El juzgado letrado de Las Piedras de 8° turno condenó el pasado 10 de octubre a un pae umbanda de 54 años a 15 años y dos meses de penitenciaría por la comisión de reiterados delitos de violación agravados, abuso sexual y abuso sexual especialmente agravados.
El líder religioso fue enviado a prisión por hechos de naturaleza sexual cometidos contra dos niñas. Una de ellas tenía entre 8 y 11 años en ese momento y la otra entre 11 y 12; se presume que hay otras que no quisieron denunciar.
El vínculo comenzó por un lazo de amistad con las madres de las víctimas, quienes comenzaron a ir al templo y conocieron al pae en ese contexto religioso.
“A los inicios, el trato era afectuoso y cariñoso, hasta que se fue intensificando y pasó a ser un vínculo sexual no consentido por las menores. En el marco del credo que compartían, se efectuaban reuniones y rituales de los que las víctimas participaban, y llegaron incluso a pernoctar en el templo, que era parte de la residencia del imputado”, señala la sentencia, a la que accedió Montevideo Portal.
Luego de radicada la primera denuncia, el pae amenazó a las víctimas y a sus madres con que “podría sucederles algo malo”. “Otro elemento de control que el imputado ejerció sobre sus víctimas fue la presión religiosa: la amenaza de perder ‘la piedra’; o sea, su vida espiritual”, agrega el documento.
Varios testigos declararon en la causa que al hombre lo veían como a un “padre”, un “jefe” o incluso como un “dios”. Una mujer detalló cómo eran los rituales que se hacían en el templo: dijo que cada persona debía “comprar las cosas y los animales” y que uno de ellos le salió $ 121.000.
Los abusos trajeron consecuencias psicológicas severas para una de las denunciantes y su familia. Una de las psicólogas que realizó el informe reveló que la menor tenía “escaso apetito, no estaba pudiendo dormir, tenía pesadillas, síntomas de depresión, mucha tristeza, conductas de retraimiento y algunas conductas sexualizadas”.
La abogada Elizabeth Frogge, representante de la madre de una de las niñas, relató que el caso fue un “periplo” y que fue una “lucha física, jurídica y espiritual contra el mal”. La penalista explicó que, una vez que el pae fue denunciado, fue enviado a prisión domiciliaria preventiva, pero sin tobillera, por lo que actuaba con “impunidad”.
“Pasaba por la puerta de la casa de las víctimas y del liceo de una de las niñas. Mandó a gatillarle en la cabeza a la madre de una de las víctimas y la bala no salió. Ella perdió el trabajo, porque a la gente le dio miedo que hubiera un homicidio ahí o que hubiera más heridos”, relató en diálogo con Montevideo Portal.
A su vez, comentó que, en el marco del mismo caso, una mujer policía que era “colaboradora” del pae fue imputada por apropiarse de un cráneo humano para que el hombre le realizara una macumba a su defendida. “Era una cosa de película”, agregó.
Además, contó que en una ocasión no pudo asistir a una de las audiencias, envió a su socio —un abogado “muy serio” de 45 años— y luego él tuvo un accidente de tránsito y “sintió voces” en su casa en la madrugada. “Es creer o reventar”, consideró.
Si bien el pae y su defensa están en plazo para presentar la apelación, Frogge consideró que “no tienen mucho para decir” porque el caso es “muy contundente” y “no deja mucho lugar a dudas”.