La boda se celebró en medio de la noche cerca de Génova (norte) en 2014, con tan solo dos testigos presentes en la unión. Esa noche, el empresario milanés Gian Battista Bianchi Albrici y Gabriella Radaelli se dieron el "sí quiero" ante el cura, Pietro Franco.
Los dos únicos invitados al enlace fueron el hijo de Radaelli y su pareja, que también podrían afrontar condenas de 16 y 20 meses de prisión.
Según la prensa italiana, Albrici era un "bon vivant": tenía un yate en la ribera genovesa y una villa en la idílica ciudad de Camogli, cercana a Génova.
Murió poco después de la boda, dejando tras de sí una herencia multimillonaria de la que Radaelli era receptora en su testamento.
Fue el hijo del multimillonario el que impugnó el documento y denunció la estafa ante la policía. La prensa local se ha hecho eco de que Radaelli era en realidad una "cazafortunas" en serie que ha tenido múltiples víctimas.
Entre ellas se encuentra el cirujano multimillonario que "diseñó" la cadera artificial del difunto papa Juan Pablo II.
EFE
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