La historia de Víctor Díaz, un peón rural paraguayo radicado en San Vicente, Buenos Aires, conmovió a su país porque fue despedido de una estancia donde trabajó durante más de una década. Su relato, cargado de emoción, se viralizó cuando compartió en redes sociales la dolorosa despedida de la perra, que lo acompañó hasta la tranquera sin querer separarse.
La repercusión de su caso, que incluyó la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense por presuntas irregularidades laborales, dio un giro positivo esta semana: Díaz fue contratado por una empresa paraguaya de insumos agrícolas. “Dios me abrió un montón de puertas”, expresó en un video conjunto con su nuevo empleador, agradecido por la oportunidad.
La compañía, que lo incorporó a su equipo y lo promueve como imagen de marca, vio crecer su presencia en redes sociales desde que sumó al trabajador. En Instagram ya supera los 60.000 seguidores, reflejo del respaldo público que generó la historia de Díaz.
Tras el escándalo, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires inspeccionó el establecimiento donde se desempeñaba Díaz y detectó “graves irregularidades” en las condiciones laborales, como cables expuestos, carencia de elementos de protección personal y condiciones higiénicas deficientes en la vivienda del trabajador.
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