En un contexto global atravesado por la incertidumbre geopolítica, el proteccionismo y un crecimiento desigual, la economía uruguaya se encamina a un 2025 de bajo dinamismo y desequilibrios fiscales persistentes. Según el informe Uruguay Economic Outlook elaborado por BBVA Research, el PIB se desacelerará hasta el 2,1%, afectado por un consumo privado débil, estancamiento en el empleo y una lenta recuperación del salario real.
Los datos confirman una tendencia estructural de bajo crecimiento que, según BBVA, caracterizó a la economía uruguaya en las últimas dos décadas. A diferencia de otros países de la región, los repuntes del PIB en Uruguay se han explicado más por factores coyunturales —como la recuperación tras la sequía de 2023 o la inversión puntual en plantas de celulosa— que por una expansión sostenida de la actividad en todos los sectores.
Rígidos compromisos fiscales
El reporte advierte que el gobierno hereda un panorama fiscal restrictivo: el déficit fiscal consolidado alcanzó 3,7% del PIB en abril, con desequilibrios similares a los de 2019, antes de la implementación de la regla fiscal. Aunque se logró cumplir con el límite de endeudamiento solo gracias a una cláusula de excepción, los otros dos pilares de la regla (resultado estructural y tope al gasto primario) no se respetaron en 2024.
BBVA subraya que la inflexibilidad del gasto previsional y la falta de margen para aumentos tributarios limitan las herramientas de ajuste, al tiempo que el contexto electoral de 2024 impulsó un aumento del gasto primario del 4,8% real anual. Sin reformas estructurales, la sostenibilidad fiscal se mantendrá bajo presión en el mediano plazo.
Fortaleza externa y disciplina monetaria
En contraste con la debilidad interna, el sector externo muestra resiliencia. El déficit en cuenta corriente se redujo al 1% del PIB en 2024, favorecido por mayores exportaciones de celulosa y una recuperación parcial del turismo, especialmente desde Argentina. A pesar de términos de intercambio desfavorables, la balanza comercial de bienes y servicios se fortaleció, y se espera que esa tendencia se mantenga en 2025.
El peso uruguayo se apreció en lo que va del año, y BBVA prevé una depreciación gradual hasta cerrar 2025 en 42,1 UYU/USD. Esta solidez responde a factores estructurales como el estatus de grado inversor y un sector exportador de alta productividad.
En política monetaria, las nuevas autoridades del Banco Central reafirmaron su compromiso con el objetivo de inflación del 4,5%, manteniendo una postura contractiva pese a la estabilidad inflacionaria en torno al 5,4%.
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