujeres que aparece en una célebre foto de la salida de la cárcel, con el puño en alto, saludando a la multitud, en marzo de 1985.
Sí, soy yo. Cuando ven esa foto me preguntan siempre qué estoy diciendo. Y lo que estoy diciendo es "gracias pueblo". Recuerdo perfectamente ese día, los milicos decían "no saquen los brazos porque se los van a arrancar". Salimos en la camioneta desde el subsuelo de Cárcel Central, por la rampa que da a San José y justamente, yo abrí rápidamente la ventanilla y saqué la mano... casi me arrancan el brazo, efectivamente, me quedó lleno de hematomas. Pero bueno, era muy lindo porque fue la gente la que me hizo eso, no fueron los milicos (se ríe).

2) Habías estado 13 años presa.
Sí. Estuve detenida antes, caí en el 71, y fui una de las 37 que nos fugamos por las cloacas, en la fuga conocida como "La estrella". Estuve clandestina desde el 71 hasta que caí con Raúl el 1° de setiembre del 72. Salí con la amnistía, el 10 de marzo de 1985.

3) ¿Cómo es la vida de un clandestino? Muchas veces uno se imagina que está enterrado en algún lugar, sin salir a la calle.
No, no. Cuesta bastante porque tenés una doble vida. Tenés que estar constantemente pensando en que estás con un documento falso, que donde te agarre una "pinza" tenés que responder. Eso en la primera época, porque después del 14 de abril (de 1972) prácticamente todos los compañeros que quedábamos afuera andábamos armados. Ahí te jugabas mucho, sabías que te esperaba la cárcel o la muerte.

4) Eras muy joven.
Bueno sí, en algún momento fui joven (se ríe). Pero mirá, cuando estuve en la cárcel las compañeras más jóvenes me decían cómo era que yo podía mantener mi espíritu... siempre fui una persona alegre. Compañeras que cayeron muy jovencitas se sorprendían, y yo les decía que viví todas las etapas de la vida plenamente. Nací y me crié en el Interior, tuve muchos hermanos varones y mujeres, compartía todos los juegos y mis padres eran muy unidos. Todo eso te da fortaleza de espíritu. No solo te la da el haberte formado, saber mucho de teoría, te la da sobre todo las vivencias que has tenido. Y yo viví plenamente mi infancia, mi juventud.

5) Sos de Bella Unión y ahí conociste a Sendic, cuando él fue a organizar a los cañeros.
Exactamente, yo trabajaba en la radio de Bella Unión, que era de Jorge Batlle, y ahí fue Raúl a pedir la audición para UTAA. Recién llegaba, me acuerdo que andaba en una motoneta. Se presentó y le dije que tenía que consultar al director de la radio. Cuando volvió por la contestación le dije: "Mire, tiene que traer el contenido de las audiciones por escrito". "¿Usted me las va a censurar?" "Las tengo que leer porque esa es la orden que tengo". Ahí puso un tono socarrón y me dijo: "Muy bien, así que me va a censurar las audiciones". "No puede hacer ataques personales a los comisarios, al juez, a las autoridades del pueblo" le contesté.


"Caí en el 71, y fui una de las 37 que nos fugamos por las cloacas, en la fuga conocida como ‘La estrella'"

6) Tenías que tachar el 70 por ciento de la audición.
Sí, claro (se ríe).

7) ¿Qué eras tú políticamente en ese momento?
Nada. Simplemente vivía como Raúl describió en un poema: "Sumido en un tiempo de suave cadencia, de un ‘no pasa nada', de un amor sin trascendencia, tuve la vaga conciencia de existir y no ser nada". No era nada, pero tuve el presentimiento de que Raúl iba a cambiar mi vida, porque el pueblo era muy apacible y ya me parecía que todo eso de organizar a los cañeros iba a traer algunas complicaciones. Y además que yo iba a tener que optar.

8) ¿Cuándo hiciste esa opción?
Enseguida te diría, porque se instaló el campamento de UTAA en el pueblo y ya empezaron todas las movilizaciones con cortes en las rutas, estaba bastante salado el pueblo. Yo tenía un cachilo, un Ford A y siempre alguna cosita me pedían para hacer, así que de a poco me fui comprometiendo.

9) ¿Recordás el momento preciso en que te integraste al MLN?
Yo me quedé en el pueblo trabajando en la radio y estudiaba Magisterio libre. Daba los exámenes a fin de año, cuando iban las mesas de Montevideo a Artigas o Salto, y después cuando me recibí ya en mi pueblo no podía hacer nada. Si quería hacer algo por la organización (se refiere al MLN) en el pueblo estaba muy quemada. Así que me vine a Montevideo. Un día me dan un contacto, "alguien que quiere verte" me dicen, y me lo encuentro a Raúl. Él ya era requete buscado y el contacto era frente a una comisaría. Me acuerdo bien. Yo dije "vamos en cana", y él me dijo "no te preocupes, no pasa nada". Él siempre se movía con mucha seguridad.

10) La noche que te detienen en la Ciudad Vieja junto a Sendic y otro tupamaro estaban a punto de dejar ese local porque sabían que era cuestión de horas que cayera.
Ah sí. Nosotros veníamos disparando ya con otro compañero, y ya nos íbamos para el Interior porque Raúl decía que era más seguro. Ese compañero salió a hacer unas compras y no apareció. Sabíamos que si no aparecía a determinada hora era que había caído y entonces teníamos que rajar. Llovía a cántaros y nos quedamos debajo de unos árboles, tapados con nailon y de madrugada tomamos un ómnibus para la Ciudad Vieja. Pero yo le decía a Raúl: "Tengo el presentimiento que caemos". Fui yo adelante, él se quedó un poco más atrás mirando qué pasaba. Si yo le hacía una seña que teníamos prevista estaba todo bien. Y bueno, así fue que llegamos a ese local de Sarandí 229.

"Después del 14 de abril (de 1972) prácticamente todos andábamos armados. Te jugabas mucho, sabías que te esperaba la cárcel o la muerte"

11) ¿Recordás sus entradas al cuartel del Batallón Florida, en el Buceo, sobre las que se ha hablado y escrito mucho en todos estos años?
Sí, recuerdo que un día me dijo que los compañeros lo habían citado, era en la época de las conversaciones con los milicos, cuando la tregua (de 1972). Y recuerdo que lo acompañé hasta determinado lugar y le dije "mirá que no salís más de ahí". "Salgo sí, van a cumplir", me contestó él. Esa noche me trajo algo escrito y me dijo: "Mirá lo que encontré en un calabozo, estos versos". Y decía: "Morir al cabo no es gran cosa. Malo es estar libre y ser esclavo, malo es ser libre y estar preso. Hay quien muere agonizando doce meses en un lecho y quien muere cantando con diez balas en el pecho".

12) ¿Esos versos estaban escritos en la pared de un calabozo?
Sí, ahí en el Florida. Recuerdo que me dijo: "Piden mi rendición, pero yo no me voy a entregar. Están muriendo compañeros y yo me voy a quedar peleando. Además te digo una cosa: nunca los milicos van a cumplir con lo que están proponiendo". Porque ellos ofrecían determinadas cosas a cambio de que Raúl se entregara.

13) Volviendo a la noche de la caída, ¿qué recuerdos tenés? Me imagino que en una situación como la que se dio, el recuerdo debe estar metido dentro de una nebulosa.
Sí, yo siempre digo que siento que eso le sucedió a otra persona, que yo no soy la protagonista de todas estas cosas. Cuando nos dan la voz desde afuera de que salgamos, se inicia el tiroteo. Estábamos muy en inferioridad de condiciones, no teníamos armas largas... no sé qué pensaban los milicos que podíamos tener, dirían que si estaba Raúl ahí deberíamos tener un arsenal. Viendo cómo venía todo, Raúl nos dice que nos entregáramos nosotros, Ramada y yo.

14) ¿Les dijo qué iba a hacer él?
Sí, sí, que se iba a quedar peleando. Sí, recuerdo bien, además con una gran serenidad. Eso es lo que siempre rescato de Raúl, esa entereza. Lo dice el oficial que comandó el operativo en una entrevista que salió: él parecía el dueño de la situación, a pesar de que estábamos en inferioridad absoluta.

15) ¿Tuviste miedo?
Sí, sí... no sabía qué iba a pasar.

16) ¿Tenías experiencia? ¿Habías disparado un arma?
Sí. Si no, ¿para qué iba a tenerla? Pero no era un cuadro ni mucho menos. Había un pasillo que daba a la calle y cuando salí me parecía que había estado siglos recorriendo ese pasillo. Primero salió Ramada, Raúl gritó: "Se va a entregar un compañero, tienen que respetar su vida". Ahí paró el tiroteo y dijeron "que salga con las manos en alto". Salió y acto seguido dijo otra vez: "Va a salir una compañera, tienen que respetar su vida". Yo me puse un pañuelo y salí. Me acuerdo que en esos momentos buscaba unas zapatillas y no las encontraba. "Ay Raúl no encuentro mis zapatillas", le digo. "¡Salí así!" me dice (se ríe).

17) ¿Existió aquel grito que después se transformó poco menos que en una leyenda: "Soy Rufo y no me entrego"?
"Soy Raúl Sendic y no me voy a entregar", me parece. Pero bueno, no me acuerdo, sé que se dijo después pero no sé, no recuerdo. Sí recuerdo cuando lo sacaron.


"Tuve el presentimiento de que Raúl iba a cambiar mi vida. Y además que yo iba a tener que optar"

18) ¿Qué imagen tenés de ese momento?
Yo estaba en la vereda con las manos contra la pared. Raúl se cae y lo tratan de levantar, yo lo miraba y no me daba cuenta de dónde tenía la herida. Pensé que se moría. Oigo a mi espalda: "Soy Campos Hermida, este es Raúl Sendic y hay que rematarlo" y ahí escucho la voz del otro oficial, el que comandaba el operativo de la Armada que dijo que era su prisionero y que no lo tocaran. Pero había muchas conversaciones, gente que venía y me tiraba del pelo, era todo muy caótico.

19) ¿A dónde te llevaron entonces?
Primero me vendaron los ojos y me llevaron de nuevo para adentro, como escudo humano por si había alguien más, y empiezan a ametrallar las paredes. Como era Raúl el que estaba ahí pensarían que quién sabe qué había ahí adentro. Agujerearon toda la cortina metálica que había. Y después me ponen unas antiparras, me suben a un vehículo y hacemos un trayecto muy corto, pero como no soy de Montevideo no me doy cuenta a qué lugar vamos. Era el Fusna, donde después estuve siete años. Estuve todos esos años sin tomar sol, siempre digo que cuando llegué a Punta de Rieles, literalmente, no veía más allá de mis narices porque todo el tiempo estaba vendada.

20) ¿Esa noche misma te empezaron a torturar?
Esa noche no, me tienen en una amansadora, ellos estaban muy preocupados por todo el tema de Raúl. Para ellos, para la Armada, tiene que haber sido un galardón, todo el mundo hablaba de la detención y la prueba está que no lo pudieron ocultar, enseguida estaba en toda la prensa.

21) ¿En ese momento pensabas que lo habían matado?
Sí, yo creía que lo habían asesinado y los milicos me decían que no. Entonces me trajeron el diario donde había una foto de él todo entubado. "¿Ve que está vivo? Nosotros lo salvamos". Un día me llevan a verlo, me sacan de la celda -hacía cinco meses que estaba incomunicada- y no sabía cuál era mi destino. Te sacaban de la celda y no sabías si era para liquidarte, si era para más "máquina", nunca sabías, estabas siempre en esa incertidumbre que era también una forma de dominarte. Entonces me llevan a una celda donde estaba Raúl. Solamente se le veían los ojos... fue una sorpresa muy grande porque yo no sabía dónde me llevaron. Entonces le di un beso en la frente y le dije: "Raúl fui una cobarde, te dejé solo". Él no podía hablar, los ojos se le llenaron de lágrimas. Cuando nos levantaron la incomunicación, a los cinco meses, me escribió un poema y me puso: "Me dijiste que habías sido cobarde pero fuiste muy valiente".

22) ¿Estuviste en otros enfrentamientos armados?
No, fue el único.

23) Tengo entendido que a la salida de la cárcel se fueron a vivir a un rancho que les prestó el actual presidente ¿es así?
No, a la salida no. Raúl se fue con los hijos mayores. Estaba la casa de sus padres, en Ejido 888, donde vivía uno de sus hermanos, Victoriano, con su señora y sus hijos. Él ya había decidido que se iba con los hijos mayores la noche que lo liberaron, el 14 de marzo, y a los pocos días me mandó decir por (Hugo) Batalla que quería verme. Él estaba en ese apartamento con los hijos. Después, como él era muy requerido por la prensa y no quería aparecer -daba solamente entrevistas por escrito- nos fuimos a vivir a un ranchito de Pepe, en Paso de la Arena, donde vivía la mamá con él, Lucía y una hermana de Pepe me parece. Nosotros estábamos en un ranchito, al lado. Vivíamos muy precariamente. Estuvimos un tiempo y después ya nos fuimos para Ejido.

24) ¿Militaste políticamente con él luego de la cárcel?
Sí, lo acompañaba. Él se dedicaba mucho al "Movimiento por la tierra y contra la pobreza" y muchas veces lo acompañaba a las reuniones. Raúl nunca tuvo un guardaespaldas ni custodia, siempre salía solito y a veces lo acompañaba yo. Lo paraban cuando lo reconocían, la gente lo saludaba pero él siempre fue de perfil bajo y trataba siempre de ir por las oscuridades. Eran momentos en que no se sabía qué iba a pasar en este país.

"Cuando entró al Batallón Florida a negociar le dije ‘mirá que no salís más de ahí'. ‘Salgo sí, van a cumplir', me dijo"

25) ¿Qué pensaba él de la democracia recuperada? ¿Creía que era sólida o pensaba que volverían pronto los enfrentamientos violentos? Te lo pregunto porque hay distintas versiones sobre lo que era en ese momento su pensamiento.
Lo que él pensaba está escrito, porque le hacían esas preguntas y él las contestaba. Yo creo que sí, que él confiaba y siempre dijo que (los tupamaros) iban a participar de la vida democrática. Tanto en el Movimiento por la Tierra como en el Frente Grande que él impulsó llamaba a sumarse a todo el que quisiera. Él convocaba a hacer determinados acuerdos mínimos para sacar al país de la pobreza y los puntos que decía no había que transar eran la tierra, la banca y la deuda externa.

26) ¿Estaba muy cerca de Fernández Huidobro en aquel momento?
No te sabría decir.

27) En París, allá por 1986, Sendic organizó un encuentro de científicos uruguayos que andaban por Europa, con la idea de generar propuestas para el Uruguay. Entre ellos estaba el actual Ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, ¿es así?
Sí, primero te cuento que fuimos a Cuba para operarlo. Le hicieron una operación muy grande porque tenía la mitad de la lengua pegada a la mejilla. Miraron un poco a ver qué pasaba con el maxilar inferior, que le faltaba un pedazo, y vieron que se había regenerado un poco. Estuvimos un tiempo en Cuba y después fuimos a Nicaragua, de donde lo invitaron. Después fuimos a Francia, donde estaba el hermano y la cuñada y ahí es que él convoca a compañeros que estaban trabajando en la investigación, en el Pasteur por ejemplo. Estaba Ricardo Ehrlich, (Julio) Battistoni, Omar Piume, que es hematólogo y estuvo muy cerca de Raúl en la última etapa.

28) ¿Qué era concretamente lo que buscaba con ese encuentro en París?
Bueno, él siempre fue muy inquieto en todo lo que era investigación, tecnología en el agro. Quería juntar gente que volviera a Uruguay a desarrollar todo eso.

29) También visitaron varios países del ex bloque socialista, invitados por los gobiernos.
Sí, estuvimos invitados en Budapest y en Praga y ahí nos hospedan en un hotel del Partido Comunista. Lo cuento para que vean lo que era su austeridad. Nos esperan compañeros cubanos que nos llevan a ese hotel y nos instalan en una suite en la que realmente nos sentíamos mal. Raúl le dice al compañero cubano: "Nosotros estamos acostumbrados a parar en casas de compañeros, esto es mucho". La suite estaba en un tercer piso y abrías la ventana y veías el Palacio de Invierno, era como una postal aquello. Era de tarde y el compañero nos lleva a la habitación y nos dice que después podíamos bajar al comedor y pedir lo que quisiéramos. Raúl estaba muy enojado por esa situación. Sacamos el termo, el mate y la yerba que teníamos en un bolso, sacamos agua caliente del calefón y nos quedamos tomando mate en la habitación. Para la cena teníamos unos chocolates y unos refuerzos de salchichón que nos habían hecho antes, en Budapest, y los comimos en la suite. En una suite que era... recuerdo que el decorado era como una hoguera, los cortinados anaranjados y amarillos... Ahí comimos eso y Raúl me puso pena: "Mirá que va a venir el encargado a preguntar, por favor no vayas a decir que no cenamos". Al otro día tampoco bajamos a desayunar, tomamos mate y comimos chocolate. Viene otra vez el compañero cubano para llevarnos al aeropuerto y cuando va a pagar se da cuenta que no habíamos cenado en el restaurante, ni tampoco desayunado. Se quería morir. Y Raúl le dice: "Mira compañero, nosotros estamos acostumbrados a estar en casas de compañeros, en hoteles no nos sentimos cómodos".

30) ¿Estabas con él cuando murió?
Sí, claro. Fue todo muy rápido, en enero del 89 fue a Cuba invitado por el aniversario de la Revolución y cuando volvió ya no estaba bien. Acostumbraba a ir a alguna chacra del Movimiento por la Tierra a hacer alguna tarea y un día lo traen mal, diciendo que no había podido subir unos baldes de un aljibe, le había dado como un vahído. Ese fue un alerta. Salivaba mucho y tenía problemas para deglutir.

"En medio del tiroteo yo buscaba unas zapatillas y no las encontraba. ‘Ay Raúl no encuentro mis zapatillas', le digo. ‘¡Salí así!' me dice"

31) Entonces se van a Francia.
El 23 de febrero nos fuimos para Francia, el hermano nos mandó los pasajes para que lo vieran allá, pero ya acá compañeros médicos habían detectado algo neurológico. No sabían que era la enfermedad de Charcot pero era algo de las neuronas motoras. Llegamos e inmediatamente fuimos a la clínica, pero a partir de ahí todos los días le aparecía algún nuevo problema. Lo último fue que le atacó la respiración, ya no podía comer y en el momento que le iban a poner un diafragma artificial para que pudiera respirar, falleció. Pero estaba totalmente lúcido.

32) ¿En ese momento sentiste que se moría un líder revolucionario o sentiste que perdías a tu compañero?
En ese momento preciso siento que se me murió mi compañero (se emociona). Lo que siento es una gran pena porque pierdo a mi compañero, que es también mi compañero de lucha. Y hasta ahora digo: ¡qué falta que nos hace! Esos días en París, antes de traerlo, fue un desfile de compañeros y organizaciones no solo de ahí, también de toda Latinoamérica. Estuvo Danielle Mitterrand también (la esposa del ex presidente de Francia, Francoise Mitterrand). El gobierno francés puso todos los recursos a disposición para su atención.

33) La caravana silenciosa que se generó espontáneamente cuando los restos de Sendic llegaron al aeropuerto, por Avenida Italia hasta el Centro, es de las cosas más conmovedoras que he visto en mi vida.
Sí, yo miraba a los costados y veía viejos, jóvenes, gente que se persignaba... tampoco recuerdo haber vivido otra cosa igual. Lo de París también fue muy conmovedor, nunca imaginé que Raúl iba a estar ahí. Lo pusieron sobre una plancha, estaba congelado porque había que trasladarlo y todo eso, y se podía ir todos los días. Pasaron cinco días desde que falleció hasta que lo trajeron y lo que me llamaba la atención era que estaba vestido, como si estuviera durmiendo. Impresionaba.

34) ¿Vas al cementerio?
Sí, claro. Ahora estamos viviendo acá (en una chacra cercana a San Jacinto) hace algunos años, pero cada vez que voy al cementerio siempre encuentro flores. Parece que hubiera como una peregrinación, a veces le dejan alguna esquela... ¡le piden cosas!

35) Hace pocos días recordaron los 25 años de su muerte.
Sí. Ahí Henry Engler (ex dirigente tupamaro, actual director del CUDIM) le escribió una carta y me pidió que yo la leyera en el cementerio. Ahí le habla a Raúl, le dice que nos hace falta y recuerda que cuando discutían, Raúl le decía: "Mirá, si nos ponemos a discutir sobre nuestras diferencias, vamos a pasar toda la vida discutiendo. Pero si nos ponemos a trabajar sobre nuestras coincidencias, vamos a pasar toda la vida trabajando".

36) Hay una pregunta que es muy difícil responder, pero si hay alguien que está cerca de poder hacerlo, sos tú. ¿Dónde estaría Sendic hoy?
No, no aventuro eso. Leyendo lo que él escribió, no hay duda, pero hay que remitirse a lo que él escribió, porque creo que todos sus planteos siguen pendientes: el tema de la tierra, tanta extranjerización... todo eso. Eran los temas que lo desvelaban: la tierra, el no pago de la deuda externa.

"Le di un beso en la frente y le dije: ‘Raúl fui una cobarde, te dejé solo'. Él no podía hablar, los ojos se le llenaron de lágrimas"

37) No te gusta mucho lo que ha hecho Mujica.
En lo que me es personal, no. Tengo muchas desilusiones, pero prefiero no hablar.

38) Has dicho que sus viejos compañeros, hoy en el gobierno, no lo nombran.
Ah, creo que no.

39) ¿Por qué crees que sucede eso?
Habría que preguntarles a ellos. Por qué a un compañero de la talla de Raúl... todos los compañeros son valiosos pero me parece que él aportó mucho y sigue aportando desde sus escritos. Hay que preguntarle a los compañeros: ¿Qué pasa? ¿Por qué?

40) ¿En qué crees que se equivocaron ustedes, los tupamaros?
Es difícil... creo que hay que remitirse al contexto histórico y cómo fue todo. Hoy, después de todo lo que pasó, podés decir "nos equivocamos en esto y esto", pero en aquel momento era otra la realidad. Ahí nos jugábamos, y éramos todos muy jóvenes, mucha juventud, mucho idealismo. ¿Sabés lo que me da más dolor? Todos los compañeros que quedaron en el camino. No solamente los años de presos, las torturas, las vejaciones, para lo que no encuentro consuelo es pensar en los compañeros que quedaron en el camino. Además, tan jóvenes. Eso me duele mucho.

Montevideo Portal