Jorge Valdés mira su reloj. Llegó puntual a la manifestación convocada a través de redes sociales por el colectivo Cubanos Libres en Uruguay. Se mira con sus compatriotas presentes en el lugar a los que se van sumando personas con pancartas caseras con imágenes de detenidos por manifestarse en Cuba. Una de ellas tiene escrito, en marcador rojo: “Turismo paga represión”. Las protestas contra el gobierno cubano se sintieron este 10 de julio en varias ciudades del mundo, entre ellas Montevideo, adonde han llegado miles de cubanos en los últimos años.

Son las 15:00 y la siesta dominical en el barrio Parque Batlle se interrumpe entre los gritos de “asesinos, asesinos” que provienen del grupo en el que está Jorge, por un lado, y salsa a todo volumen que escupen los parlantes dispuestos frente a la Embajada de Cuba, flanqueados por miembros del Comité Uruguayo Antimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo con parafernalia parecida a la del primer grupo, pero con inscripciones como: “No más bloqueo”. En el medio, entre ambos grupos, efectivos de la Policía dividen la calle para evitar enfrentamientos. Una barricada de la Guardia Republicana frena el paso al grupo integrado mayoritariamente por cubanos, el que grita contra el régimen.

Detrás de esta escena, en la que subyace el intrincado escenario político y social cubano, aparece otro fenómeno: la creciente presencia de isleños en Uruguay, cierto traslado de su conflicto a nuestro territorio, y un también ascendente número de cubanos que se presentan en las fronteras del país intentando conseguir refugio.

De acuerdo con un pedido de información pública que realizó Montevideo Portal, la Comisión de Refugiados (CORE) denegó en los primeros seis meses de este año 89 solicitudes de refugio, 82 de las cuales fueron realizadas por cubanos. Al menos desde 2017, la mayor parte de las solicitudes de refugio denegadas son de personas de ese origen. Sin embargo, las cifras de este año permiten pensar que posiblemente se bata un récord de denegatorias.

En 2022, desde el 1 de enero hasta el 31 de mayo, solo tres cubanos fueron reconocidos como refugiados por el CORE. ¿Por qué a la mayoría de los procedentes de la isla se les niega la calidad de refugiados? Según fuentes de Cancillería consultadas por Montevideo Portal, la razón por la que el 85% de los solicitantes de refugio de origen cubano reciben una resolución denegatoria es debido a que argumentan con base en sus carencias. “Lo que dicen es que son razones económicas y las razones económicas, cuando lo dicen en la entrevista, no son razones que justifiquen un refugio”, explicaron.

En cambio, en el mismo período de este año la Comisión interministerial e interinstitucional que tiene sede en el Ministerio de Relaciones Exteriores concedió el refugio a 83 venezolanos que lo solicitaron, no denegando ni una solicitud de ciudadanos de ese país desde 2019, cuando se rechazaron únicamente dos solicitudes.

Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), para el 31 de diciembre de 2021 había unas 2.100 solicitudes pendientes de refugio de venezolanos en Uruguay, mientras que, hasta la mitad de 2022, solamente se reconocieron 498 casos en total.

Si le preguntas hoy a casi cualquier cubano en Uruguay, sin importar el tiempo que lleve en el país, la mayoría te responderá lo mismo: que sus familiares en la isla viven el deterioro extraordinario de las condiciones económicas y de vida que alimentan el malestar social que impulsó, hace un año, un estallido social que sacudió el aparente hermetismo sociopolítico del régimen cubano. Razón por la cual, tras la apertura de fronteras de la isla en el contexto pospandémico, se dispararon las solicitudes y consultas que recibía Cubanos Libres, que a su vez es miembro de la Red de Apoyo al Migrante y asesora a cubanos que llegaron al país o que tienen la intención de migrar a Uruguay.

“Todo refugiado político que llega a un territorio extraño en esa situación está muy tumbado. Psicológicamente no está al cien por ciento. Está viviendo una situación traumática y eso puede condicionar” su condición como solicitante de refugio, explica Valdés, secretario de la asociación civil que promueve la inserción del migrante en la sociedad uruguaya. Tiene 27 años y lleva tres como solicitante de refugio en Uruguay. Hace menos de un mes le llegó un mail con la resolución del CORE en la que se le reconocía su condición y es consciente de que es el cuarto cubano reconocido como tal este año frente a los 82 que se les denegó tal condició, cuestión que le “sorprende”. Desde 2017, 226 de 264 solicitudes de cubanos fueron denegadas. 

Las razones

La ley 18.076 regula el refugio en Uruguay. La norma, titulada “Derecho al refugio y a los refugiados” y promulgada en 2006, indica en su primer artículo que “toda persona tiene derecho a solicitar y recibir refugio en el territorio nacional”, por lo que cualquier persona que se presente en un punto fronterizo uruguayo puede solicitar el refugio y el Estado debe procesar su solicitud. No obstante, el CORE, el organismo que se encarga de determinar quién tiene derecho al refugio y quién no, tiene hasta cuatro años para emitir una resolución sobre un caso concreto, trámite que se origina desde el momento en que se presenta un solicitante de refugio en la frontera y se le realiza una entrevista de manera individual, apartándolo del grupo y de sus familiares en caso de llegar acompañado.

La normativa tiene una cláusula de inclusión, apegada a la declaración de Cartagena sobre los Refugiados, que indica que las personas serán reconocidas como refugiadas si “han huido del país de su nacionalidad (…) porque su vida, seguridad o libertad resultan amenazadas por la violencia generalizada (…) o cualquier otra circunstancia que haya perturbado gravemente el orden público”.

Para Jorge Valdés, que es un caso excepcional por su resolución positiva como refugiado cubano en Uruguay, el proceso fue como el de los demás solicitantes, aunque admite que investigó el proceso antes de realizarlo. “Yo llegué a la frontera de Rivera y ahí hice mi solicitud de asilo junto con mi hermano, que era menor en aquel momento. Nos separaron, tomaron los testimonios, etc., etc. Eso fue bien tarde en la noche. Ahí dimos los testimonios y viajamos a Montevideo”, cuenta Jorge a Montevideo Portal.

Jorge llegó a Uruguay en 2019 luego de atravesar Guyana y Brasil. Fue un exilio apresurado y sin mucha planificación. Estudiaba medicina en su país y cuenta que se involucraba en lo que llama “activismo social” para diferenciarlo del activismo político, “porque no está permitido”.

Durante una visita de unos días a Panamá, recibió una llamada de su madre, llorando, explicándole que autoridades acababan de registrar su casa. Le avisaron que, apenas pisara la isla, quedaría detenido.

En ese momento contactó al consulado uruguayo en Panamá y decidió comenzar la travesía hacia el sur del continente antes de que se le venciera el visado de turista en el país centroamericano.

Valdés, que hoy se dedica a promover la inclusión de migrantes cubanos a mediano y largo plazo, valora que el migrante en general, no solamente cubano, tiene “muchas facilidades” en Uruguay. “Muchas que no tienen en casi ningún país del mundo hace mucho tiempo. Por eso Uruguay se ha convertido en destino predilecto de los cubanos, porque no solamente nos ampara la ley, que con el tema del refugio está muy avanzada”, explica.

Rigidez que no se adapta a la realidad

“Hay una acogida real por parte de la sociedad, hay instituciones habilitadas y hay muchas organizaciones asociadas civilmente; los ministerios se han preparado”, expresa. No obstante, el activista y futuro médico –actualmente está cursando las prácticas para recibirse como médico por la Udelar, tras revalidar sus estudios– considera que la CORE “debe evaluar la rigidez que tiene o mirar con otros ojos caso por caso”.

“Independientemente de la nacionalidad, el problema es el mismo. En nuestro caso, los cubanos, cada caso es muy particular. En mi caso, cuando a mí me consultaban en las entrevistas me preguntaban: ¿vos hiciste activismo político en tu país? Mi respuesta es no. No, en mi país no se puede hacer activismo político. Hay un solo partido. Hacía activismo social desde mi realidad, que era mi universidad”, comentó.

Manifestación cerca de la Embajada de Cuba en Montevideo que conmemora el aniversario del estallido social en la isla. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

Manifestación cerca de la Embajada de Cuba en Montevideo que conmemora el aniversario del estallido social en la isla. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

“Ese conocimiento o ese discernimiento a la hora de explicar los móviles que nos sacaron de Cuba, no todos lo tenemos claro por lo mismo. Venimos de un país que hace tres años no tenía internet, que está fracturado, que no hay derechos... Y el migrante desconfía también. No sabe a quién tiene enfrente, no sabe quién es la CORE y no sabe quién es el Sedhu [Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana, brazo ejecutor de Acnur en Uruguay]. O sea, no saben”.

De acuerdo con un alto cargo de la Cancillería consultado por Montevideo Portal, “cuando se hizo la ley [en 2006], eran poquísimos los casos de refugio. Después empezó, más que nada con el tema de los cubanos, a crecer exponencialmente, y la verdad que con los recursos que tenemos es imposible procesar toda esa cantidad”.

Tanto la fuente consultada en Relaciones Exteriores como Valdés coinciden en que hay una gran demanda que la CORE no puede cubrir con rapidez. Hay miles de casos pendientes de resolución, que según estiman algunos podría rondar las 10.000.

“Primero tienes, por una parte, quien te notifica su intención de desistir [a la solicitud de refugio] o tienes el que no te notifica y sale por frontera seca, por poner un ejemplo, hacia otro rumbo. Ese archivo está ahí apilado y está generando una demora para el que sí realmente está en la fila”, explica el activista y refugiado cubano.

Por lo general, un cubano que salió de la isla no suele exponerse a la posibilidad de quedar bajo la lupa del régimen de su país. A Valdés le comentan sus compatriotas “a diario” que existen represalias a sus familias solo por quedar expuestos mediáticamente en el exterior como solicitantes de refugio. “La otra opción implica desistir y tramitar su visa como la tramitan muchos cubanos que no piden asilo (sic) político. Hay dos temas fundamentales: el miedo a regresar o el miedo a que haya algún tipo de represalia con la familia que dejó atrás en Cuba”, detalla.

Cubanos hacen fila sobre la entrada de la calle Cuareim del Ministerio de Relaciones Exteriores. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

Cubanos hacen fila sobre la entrada de la calle Cuareim del Ministerio de Relaciones Exteriores. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

Las fuentes de Cancillería consultadas por Montevideo Portal aclararon que se trata de un tema “muy sensible”, pero explicaron que se pudieron “archivar” algunos casos “que se supo que no estaban más en el país o que no se podían ubicar”.

“Entre cubanos es como que ya saben que en frontera no los van a rechazar y ya está. Ya saben que entran [pidiendo refugio] y entonces en la entrevista ellos dicen eso: que son razones económicas, que ellos vinieron a trabajar. No es que te dicen 'no, nosotros no estamos bien en Cuba'. Esa es la verdad”, explicó un alto cargo de la cartera a este medio.

En los últimos dos años se observa un alza en las resoluciones de la CORE. Aunque esta cifra no refleje necesariamente el número de solicitudes nuevas, sí explican, desde Cancillería, que era “la única manera” durante el cierre de fronteras, de entrar a Uruguay y existía la excepción que permitía casos como para los solicitantes de refugio, “que es protección internacional”, recordaron.

“Era la única manera. Esa sería la razón, o sea, esta es la razón por la que ellos precisaban pedir refugio para entrar en Uruguay. Porque había cierre de fronteras. Y nosotros teníamos una excepción en el decreto que permitía casos como para los solicitantes de refugio, que es protección internacional”, dijo el jerarca.

“Trasfondo ideológico”

Respecto a la cantidad de solicitantes de refugio denegadas en Uruguay hacia ciudadanos cubanos, Valdés sospecha que tiene un “trasfondo ideológico”.

“Si vos otorgas la condición de refugiado a un cubano, estás reconociendo la parte de que hay un régimen dictatorial en Cuba. Entonces, hay esa disyuntiva que es la que está chocando”, explica. Además, considera que “la CORE tiene que revisarse a la interna primero; el problema no es el de los cubanos, el problema no es el de los venezolanos. Está clarísimo lo que pasa en Cuba, está clarísimo lo que pasa en Venezuela”

En diálogo con Montevideo Portal, Jorge también denunció una situación irregular que vivió esperando la resolución sobre su propio estado de refugiado, en la que una funcionaria de la Cancillería supuestamente lo animó a que “desistiera” en su solicitud de refugio.

Miembros del Comité Uruguayo Antimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo afuera de la Embajada de la isla el pasado 10 de julio. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

Miembros del Comité Uruguayo Antimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos del Mundo afuera de la Embajada de la isla el pasado 10 de julio. Foto: Sebastián Astorga / Montevideo Portal

“Yo empecé a pedir actualización de mi caso [de refugio]. Vi que el Sedhu se estaba demorando y traté de hacerlo directamente por el Ministerio [de RR. EE.], y me empezó a alentar a que desistiera del caso de refugio (…) Tengo los mails de prueba solicitando los nombres de la funcionaria. Tengo las conversaciones de Sedhu. Sedhu está al tanto de eso”.

“Yo tengo la certeza casi absoluta de que el problema no es de los cubanos ni del relato. El problema es de la propia comisión y de los propios funcionarios, que están condicionados”, denunció.

Montevideo Portal intentó, en varias ocasiones, conseguir una declaración por parte del Sedhu. Sin embargo, no obtuvo respuesta.

Más vulnerables

En los últimos años, se han descubierto nuevas redes de tráfico de personas a nivel internacional que operan en territorio nacional. Muchas de las víctimas son cubanas. En septiembre de 2021, el Ministerio del Interior informó que se detectó una red que traficaba a ciudadanos cubanos, operada por otras personas de su propio país, en la que se dio con al menos 34 personas involucradas originarias de la isla caribeña.