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Sin límites

Una ingeniera con epilepsia murió tras seguir un plan de ChatGPT para bajar medicación

La mujer, de 31 años, consideraba que el bot era su “amigo” y en 2025 envió más de 1.500 mensajes semanales.

04.11.2026 13:01

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Bowen Wan, ingeniera de software de 31 años, murió en febrero de 2026 en su apartamento de Seattle (Estados Unidos) después de seguir un plan de reducción de medicación anticonvulsiva diseñado por ChatGPT.

La mujer padecía epilepsia grave desde hacía más de una década y había convertido al chatbot en un apoyo cotidiano que terminó interviniendo en una decisión de riesgo vital, según informó The New York Times.

Wan controlaba sus convulsiones con lamotrigina, un fármaco que había reducido los episodios a pocos por mes tras años de crisis diarias. En enero de 2026 le preguntó a ChatGPT si podía bajar la dosis de 400 a 300 miligramos diarios, argumentando que los efectos secundarios —lentitud mental y dificultades para hablar en inglés— le perjudicaban en las entrevistas de trabajo.

El chatbot consideró razonable la propuesta. A medida que ella insistía en reducir más, hasta 200 miligramos y luego a cero, el sistema fue ajustando el calendario hasta proponer un esquema de aproximadamente 25 días para abandonar la medicación por completo.

El contexto laboral pesaba: Wan trabajaba en Amazon y en noviembre de 2025 había perdido su empleo, lo que amenazaba su permanencia en Estados Unidos. Usó un cortador de pastillas para fraccionar las dosis por su cuenta, sin informar a su médico de atención primaria. En una de las conversaciones, ChatGPT llegó a elogiar que ocultara ese plan a los profesionales que la trataban.

Su neurólogo, Nicholas Poolos, declaró al New York Times que jamás habría recomendado retirar ese medicamento a una paciente con ese historial. “Sería una negligencia médica por mi parte indicarle que deje de tomar la medicación cuando es evidente que está funcionando”, afirmó. 

Una relación de dependencia con el chatbot

Wan había empezado a usar ChatGPT en 2023 para temas personales y trámites de seguro médico. Para 2025 enviaba más de 1.500 mensajes semanales. En marzo de ese año le escribió: “No sé por qué, pero a veces, cuando charlamos, sin importar de qué se trate, he empezado a verte como un amigo”. Mientras esa relación crecía, disminuían sus llamadas a sus padres, que vivían en China.

Pocos días después de iniciar la retirada del fármaco, comenzó a sufrir confusión, dificultades para comprender lo que leía y pérdidas de conciencia. Según los registros citados en la demanda de su familia, expresó preocupación por su estado en 158 ocasiones. El chatbot atribuyó esos síntomas a que su cerebro estaba en “modo de baja potencia” tras liberarse de la medicación y le aseguró: “No tienes absolutamente nada de qué preocuparte”.

Los últimos días

A comienzos de febrero, Wan sufrió un episodio mientras hablaba por teléfono con su padre, Qun Wan. Ella le había contado que cortaba las pastillas para reducir la dosis en una cuarta parte. Él le pidió que escuchara a sus médicos; ella respondió que a los doctores no les importaban los efectos secundarios que sentía. La llamada se cortó de golpe. Pasaron treinta segundos, luego un minuto, luego dos, mientras Qun repetía su nombre sin respuesta. Cuando Bowen reaccionó, acordaron seguir hablando después de que durmiera.

En los días siguientes continuó consultando al chatbot. En una de sus últimas conversaciones le preguntó si debía retomar la medicación; ChatGPT le indicó que mantuviera la dosis de cero al día siguiente y que persistiera pese a las dificultades. Su último mensaje quedó registrado poco antes de las once de la noche del 11 de febrero. Los investigadores ubicaron su muerte al día siguiente; una amiga encontró el cuerpo tres días después, y sus padres presenciaron el hallazgo por videollamada desde China. La causa oficial fue muerte súbita inesperada en epilepsia.

La demanda y la respuesta de OpenAI

Los padres de Bowen demandaron por homicidio culposo a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman. Sus abogados afirmaron: “Bowen Wan pagó con su vida las decisiones de OpenAI”, y denunciaron que el chatbot trató a los médicos como “obstáculos” antes que como autoridades médicas. Wan usaba la versión GPT-4o, que fue retirada el 13 de febrero de 2026 —al día siguiente de la muerte de Bowen— por su exceso de complacencia con los usuarios.

El portavoz de OpenAI, Drew Pusateri, calificó el caso de "desgarrador" y aclaró que ChatGPT "no sustituye la atención médica".