Seré curioso

No de nuevo decía, no de nuevo

Verónica Alonso en Seré Curioso: "Quieren levantar polvareda, entreverar, y se han ensañado conmigo"

La precandidata nacionalista asegura que no hay nada "con feo olor" entre ella y la iglesia evangélica Misión Vida. Son excusas para pegarle, dice.
27.09.2018 06:32
2018-09-27T06:32:00

 Por César Bianchi

@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López

 Blancaza, aunque desde niña en la casa le decían "La Negra", Verónica Alonso, mujer muy elegante de 44 años, mamá de Camila de 15 años, Delfina de 12 y Violeta de 5, es también senadora, tuvo la lista más votada en las pasadas elecciones, y es una de las precandidatas del Partido Nacional que peleará las internas. No la tiene fácil: las encuestas la ubican tercera detrás de Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga. No parece inquietarla, lo tiene asumido, pero también sabe que su candidatura tiene un valor agregado que las otras no: una sensibilidad femenina, no ser "más de lo mismo" en la oferta del partido, y no ser permeable al clientelismo político, al amiguismo. De eso se jacta.

 Un buen tramo de la entrevista en su despacho se lo llevó su vinculación a la polémica iglesia evangelista Misión Vida y los hogares Beraca. O como ella lo dice, relativizando esa alianza: el "apoyo" de este grupo religioso. Verónica Alonso asegura que su relación es con el diputado Álvaro Dastugue -yerno del pastor Jorge Márquez y pastor él mismo de la iglesia-, con quien trabaja muy bien. Luego alega no saber en qué posiciones de la agrupación están algunos integrantes de la iglesia en el nuevo lema Esperanza Nacional, agrupación que lanza la candidatura de Alonso.

Se ve preparada para ser presidenta y generar cambios desde ahí, pero tiene un foco bien claro: ayudar a que el Partido Nacional esta vez, y por fin, gane las elecciones nacionales.

-¿Familia de blancos de toda la vida?

 -Sí, familia de blancos, de blancos wilsonistas. Vengo de antepasados que lucharon en la guerra del 97 y de 1904, y un tatarabuelo, creo, que integró el directorio del Partido Nacional y un abuelo que estuvo más que nada vinculado a la parte social, fue director de la colonia Martirené y la Santín Carlos Rossi, mi viejo fue un dirigente de toda la vida, wilsonista, y fue quien me transmitió la inquietud política. En mi casa durante la dictadura se escuchaban los cassette de Wilson en la clandestinidad, venían compañeros de mi viejo del Movimiento Nacional de Rocha a casa.

"Cuando hacíamos las recorridas sentíamos que la gente no me hablaba de candidaturas, pero sí decía 'no queremos más de lo mismo'. Y después, la gente nos decía: 'Está todo bien con Luis y con Jorge, pero sentimos que hace falta algo más"

-Juan Raúl Ferreira me dijo para este espacio que no hay wilsonismo en el Partido Nacional y él quería llevarse el wilsonismo para el Frente Amplio.

-No me merecen ninguna respuesta las consideraciones de Juan Raúl, me da mucha lástima. Hoy me da mucha lástima en lo que ha terminado su figura. Wilsonismo hay en cada uno de los que nos sentimos wilsonistas y estoy convencida que sigue estando en el Partido Nacional, más allá de que muchos hayan levantado la bandera, el lugar de Wilson siempre fue el Partido Nacional y siempre lo dejó claro durante toda su vida.

 -¿Cuándo se dio cuenta que quería dedicarse a la política?

 -Cuando tenía 17 años, mi abuela Violeta, que marcó gran parte de mi vida, me dijo algo que me quedó grabado: "Si yo tuviera unos años menos, estaría en los lugares donde se toman decisiones". Yo en ese momento no le di demasiada trascendencia, pero unos años después entendí que desde la política bien entendida, uno puede tomar decisiones. Y creo que los problemas que tenemos hoy en el país es producto de malos políticos que han tomado malas decisiones. Pero también creo que los cambios en el país no van a venir de un extraterrestre o un mesías, van a venir de buenos políticos que tomen buenas decisiones. Y para mí la política bien entendida es la herramienta para transformar la sociedad, la gente, el país. ¿En qué momento me di cuenta? Tendría veintipoquitos años. 

-Hasta ahí, ¿qué quería ser?

-Me anoté en Facultad, en dos carreras simultáneamente, Ciencia Política y Relaciones Internacionales, que fue la que seguí. Ciencia Política hice el primer año, que es casi compartido, con las mismas ideas, o sea que eso ya me tiraba. No tenía una definición de seguir la política puramente partidaria, pero sí de aportar a la vida política, quizás desde el lado técnico, como asesora técnica, especializarme en un tema y desde ahí en ayudar a mi partido. Después, las cuestiones de la vida te van llevando a que se generan espacios y oportunidades. Toda esta cuestión del avance de la mujer me llevaron a ir cambiando el rumbo desde lo técnico a lo político partidario.

 -Primero acompañó a Lacalle Herrera, después se pasó con Larrañaga. ¿En qué momento se fue dando cuenta que quería tirarse sola, sin padrinos políticos que la cobijaran?

 -En momentos en que acompañé a Lacalle Herrera entendía que era el mejor candidato para enfrentar la situación que el país tenía, sobre todo tomando en cuenta cuál era el escenario del país y el escenario electoral en aquel momento. Y en la siguiente campaña creí que Larrañaga era el mejor candidato. ¿Cuándo decidí tirarme sola? Hace poquito...

-Hace poco se oficializó su candidatura, pero ¿cuándo empezó a manejar en su fuero íntimo esa posibilidad?

-Nosotros empezamos hace dos años a recorrer el país, y a tantear u auscultar qué decía la gente. Y cuando hacíamos las recorridas sentíamos que la gente no me hablaba de candidaturas, pero sí decían "no queremos más de lo mismo". "Otra vez sopa" no. Y después, la gente nos decía: "Está todo bien con Luis y con Jorge, pero sentimos que hace falta algo más, que el partido tiene que animarse a generar otras cosas". Y recorrida tras recorrida eso nos fue llevando a pensar: ¿por qué no una mujer que se anime a desafiar liderazgos masculinos? En 180 años de historia, ninguna mujer se había animado a desafiarlos. Quizás, por un tiempo muy corto, fue Cristina Maeso. Dijimos: ¿por qué no? Sobre todo, después de escuchar el sentir de la gente. En 2009 con un Lacalle (otro Lacalle) y Larrañaga tuvimos el 30%, y en 2014 otro Lacalle y Larrañaga tuvimos el 31%, y en ninguno de los casos no nos alcanzó, y quedamos segundos. Y la verdad es que no podemos permitirnos, con el deterioro en el que está el país hoy, por la fractura social que tenemos, y por la desilusión de mucha gente, no podemos permitirnos -decía- una nueva frustración. No podemos permitir de nuevo no llegar (a ganar), no me resigno a no llegar esta vez.

 -La política todavía es cosa de hombres, a pesar del crecimiento de las mujeres en las bancadas y sectores de poder. ¿En algún momento de su carrera se sintió subestimada por ser mujer?

"Los hombres llegan hasta donde las mujeres permitimos. Nunca abrí esa puerta, nunca di pie... Quizás sí hacerse los simpáticos o algún piropo, pero nunca se les va una de más, hasta ahí llegan, porque el límite lo pongo yo"

 -Las mujeres siempre tenemos que dar una prueba extra. Siempre. A los hombres no se les pide que den muestra de su capacidad, de su especialización, y a las mujeres sí. Yo nunca me victimicé por el hecho de ser mujer, nunca dejé de lado mi femineidad. En estas cosas tendés a masculinizarte, terminás mimetizando y masculinizada. Nunca lo hice y nunca lo haría. Pero subestimada o ninguneada por ser mujer nunca me sentí, porque siempre me puse en una condición de igual a igual. Como yo tengo libertad de decir lo que pienso, porque si bien soy mujer de partido, no dependo de ninguno para decir o no decir lo que pienso, o para plantear determinadas cosas. Dependo de los votos de la gente, y eso es lo que me da mayor legitimidad.

-¿Algún dirigente político ha intentado seducirla en algún momento?

 -Nunca llegaron a hacerlo explícito, porque los hombres llegan hasta donde las mujeres permitimos. Como nunca abrí esa puerta, nunca di pie, no... Quizás sí hacerse los simpáticos o algún piropo, alguna palabra, pero nunca se les va una de más, hasta ahí llegan, porque el límite lo pongo yo. Y como llegan hasta donde yo quiero que lleguen, nunca tuve que enfrentar una situación incómoda. Porque nunca dejé que se llegara a esa situación incómoda.

 -Un rumor recurrente en el sistema político es que ha crecido porque su esposo, Marcel Gerwer, tiene una buena billetera detrás. Algo similar se dice de Novick. ¿Qué les dice a los que piensan eso?

 -Esa es la mejor excusa o argumento para tapar sus fracasos. Cuando yo les gano por votos. Yo no les gané por plata, uno no se mantiene por plata. La plata te puede dar determinados accesos, pero los votos son votos, y cuando uno llega al cuartito, está solo. Son varias las excusas que muchas veces se ponen... Yo entiendo: cuando vos le ganás a un hombre que tienen muchos años, que cree que es mucho más blanco que uno, que tiene más galardones que uno, cuando una mujer, más joven, que capaz que no tienen tanta trayectoria política como ellos, les gana, y... alguna excusa hay que poner. La verdad es que los votos hacen callar cualquier otra voz. Los votos hablaron cuando fui diputada, hablaron cuando fui senadora con la lista más votada, y hoy los números de las encuestas también hablan por sí solos. Cuando la encuesta de Cifra dice que Lacalle Pou tiene 48%, Larrañaga tiene 29% y Verónica Alonso tiene 18%, eso no se compra. Hay otras que me dan 16 o 15%.

 -Si hablamos de financiación de partidos o sectores, no puedo dejar de aludir al pacto o alianza con la iglesia evangelista Misión Vida. Pero repasemos: el diputado Álvaro Dastugue -yerno del pastor Márquez y pastor evangélico él- logró una banca a su lado, el pleito judicial por la impresión de listas para las internas pasadas, denuncias de hogares Beraca repartiendo listas suyas, y posturas vehementes de Jorge Márquez y Dastugue contra la agenda de derechos de este gobierno la han ido obligando a separarse de la iglesia... Pero el acuerdo político existe.

 -Primero, yo no tengo ningún acuerdo o alianza, tengo gente que me apoya. En esto también creo que hay mucho de prejuicio, mucho de algunos que quieren hacer polvareda para entreverar, y que esa polvareda me desenfoque de mi objetivo -no lo van a lograr, porque no lo han logrado hasta ahora, no lo van a lograr hacia adelante-... Estoy muy enfocada en mi objetivo, que es hacer que el Partido Nacional gane y ser gobierno. No hay ninguna alianza o acuerdo, como si fuera algo feo. Hay apoyos de grupos que me quisieron apoyar, y así como me apoyaron grupos evangélicos, me apoyaron grupos de la Iglesia Católica, grupos que no están vinculados a nadie, simplemente gente que les gusta mi forma de trabajo, lo que pienso, lo que propongo. El que me apoyó a mí fue el diputado Álvaro Dastugue, con quien tengo una excelente relación, y además lo creo una persona de bien. Él no se ganó un lugar por mí, se ganó su lugar con votos. Él salió a la cancha a competir y a ingresar en la vida política, y es muy legítimo que lo pueda hacer.

-¿Y qué dice sobre que fieles de Beraca hayan salido a repartir listas suyas?

"Estoy muy enfocada en mi objetivo, que es hacer que el Partido Nacional gane y ser gobierno. No hay ninguna alianza o acuerdo, como si fuera algo feo. Hay apoyos de grupos que me quisieron apoyar "

-Yo desconozco que haya sido algo hecho bajo presión, y lo he dicho muchas veces. A mí me apoyaron personas voluntarias, independientes y libres. Nadie que repartiera listas obligados o presionados. No me consta eso. A mí me apoyaron 70 listas en Montevideo, y 60 en Canelones, y seguramente en estas próximas elecciones se dé algo similar. Yo recibo el apoyo -no es a cualquier precio- pero no controlo cada una de las situaciones que se generan en cada una de las listas.

 -Pero el jueves 13 el semanario Búsqueda publicó que según el acta fundacional de su nuevo sector, Esperanza Nacional, cuatro de las cinco autoridades están vinculadas a Misión Vida y los hogares Beraca. El presidente del nuevo sector es Dastuge (yerno de Márquez y pastor de la iglesia), el vice es Gabriel García, pastor y encargado de uno de los hogares Beraca, la secretaria es Analía Pereira, miembro de la iglesia y secretaria de Dastugue, y el tesorero es Gabriel Cunha, que vive en uno de los hogares. La única autoridad del sector que no pertenece a Misión Vida es usted. ¿Cómo se explica? ¿Acá no hay una alianza?

 -Eso no es verdad. Pero vuelvo a insistir: hay mucha polvareda, quieren entreverar, y se la han agarrado conmigo. En distintos países, incluso en Uruguay, hay grupos vinculados a iglesias y sectas u otros movimientos religiosos, y han apoyado distintos partidos políticos. En ningún caso hicieron la más mínima mención, ni la prensa ni los demás partidos. Pero en el caso mío se han ensañado. La agrupación nacional (de mi grupo Esperanza Nacional) tiene 500 integrantes, y se enfocan en cuatro, que hacen trámites, que hacen los trámites frente a la Corte Electoral. El que integra Esperanza Nacional es Álvaro Dastugue, y es una agrupación que me apoya y me respalda. También tengo una agrupación que se llama Compromiso por el Cambio, pero ¿alguien me ha nombrado a esa agrupación? No. Y acá son 500 personas y se enfocan en cuatro.

-Pero de los 500, hay cinco autoridades: usted y cuatro más, todos vinculados a Beraca y Misión Vida, después vienen los otros 495. ¿O no es así?

-Yo no sé exactamente... no estoy arriba de cada conformación de cada agrupación, no estoy atrás de cada nombre en cada integración. Yo lidero pero tengo distintas agrupaciones que también integro y que también respaldo, y no estoy... capaz que porque le quieren ver la quinta pata al gato... No sé si éstas cuatro son las que están arriba, pero hay 500 personas, de las cuales está Dastugue y estoy yo, y después son personas que realizan trámites frente a la Corte Electoral y demás integrantes de esa agrupación. Son 500 en total. No sé quién está en qué lugar ni quiénes son. No hay ninguna alianza pensada con feo olor. Es apoyo que recibo, como recibo muchos otros.

 -Cunha, el tesorero y quien vive en un hogar de Beraca, resultó perjudicado cuando la denuncia del imprentero Martín Nyczka la denunció por no haber saldado una deuda de 31.780 dólares. Lo curioso es que el 18 de junio, en la comisión investigadora del Parlamento sobre el financiamiento de los partidos políticos, usted responsabilizó a Dastugue, a quien no había mencionado nunca antes en la Justicia. Y en el juicio habían aparecido cheques de Misión Vida...

 -Eso es todo un entrevero que vuelven a hacer. Gabriel Cunha trabaja con Dastugue, es un militante, sigue siendo un colaborador de Álvaro, es una buena persona, pero no tengo mucho más para decir. Ya he hablado mucho sobre esto, y creo que no da para mucho más... remitite a la versión taquigráfica de lo que dije en el Parlamento.

 -El cuestionamiento se da porque el vínculo entre su agrupación y la iglesia evangélica se ha investigado en la Justicia y el Parlamento.

 -Porque es lo único que tienen para ver dónde me pueden pegar. Ya me habían dicho varias veces: "El día que empieces a crecer, te van a pegar" y como no tienen por dónde pegarme, van a buscar algo... y ese algo es esto. Yo, la verdad, no le pongo ninguna connotación: yo recibí el apoyo de Álvaro, lo sigo recibiendo y no le pongo una connotación negativa. Yo conocí a Álvaro Dastugue trabajando socialmente. Yo fui a los barrios y él estaba trabajando con otras personas, y yo también estaba trabajando; nos conocimos ayudando a la gente que no recibe el apoyo del Mides. Cuando hay ausencia del Estado, cuando golpean las puertas del Mides y no se abren, ahí están ellos. Hace poco yo estaba volviendo de una recorrida por el interior con Álvaro, y lo llamaron para pedirle a ver si podía darle hospedaje a una mamá con cinco hijos que no los habían aceptado en refugios del Mides. Pero hace tres semanas, cuando vino justo la ministra de Desarrollo Social al Parlamento, había una mamá con dos hijitos a los que tampoco el Mides les abrió la puerta. ¿Quién les abrió la puerta? Gente que busca y consigue la rehabilitación de muchísima gente. Yo he visto algunos -nadie me lo contó-, gente que estaba literalmente adentro de una volqueta, que no sabía ni cómo se llamaba, y hoy es un tipo que ve futuro en su vida, se casó, tiene un hijito. Eso lo vi yo, no me lo contó nadie.

-Eso es muy loable, y es cierto. Pero está la otra cara de Misión Vida y los hogares Beraca: en 2016 denunciamos en Santo y Seña la explotación laboral de muchos menores...

 -Y está bárbaro que se denuncie, y eso lo tomó la Justicia e investigó. Yo no soy Beraca,  yo no soy Misión Vida, yo soy senadora que recibe apoyos de gente que trabaja socialmente y respaldo ese trabajo social. Hasta ahí llego.

-¿Este apoyo le ha traído más beneficios que dolores de cabeza, o al revés?

-Es que ellos son ellos, yo soy yo, y ustedes son los que quieren juntarnos. Ese es el problema.

-En los hechos están "juntados"; nosotros los periodistas trabajamos con hechos.

-El trabajo me ha juntado. El trabajo social me ha juntado, y el trabajo parlamentario porque ellos obtuvieron una banca, y bien por aquellos que consiguen una banca con votos. Yo no le encuentro una connotación ni tengo prejuicios. Y con el que trabajo es con Álvaro Dastugue, no con la iglesia Misión Vida. Yo con Álvaro me llevo muy bien y voy a seguir trabajando con él, no tengo nada que me genere una incomodidad como para romper eso.

-Cambiemos de tema: ¿Cuál es el diferencial que cree aporta su candidatura para el elector blanco? ¿Qué puede aportar que no le den al electorado blanco los otros candidatos?

-Primero, que he apostado y apuesto al diálogo. Creo que el próximo gobierno va a ser un gobierno de mayorías, un gobierno de coalición. Yo he demostrado en distintas instancias estar abierta al diálogo con los que piensan distinto. Me he sentado con dirigentes del Frente Amplio, hasta con el propio presidente, y con otros referentes de sectores frentistas, para trabajar en aquellos temas que nos unen más allá de los que nos separan. Creo que tengo un diferencial respecto al diálogo. Creo que esto lo sacamos entre todos, no podemos seguir en esa rivalidad entre unos y otros, a ver quién plantea la idea más superadora y no termina saliendo ninguna solución y quedamos trancados.

Tengo también el diferencial de animarme a generar los cambios que se necesitan. Creo que muchos en los partidos -esto en general- están todos viviendo una especie de status quo, que más o menos van a hacer más de lo mismo. Y el país necesita romper con esos esquemas de "más de lo mismo". Yo represento dentro del partido un cambio no traumático, que podrían representar otros. Me refiero a un cambio que quizás para muchos es muy difícil salir de la cajita y hacer algo distinto a lo que más o menos han hecho todos. Elegir un equipo, si somos gobierno, por idoneidad, por profesionalismo, por capacidad, y no por cuota política es un diferencial. Otros lo pueden hacer, pero no se van a animar.

-¿A qué no se van a animar?

-A generar estos cambios, a decir: "No vamos a seguir poniendo a los mismos por afinidades, por cercanías, por cuota política". Lo que digo es: yo me voy a animar. Yo no tengo compromisos que me aten para poner a tal o a cuál en tal ministerio. Mi compromiso es con el país, es con la gente, y si yo creo que el próximo gobierno tiene que tener un ministro que sea del Partido Colorado, del FA o del Partido Independiente, lo voy a poner. A mí no me atan ni cuotas políticas ni amiguismo, mi compromiso es sacar adelante el país. Por eso buscaré un acuerdo con todo el sistema político, y no mantener el status quo de "a ver cómo me acomodo".

"Hay grupos vinculados a iglesias y sectas, que han apoyado distintos partidos. En ningún caso hicieron la mínima mención. Pero en el caso mío se han ensañado. La agrupación nacional (de Esperanza Nacional) tiene 500 integrantes, y se enfocan en cuatro"

 -¿Se siente feminista?

 -Si feminismo es luchar por la igualdad de oportunidades, en la igualdad laboral, en la igualdad en derechos, sí. El problema es que no me identifica el feminismo radical, el feminismo que sale a la calle a expresarse y termina revoleando bombachas, tirando bombas molotov a una iglesia o pone en el paredón a los hombres como si fueran enemigos, ahí no. Ese feminismo no las hace más feministas, las hace más intolerantes y eso no me representa.

 -¿Le parece bien que exista una cuota de género en el Parlamento?

 -Sí. He dicho varias veces que cuando ingresé a la vida política tenía una mirada negativa de la cuota por género: me hacía ruido, me daba bronca, por qué llegar por cuota cuando las mujeres podemos llegar ahí por capacidad, por esfuerzo, como dice nuestra Constitución: la única diferencia es la de los talentos y las virtudes. Pero cuando uno ingresa en la vida política empieza a ver determinadas cimas que no son fáciles de subir, producto de que el mundo político es un mundo dirigido históricamente por hombres. Es un tema cultural. Esos atavismos culturales no se derriban sólo con cuotas, tiene que haber educación, tiene que ver con cómo educamos a nuestros hijos. La cuota es una herramienta que colabora y ayuda a ir viendo y generando participación de las mujeres. Me parece que ha contribuido.

 -A la diputada Graciela Bianchi ganó una banca por la cuota de género, y se la dejó a su suplente, hombre. 

 -Y bueno, preguntale a Graciela Bianchi por qué hizo lo que hizo. Yo no estoy de acuerdo con tomar una decisión así.

 -Si las encuestas no la beneficiaran, ¿se ve aliándose con Lacalle Pou o Larrañaga? ¿O esta opción es inviable y desde ya la descarta?

 -Los números nos están dando muy bien, y lo que nosotros sentimos cuando recorremos, cuando vamos a hacer "El Timbrazo", cuando vamos a los departamentos, de verdad sentimos un apoyo bien lindo de la gente. Hoy no me lo planteo. Mi foco es: cómo ayudo a que el Partido Nacional gane. Y creo que estoy ayudando a que el Partido Nacional tenga otra opción, distinta, y que sume desde otro lugar. Ese es el desafío.

 -No necesariamente ganar la interna...

 -Bueno, hoy los números no me dicen que podría ganar la interna, y en eso soy realista. Pero también la política es muy dinámica y todo puede suceder. La interna es un paso, lo más importante es que en octubre y noviembre el Partido Nacional gane. Yo quiero colaborar para eso: que finalmente gane esta vez. Y no quiero perderme de vista en ese norte que tengo. Hoy no está en mis planes aliarme a ninguno de ellos.

 -¿Por qué cree que no debería haber un cuarto gobierno del FA?

 -Porque si en 15 años con crecimiento económico, con todo el viento a favor de la región y del mundo, terminamos con un país con una enorme fractura social, con una caja en rojo, con todo lo que el país creció tenemos un déficit de casi el 4%, habiéndole puesto a los trabajadores y a los sectores productivos y al país en general más impuestos, y a pesar de haber hecho un ajuste fiscal, los números en rojo siguen igual. La caja sigue en rojo. Porque mal administraron y mal gestionaron, y porque abusaron de ese poder absoluto que tenían producto de esas mayorías. Fueron legítimas las mayorías, pero hicieron un mal uso de ellos. Fueron sordos y necios en el ejercicio del gobierno. Le han hecho mucho daño al país, y si tuviera que especificar el peor momento, diría que durante el gobierno de Mujica.

 -¿Aprendió algo del consultor de imagen y asesor político Jaime Durán Barba, el gurú ecuatoriano de la campaña de Macri?

 -No me enseñó nada Durán Barba, eso es otro de los mitos que van generando ustedes. Vino a presentar un libro y me pareció interesante conversar con él.

 -Pero usted lo invitó a su casa, había otros dirigentes, fueron incluso varios periodistas.

 -Yo escuché lo que me gustaba de su libro "La política del siglo XXI", que lo importante es la gente. En mi caso, lo invité a mi casa porque yo había leído el libro y aproveché la oportunidad para intercambiar ideas. La idiosincrasia uruguaya es bien distinta de la argentina, por suerte. Y ojalá que sigamos siendo bien diferentes. Y las situaciones son bien distintas. Lo que te diría  que me dejó como enseñanza es que la gente es la que lleva a los dirigentes, y no al revés. A veces me preguntan qué dirigentes me acompañan, y yo contesto que lo que me importa es que me acompañe la gente. Mi objetivo no es seguir trayendo a los mismos dirigentes que en muchos casos siguen haciendo más de lo mismo. Yo digo que quiero hacer las cosas distinto. No juego al robamontón. Algunos en el partido juegan a sacarle dirigentes al otro. Yo creo que tenemos que sumar al de afuera, conquistar a esos indecisos. Primero hacer autocrítica: por qué será que tenemos esta enorme cantidad de indecisos, desilusionados de la política. El gobierno tiene que hacer autocrítica, sin duda, pero nosotros como principal fuerza de oposición, ¿no tenemos autocrítica para hacer? Para mí, primero autocrítica. Tenemos que hacer cosas para que la gente vuelva a confiar en los políticos. Y segundo, juego a traer de afuera y no más de lo mismo.

 -¿En qué momentos se desenchufa totalmente de la política y apaga computadoras y celulares?

 -Hoy, te diría que nunca. Me encantaría desenchufarme un poco, sobre todo por las chiquilinas. En este momento de campaña preelectoral te diría que prácticamente nunca me desenchufo. Nosotros almorzamos los domingos con mis padres y mis hermanos, y en mi casa ni los domingos de sobremesa dejamos de hablar de política. Es política y fútbol. Mis hermanos son recontrafutboleros, entonces cuando terminan de hablar de fútbol, hablamos de política. Pero cuando estoy con mis hijas, el rato que estoy con ellas, trato de atenderlas. En esto la mamá es insustituible. Por más que tenga un compañerazo, que me recontra ayuda, mamá es mamá, y más para hijas mujeres

 -Si no fuera dirigente política, ¿qué sería?

"Mal administraron y mal gestionaron, y porque abusaron de ese poder absoluto que tenían producto de esas mayorías. Fueron sordos y necios en el ejercicio del gobierno. Le han hecho mucho daño al país, sobre todo en el gobierno de Mujica"

 -Me cuesta imaginarme en otro rol... Pero sería activista social, trabajaría socialmente. Lo hice desde que era chica, desde que era una gurisa, ayudaba en el colegio en las tareas sociales en los barrios, en los merenderos. Eso: generando transformación en la sociedad con cosas concretas. A veces veo que en mi tarea legislativa no podemos generar cosas concretas que organizaciones como Techo, por ejemplo, realizan: llevan la solución chiquita, pero concreta, a la gente. Y eso es la vida para ellos.

 -¿Se siente preparada para ser presidenta de la República?

 -Me siento preparada para generar cambios en el país. Como presidenta, sí.

 -¿Es feliz?

-Sí. ¿Y esa pregunta?



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